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Los contrapesos
"Si partimos de la idea de que no hay política que no transite por los medios y que, de una u otra manera, los medios modulan la política, la conclusión es que el poder de los medios es muy grande", explica Woldenberg.
Sin embargo, descarta el planteamiento de otros analistas que piensan que los medios son un poder sin contrapeso alguno:
"Existen otras organizaciones, instituciones del Estado. Los propios medios no son homogéneos. Estamos hablando de medios en plural insertos en un sistema político pluralista. Hay periódicos de diferente orientación, que hacen tratamientos diversos sobre los temas. Es decir, también dentro de los propios medios existen contrapoderes. Con todo, los medios masivos de comunicación, sobre todo los electrónicos, son muy poderosos y aquí podemos llegar a extremos.
"En el informe 2004 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se revela que en muchas ocasiones los medios gozan de un suprapoder que es necesario regular."
Claves de la transición
Antes de abordar el asunto de la regulación, hablemos de otro tema: Tú presidiste el Instituto Federal Electoral en años clave del proceso democrático de México. ¿Qué papel jugaron los medios en la transición democrática?
Así como hubo en México una transición de un régimen de partido casi único a un auténtico esquema de partidos, y una transición de elecciones sin competencia a elecciones realmente competidas, también ha habido una transición en el campo de los medios masivos de comunicación", dice Woldenberg.
Para probar su hipótesis, contrasta el tratamiento informativo entre la campaña de 1988 y la de 2000: "Si observamos la cobertura de 1988, fácilmente podemos documentar que fue sesgada e incluso facciosa, que no expresaba la pluralidad real que existía. Y si observamos la cobertura que tuvieron en radio y televisión las elecciones de 1994 y 2000, se percibe que hubo una apertura para bien de los propios medios: reprodujeron la pluralidad política de una manera más equilibrada y más profesional. Creo que los medios lo hicieron por necesidad, para mantener su credibilidad, pero resultó virtuoso".
Y redondea su idea: "Quizá sin esa apertura de los medios masivos, el proceso de transición democrática en nuestro país tampoco hubiera podido ser pacífico, institucional ni ordenado".
¿Qué papel juegan hoy? ¿Cómo informan de la cosa pública? De acuerdo con estudiosos como Sartori, existen distintos tipos de información: la que es objetivamente importante para constituir una opinión pública sobre problemas públicos; la subinformación, que empobrece la noticia, y la desinformación, es decir, dar noticias falseadas que inducen a engaño.
"Existe la necesidad de un mayor profesionalismo en los medios, de una mayor objetividad y un mayor compromiso con los valores y las prácticas democráticas. Creo que ahora lo que tiende una sombra de duda sobre los medios, no es tanto su impermeabilidad hacia la pluralidad, porque eso se ha logrado, sino la manera en que se da prioridad a las noticias. Se puede ver en la televisión o escuchar en la radio el modo en que la nota roja, la estridencia y el sensacionalismo predominan sobre una comprensión más racional y ponderada de la política. "
¿Pero se distorsiona la realidad?
"No sé si hay distorsión. Lo que hay es una jerarquización que a mí me preocupa; hay una incomprensión y una crítica inercial hacia los instrumentos de la política. Es decir, no hay democracia sustentable sin partidos, sin parlamentos y sin políticos, y la crítica superficial se ha convertido en un expediente barato, sencillo y recurrente de la actuación de políticos, parlamentos y partidos. Se critica sin contexto, sin explicación. y creo que desde muchos medios sí se genera una actitud antipolítica y, en ese sentido, antidemocrática."
¿Qué riesgos conlleva esto?
"Que apenas estamos construyendo una democracia. La nuestra es una democracia germina! en construcción. Es una democracia que ha logrado cosas muy importantes, como la convivencia de la pluralidad en el entramado estatal. Y eso no es poca cosa. Hoy, incluso en términos de lenguaje, en términos de cultura política, hemos dado un paso enorme. Aquella terminología de nosotros o los otros, de amigos y enemigos, una terminología prácticamente guerrera, ha sido sustituida por un lenguaje democrático en el que estamos nosotros y los otros, en una contienda, por supuesto, pero en coexistencia. Han ganado carta de naturalización conceptos como pluralidad y tolerancia”.
Ahí hay un logro. ¿Consideras que un tratamiento informativo irresponsable puede debilitar la democracia o ponerla en riesgo?
"El problema es que los instrumentos de la democracia que, insisto, son los partidos, el parlamento y los políticos, están siendo muy maltratados por los medios y eso no es lo más conveniente para la democracia. Ahora, la agenda de los medios va mucho más allá de la política. Porque los medios no son solamente orientadores en el sentido político, sino medios para la recreación, para el ocio, y su papel es estratégico, ya que modula de una u otra manera lo público."
