 Muchas gracias compañeras y compañeros, amigas y amigos.
Apenas
ayer, miles de zacatecanas y zacatecanos nos reunimos con alegría y
entusiasmo para ratificar la convicción y el compromiso de enriquecer
este proyecto de izquierda que hoy celebra su XV aniversario.
Les
puedo decir que el ánimo y los rostros de los asistentes al inicio de
mi campaña, están llenos de esperanza y están dando la batalla por
hacer que avance, allá en mi tierra, pero también en el resto del país,
una propuesta con contenido social, que es la que México necesita.
Quiero
decirles que ellos les envían un gran saludo, un mensaje solidario que
nos hermana en la lucha por hacer de México un país sin exclusiones,
con democracia y con libertades. En Zacatecas estamos orgullosos de ser
perredistas, porque estamos convencidos de que nuestra propuesta ha
respondido a los intereses de la gente y es la alternativa que mejor
responde a los retos que hoy tiene nuestro país.
Allá, Ricardo Monreal a hecho un magnífico gobierno, con una gran obra pública que nos da, por esa calidad con la que ha ejercido sus responsabilidades, sustento para que hoy las tendencias electorales señalen que tenemos una intención de voto de 52 por ciento, frente a 32 de nuestro más cercano contendiente y de 4 a uno del tercero.
Yo agradezco la invitación para participar en este acto de aniversario del PRD. Siempre, aun en los momentos más difíciles, ha sido mi mayor orgullo formar parte de este gran partido que está integrado por miles y miles de hombres y de mujeres, de mexicanas y mexicanos, que han luchado por el cambio en nuestro país.
Compañeras y compañeros, el nuestro es un partido generoso como ninguno. En estos primeros años 15 años de vida le ha dado mucho a la nación, la contribución de sus militantes, de esos hombres y mujeres valientes que se atrevieron ha desafiar al régimen autoritario aun a costa de su propia vida, que es lo que hizo posible que se abriera paso a la transición democrática.
El agradecimiento a ellos es invaluable y es inmenso. Si se soslaya la lucha, —muchas veces heroica— de nuestro partido, no se explicaría la alternancia en nuestro país. Venimos de lejos, de una larga marcha por la justicia, por la libertad y la democracia, sin duda, los esfuerzos y los sacrificios no han sido infructuosos porque pacíficamente se puso fin al sistema de partido de Estado.
Y sin embargo, hoy es el momento de hacer un balance razonado y asumir con entereza que aún nos falta mucho por hacer. Los últimos meses han sido especialmente difíciles para la transición democrática; una serie de escándalos, de acusaciones, de revanchas entre actores de primer nivel, en los cuales, quien ocupa hoy la dirigencia de la República tiene una responsabilidad sustancial, han ocupado las primeras planas del debate nacional, convirtiendo a la política, no en la actividad por medio de la cual se pueden superar los graves rezagos nacionales, sino simplemente en un asunto de nota roja.
Hemos visto también con dolor, cómo en el escándalo, que nos ha lastimado a los mexicanos, han estado involucrados algunos miembros fundadores del PRD.
Hay que decir con una gran claridad este día, que de ninguna manera eso puede poner en entredicho la solvencia moral de nuestra organización, constituida por miles de hombres y mujeres honorables.
No podemos admitir que se lastime la memoria de todos los hombres y mujeres que han otorgado su vida a la causa de un nuevo México y se oculte la batalla de muchos hombres y mujeres con hechos que se han desarrollado en estos días.
Habría que decir que resulta indignante, que es reprobable, que esos hechos sean lo más destacado de la transición democrática, ésta no está concluida. Es fundamental que a la brevedad vayamos en serio a una reforma del Estado, que transforme el andamiaje institucional y le dé paso a la construcción de una nueva sociedad.
Debemos detener, y el PRD es parte de esos actores, la crisis del sistema de partidos. Debemos ir a construir las reformas pendientes. Uno de los temas más importantes es el que se refiere a las campañas electorales. Hoy enfrentamos el hecho de que en este sistema de competencia electoral, quien gana es aquel que tiene más recursos económicos.
El costo de las campañas es cada vez más alto debido en buena medida a que la competencia no se ha normado con claridad; los topes de campaña se rebasan repetidamente. Hoy lo que se requiere es una norma que establezca que quien gane sea quien tenga la mejor propuesta, que sea el hombre o la mujer de mayor calidad y experiencia, no quien tenga más recursos. No puede ser el poder del dinero el que determine quién llega a un cargo de elección popular.
