CINCO días antes de que renunciara al cargo de secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda otorgó a Televisa 65 permisos para la instalación de centros de apuestas remotas y 65 salas de sorteos de números. Unos 130 permisos para operar centros de apuestas en 29 estados del país. La mayor concesión que gobierno alguno haya hecho a un particular en este campo. No es casual que el mismo Creel Miranda haya promovido también la mayor cesión que el gobierno ha realizado a favor de la televisión en materia fiscal mediante el decreto del 10 de octubre de 2002, que redujo a una décima parte los tiempos del Estado en radio y televisión; descuento fiscal calculado en 13 mil millones de pesos al año, del que Televisa fue principal beneficiaria.
Los dos hechos son representativos de la pérdida brutal de poder y de soberanía del Estado ante los poderes fácticos, sobre todo el de Televisa, poder retador y amenazante de la democracia, vocación insaciable de poder y dinero privado a partir de concesiones públicas. Pero este hecho también ilustra la pobre política que vivimos y define a los pobres políticos que quieren dirigir la nación; nos adelanta un futuro sin mucho porvenir. A expensas, todos los precandidatos de los favores de la televisión; de rodillas ante la prepotencia de sus gerentes imberbes ni siquiera de sus dueños; en uno y otro caso guardan silencio, y rellenan de millones de pesos diarios ese tonel sin fondo. De la izquierda a la derecha la rendición es ignominiosa.El reforzamiento de ese poder sin contrapesos, ahora por la vía de pequeños casinos, es una medida ética y políticamente cuestionable; la justificación dada por Creel es un insulto a la sociedad y a la lucha del PAN por la democratización del país. Afirma Creel que "esos permisos vendrán a democratizar el mercado del juego, pues nos encontramos en Gobernación con muy pocos permisos concentrados en poquitas manos, y el resto del juego que estaba en el país era ilegal". Debemos reflexionar en el PAN ¿qué tiene que ver esto con la lucha a la que fuimos convocados hace décadas?, ¿desde cuándo reforzar los monopolios, políticos o económicos, privados o públicos, está en nuestras tesis?, ¿dónde está el vínculo con nuestra tradición?, ¿para eso nos quieren?
Lo paradójico es que la democratización que sí tuvo como exigencia central en las mesas de diálogo el secretario de Gobernación fue la de los medios de comunicación electrónica, aspiración social a la que no sólo fue desleal, sino contrario en los hechos. Lo que está en verdad concentrado en poquísimas manos es la televisión, y la empresa que tiene cerca de 60% de las frecuencias comerciales es Televisa. No hay país en el mundo me refiero al universo democrático en el que una empresa concentre tantas señales abiertas como la preferida del ex secretario; en muy pocas ciudades del mundo hay empresas que tengan en la banda VHF cuatro canales abiertos como en la ciudad de México los tiene la televisora en mención. Para democratizar ese sector se necesita más que una imagen refinada y un tono engolado.
De acuerdo con los términos de la autorización Televisa podrá promover apuestas "vía internet y/o por cualquier otro medio electrónico"; no tardará en aparecer un canal de apuestas, un casino en su hogar, como ya lo había anticipado la revista Etcétera. Creel ha señalado que la medida es legal, y eso también es cuestionable. Lo es por utilizar una de las facultades discrecionales más aberrantes y porque pese a existir una controversia constitucional presentada por la Cámara de Diputados respecto del reglamento de la Ley de Juegos y Sorteos, Gobernación no pudo esperar la resolución de la Corte para favorecer a la empresa que en su doble moral ha usado las frecuencias concesionadas para presionar negocios particulares; sólo hay que ver los reportajes que durante 2004 realizaron contra las apuestas en México. Ahora sabemos que lo que buscaban era entrar al mercado.
Con la entrega de estos permisos se asegura a Televisa una capacidad sin límites para promover las apuestas a través de sus frecuencias de radio y televisión, que de acuerdo con la ley vigente son para prestar un servicio de interés publico. Esto se coloca en la línea de rentabilidad electoral con la que se busca garantizar espacio e imagen en la pantalla. La autoridad discrecional sirve como siempre a los intereses electorales en una negociación de toma y daca, como si el aparecer continuamente, como ahora lo hace Creel, fuera la única posibilidad de convencer al electorado, o la garantía de un buen candidato y luego de un presidente.
De ahí que sea necesaria una reforma integral de la legislación de medios electrónicos; lo que la política electoral está perdiendo en contenidos, propuestas y autonomía en aras de esa dependencia existencial con la televisión y las cesiones que el oportunismo político ha hecho a nombre del Estado y de la democracia urgen a actuar con sentido de lo nacional y de largo plazo.
Ayer apareció en varios periódicos un desplegado suscrito por personalidades de la cultura, la comunicación y la política, urgiendo a esa reforma y señalando que la demora del Senado en este renglón es inaceptable. Sabedores del entramado de mentiras y complicidades con el que se ha dilatado acordar esa reforma, los firmantes señalan que "es inaceptable que la búsqueda de consensos se convierta en subterfugio para impedir que se tomen decisiones. El rechazo de algunas empresas que siguen apeteciendo una legislación atrasada y de espaldas a la sociedad y al cambio político del país no debiera paralizar la responsabilidad del Congreso. El Senado está obligado a honrar el compromiso para renovar la legislación para la televisión y la radio. No hacerlo representaría una grave afrenta a la responsabilidad histórica del Senado".
El tema de la rica y ambiciosa televisión mexicana pone al descubierto la débil y pobre democracia mexicana, y por supuesto la mediocre clase política que pretende encabezarnos.
Senador de la República (PAN) 14 de junio de 2205 © 2005 Copyright El Universal-El Universal Online |