Woldenberg asegura que existen algunos medios de comunicación muy poderosos, que en ocasiones parecen impunes y ante los cuales el ciudadano de a pie queda absolutamente indefenso. Dice Woldenberg:
"Hay que generar un cuadro normativo que eleve el compromiso y la responsabilidad de los medios, sin coartar la libertad de expresión, y que garantice un medio de defensa eficiente a aquellas personas u organizaciones que eventualmente puedan ser agredidas o difamadas por los medios. Porque si el círculo de impunidad e indefensión se sigue alimentando, podemos llegar a tener situaciones muy delicadas. Es decir, unos medios impunes y poderosísimos. y unos individuos, instituciones, partidos y organizaciones indefensos ante los mismos".
Poderosos si, omnipotentes no
Sin presencia mediática no es posible ganar elecciones. ¿Son los medios el nuevo gran elector?
"No. No creo que tengan ese poder. Yo siempre pongo el siguiente ejemplo: 1988. Creo que es irrepetible una fórmula de cobertura de las campañas más facciosa que aquélla. Es decir, si uno veía la televisión mexicana, prácticamente había un candidato presidencial. Los demás, según la televisión, no existían. Recuerdo aquella votación, sobre la cual hay mucha discusión hasta la fecha, pero que sin duda llevó al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas a unos niveles de votación elevadísimos (los reconocidos oficialmente son del 30%). Y casi no tuvo presencia en la televisión.
"Lo señalo para no generar la idea de que los medios son una especie de titiritero que todo lo pueden y que los ciudadanos somos los títeres. Eso no es así. Los circuitos de comunicación son mucho más complejos; sin duda, en ello juegan un papel relevantísimo los medios, pero no lo son todo. Si bien hay un poder muy fuerte en los medios, yeso lo saben los candidatos, que quieren estar en la radio, la televisión y la prensa, los medios no son el único factor. No son omnipotentes. Hay otros actores y factores que intervienen en el proceso electoral."
Con todo, Woldenberg no considera probable que ocurra una involución en los medios y se vuelva a la situación que imperó en 1988:
"Es difícil pensar en un retroceso en las coberturas, porque los propios medios, por conveniencia, por convicción o por ambas, están interesados en recrear la pluralidad política que existe en el país. En ese sentido sí ha habido un avance muy importante, prácticamente irreversible, porque la sociedad mexicana no lo aceptaría."
Limite al gasto
Según el IFE, en las elecciones de 2000 los partidos políticos gastaron más de 430 millones de pesos en propaganda por radio y más de 675 millones por televisión. La cifra es muy alta y aumenta en cada año electoral. ¿Cuál es tu opinión sobre el tema?
"Hay un cierto malestar social en relación con este tema de los recursos públicos. Creo que el financiamiento público es una gran palanca para transparentar el flujo de recursos hacia los partidos, para equilibrar las condiciones de la competencia, y para evitar que graviten sobre la política los grandes intereses económicos y, peor aún, los grupos delincuenciales. Entonces, qué bueno que hay un financiamiento público, pero si quiere reducirse, se podría remodelar la presencia de partidos y candidatos en los medios."
Woldenberg se hace algunas preguntas que son medulares:
"¿Por qué no ampliar de manera considerable los tiempos oficiales durante las campañas, para que los partidos y sus candidatos no se vean en la obligación de comprar tanto tiempo en radio y televisión? ¿Por qué no acortamos las campañas electorales? ¿Por qué no concentramos las elecciones locales, tal como lo proponía el presidente de la República, en un solo momento cada año? Hay muchas fórmulas, pero respecto al gasto en medios, habría un recorte importante si en lo fundamental los partidos hicieran campaña en los espacios oficiales."
Pero los legisladores no han aprobado reformas a la ley electoral ni a la de Radio y Televisión. ¿La clase política le teme a los medios?
"Creo que en la política sí hay miedo a los medios de difusión, y no es privativo de México. El documento La Democracia en América Latina, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, incluye este tema del temor de los políticos a los medios. Todos recordamos la experiencia del senador Javier Corral. Él presentó una iniciativa en materia de medios, y más allá de que todo es debatible, en muchos medios se desató una reacción totalmente intolerante, y yo diría que hasta persecutoria en su contra. Eso es preocupante. Claro que las ideas y las propuestas del senador Corral pueden y deben ser discutidas, pero no satanizadas. Eso ejemplifica lo que creo que piensan muchos políticos: temen que les suceda lo mismo."
José Woldenberg plantea que la única salida para una reforma a la ley que regula a los medios es tener clara la concepción de Estado:
"Que los partidos en el Congreso inicien un proceso para generar una nueva legislación, lo que no significa que se haga sin contacto y en comunicación con los propios medios. Ya estamos en una sociedad abierta y los propios medios pueden comprender que es necesaria una legislación de los mismos.
"No existe institución poderosa que no deba ser reglamentada, que no deba ser regulada, yeso incluye a los medios. De la calidad de los medios dependerá, en buena medida, la calidad de nuestra democracia. "
Tomado de Maria Elena Cantú. Medios &Poder. Grupo Editorial Norma. 2005. 250pp. |