Sería sumamente grave que nos mantuviéramos en esta escalada del delito constante en los gastos de campaña, es fundamental que realicemos todos, —especialmente aquellos que están en el Congreso de la Unión, y que el gobierno de la República se comprometa—, una reforma que garantice procesos electorales más austeros, más racionales, más propositivos.
En Zacatecas, en esta contienda electoral es este el compromiso nuestro y también el compromiso del gobierno del estado, es el de actuar con absoluto respeto a todos los partidos políticos, de tal manera que sea el voto de la gente el que determine quien gana.
El PRD está obligado a ser ejemplo en la incursión de mecanismos de austeridad, de control y de transparencia. Su origen, su historia y sus principios lo comprometen a mantener una actuación honesta, comprometida también con la ética.
Una actuación eficaz y apegada a la legalidad, no sólo en su funcionamiento interno, sino en el de sus gobernantes y en el de sus representantes populares. Sin duda, esto será un ejercicio de discusión intenso, donde debe de reflexionarse acerca del sentido de la política, para qué participar, con qué objetivos y sobre todo para qué conquistas.
Para nosotros, para el PRD, esta es una necesidad urgente porque debe adaptar sus estructuras y documentos básicos al nuevo partido que queremos que sea en una sociedad plenamente democrática.
Surgido de la oposición, pero hoy en el gobierno, el PRD ha asumido nuevas responsabilidades. Nos hemos enfrentado a la obligación de construir nuevas normas de conducta, a trabajar para que haya un régimen diferente y una manera distinta de hacer política.
Hoy es necesario profundizar, aun más, en mecanismos —a la hora de gobernar y a la hora de estar en las Cámaras— que garanticen la rendición de cuentas y la transparencia. Compañeros y compañeras, estos retos debemos enfrentarlos de inmediato para convertirnos en la fuerza nacional que encabece el reto de ganar las elecciones del año 2006.
Hasta ahora el cambio prometido por el PAN se ha mantenido en un mito publicitario que no trasciende hacia las esferas de la vida cotidiana de los mexicanos, el cambio se anunció pero no lo estamos viviendo.
Existe una enorme desilusión y desesperanza en la gente porque el cambio, el término y el contenido de cambio, se han desgastado con el PAN en la presidencia de la República. Para nosotros también. darle contenido al cambio es un reto de mayúsculas proporciones.
Por eso, nuestra responsabilidad, la de todos nosotros, es realizar una profunda reflexión que le permita al PRD avanzar en su modernización, para avanzar en una gran transformación, para que nuestro partido responda en sus propuestas y en su organización, a las necesidades de nuestro país. Ya hemos venido dando pasos en ese sentido, en los últimos congresos, pero la tarea no está terminada, falta mucho por hacer.
Tenemos que ir, en la disputa por el poder, poniendo en el centro la esencia misma de nuestro partido nuestros principios que son los que nos dan identidad. Nuestra tarea es convencer a todas y a todos los mexicanos de que sí hay alternativa, de que sí hay esperanza, que sí hay posibilidades de actuar diferente. Ahí donde gobernamos hoy, en los estados de Zacatecas, Tlaxcala, Baja California Sur, Michoacán y en el Distrito Federal, se ha mostrado que sí se puede.
Tenemos un país con grandes desigualdades. Alcanzar la democracia como método de gobierno, vinculado a un compromiso social, es el reto que hoy tenemos para el PRD. Lo sustancial es trabajar en la construcción de un Estado social, democrático y de derecho, basado en los principios de la libertad y la equidad. Para lograrlo, debemos de recobrar la vitalidad y recuperar los espacios comunitarios, rehacer la vida en sociedad, lograr que los ciudadanos tengan más espacios de participación y decisión.
La democracia debe trascender la esfera de lo político y reflejarse en la vida cotidiana de todos y de todas. Y nuestro partido debe encabezar estos esfuerzos. Nuestra tarea es fortalecer nuestra propuesta y ponerla en el centro del debate para que millones de mexicanos y mexicanas trabajemos por la construcción de un Estado donde la pobreza no sea un obstáculo para realizar nuestros sueños, donde los ciudadanos sean el motor de la sociedad, para que participen y tomen decisiones y vigilen a sus autoridades, donde la convivencia armónica sea la constante, sin discriminación y opresión, donde las mujeres encuentren oportunidades para desarrollarse y definir su propia vida, donde la diversidad propicie el enriquecimiento de la vida cultural de nuestro pueblo, donde el Estado asuma su compromiso con la sociedad y asegure la vigencia de los principios de equidad y democracia integral. Especialmente vamos por un Estado promotor del desarrollo y de la generación empleos productivos y que sea en beneficio de la mayoría de la población.
Este esfuerzo exige la participación de un nuevo ciudadano, consciente de la importancia de su actuar y del cambio democrático, dispuesto a discutir, a involucrarse, a aportar; pero requiere también de la autoformación de otro tipo de conducta de los partidos políticos, de un nuevo régimen de partidos políticos.
En este ambiente de desgaste, nuestro mayor activo son los hechos de gobierno, la forma perredista de gobernar que muestra que sí es posible combinar gobierno eficaz con una clara prioridad de la atención a las necesidades de la gente que menos tiene.
Los del PRD son gobiernos honestos cercanos a la gente y promotores del desarrollo. Ningún otro partido puede decir que sus gobiernos son los mejores calificados por la población, como sucede con el caso del PRD. Aquí tenemos nuestro mayor activo, con Ricardo Monreal en Zacatecas, hay que reiterarlo, con Andrés Manuel López Obrador en el Distrito Federal, con Lázaro Cárdenas Batel en Michoacán, con Leonel Cota en Baja California Sur y con Alfonso Sánchez Anaya en Tlaxcala.
Estimados compañeros y compañeras, somos precursores en Zacatecas de un despertar democrático en los estados del país, iniciamos el movimiento cívico triunfando con Ricardo Monreal en un gran movimiento ciudadano en 1998, formando una gran alianza ciudadana en rechazo a las viejas estructuras de privilegios despóticos y desde ese momento hemos venido consolidando el proyecto año con año, con cada vez más triunfos.
En esta última etapa, hace apenas 10 meses, el PRD se consolidó como la opción mayoritaria de los ciudadanos de todo el estado ganando en todos los distritos, pero también ahí en las demás entidades donde gobernamos, es donde estuvieron nuestros triunfos.
La gente le ha dado una aprobación a nuestros gobiernos, saben que se está gobernando bien, por eso podemos decir que las campañas que apenas empiezan en las 14 entidades de la República, en los 10 estados en los que se renovarán gubernaturas, podemos subrayar que tenemos, no solamente la propuesta y que la razón está de nuestro lado, sino que el corazón sigue latiendo hacia la izquierda y que eso nos obliga a asumir la tarea de recorrer nuevamente una y otra vez todo el país.
Yendo a las comunidades, tocando puertas para que los hombres y mujeres de nuestra nación sepan que el compromiso del PRD es hacer buenos gobiernos, servir a la sociedad, comprometerse con aquellos que menos tienen, con la generación de empleos, con las libertades, con el respeto a los derechos de todas y de todos.
Esta tarea que tenemos por delante en los próximos meses en el PRD será muy intensa, pero seguramente enmedio de la polémica y el debate de una situación compleja y delicada, dolorosa en muchos momentos, tenemos también el reto de demostrar que estamos dispuestos a que el PRD siga siendo el partido de la gente y que la reforma de fondo, profunda y sustancial, que la dirección de nuestra organización está preparando, sea para que construyamos esta organización que México necesita.
Sabemos que al país le hace falta la izquierda, también sabemos que la izquierda reformada, viendo hacia adelante, traerá aliento y será el presagio de lo que México necesita, organizaciones políticas consistentes, con ciudadanos comprometidos, capaces no sólo de gobernar sino de ser eficaces y de hacerlo con honestidad.
Estamos en el fin de una etapa del PRD. Pero tenemos la posibilidad de iniciar una nueva, nuestro compromiso es abrir las puertas para crear esa nueva organización democrática, libertaria, progresista que México necesita: el PRD.
Muchas gracias.
* Candidata del PRD a la gubernatura de Zacatecas; texto íntegro de su discurso pronunciado en el acto conmemorativo del XV aniversario del partido, efectuado el 5 de mayo de 2004 en la Ciudad de México. |