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Como partido político, Acción Nacional (PAN) trajo a México el concepto de resistencia civil pacífica cuando en 1986, durante las protestas por un presunto fraude, en lo que se llamó El Verano Caliente, Luisa María Calderón Hinojosa se involucró en la lucha por el respeto al voto, reconoce el candidato presi dencial panista Felipe Calderón Hinojosa en su libro recuento de campaña El Hijo Desobediente.
La resistencia civil pacífica,la toma de calles, la violencia y el llamado a respetar el voto ciudadano, no son acciones exclusivas del Partido de la Revolución Democrática (PRD) ni los perredistas descubrieron esas formas de lucha: durante 1986, en Chihuahua y, posteriormente, en 1991, cuando Vicente Fox y Salvador Nava reclamaron su triunfo electoral en Guanajuato y en San Luis Potosí, las protestas callejeras formaron parte de la presión ejercida, en ese entonces al gobierno priista.
"Con algún grupo de amigos participó (Luisa María) en los talleres que impartieron en México especialistas en lo que se conoce como resistencia civil. Se trataba de líderes, algunos de ellos sacerdotes, que habían dirigido el movimiento de resistencia civil en Filipinas cuando la caída del dictador Ferdinand Marcos", señala el michoacano en su recuento de campaña.
Los panistas han marcado billetes, tomado puentes internacionales, carreteras, hicieron boicots, ayunos de más de 40 días, como el de Luis H. Álvarez -actual negociador para la paz en Chiapas-; han hecho, en forma abierta, llamados a la resistencia y a la desobediencia civil situación que actualmente criticaban bajo el argumento de preservar la paz.
Pero e126 de enero de 1986, cuando se efectuó la más grande convención regional de la historia del PAN en Chihuahua, los panistas no llamaban a usar moños blancos ni a respetar a la ley y a las instituciones: en aquella convención se eligió como candidato a gobernador a Francisco Barrio Terrazas. Se acordó realizar una "Caravana de definición nacional: democracia o dictadura", con el propósito de exigir elecciones limpias. La encabezaba Luis H. Álvarez, y recorrió desde Chihuahua hasta Querétaro.
En aquellas elecciones surgió un plan de desobediencia civil para defender los derechos políticos de los ciudadanos. Se marcaron billetes, se taparon placas, no se pagó ni el agua ni la luz, se colocaron carteles y fotos en las casas exigiendo respeto a la democracia, se pagaron colectivamente anuncios en la prensa, hubo manifestaciones en las oficinas del Registro Nacional de Electores para que se entregara el padrón, etcétera.
En la publicación, editada por Nuevo Siglo Aguilar, Calderón Hinojosa recuerda que su hermana Luisa María, "se volvió la experta en resistencia civil en el PAN junto con Mundo Gómez, un personaje entonces cercano a don Luis H. Alvarez, otro era Norberto Corella (además de) Rafael Landerreche Gómez Morín, nieto de don Manuel Gómez Morín".
Años después, Landerreche rompió con Acción Nacional y se fue a Tabasco, donde. como señala el actual candidato panista a la Presidencia de la República: "Se convirtió en uno de los asesores principales de la resistencia civil de Andrés Manuel López Obrador". La táctica panista fue aplicada por el tabasqueño en 1994, luego de la elección a gobernador y la toma de pozos petroleros.
Violación de las leyes
Pero la resistencia civil no siempre fue tan pacífica. "Nosotros llegamos a la desobediencia civil en Chihuahua -reconoció en una entrevista reciente el senador Javier Corral-. Marcamos billetes, sellamos placas de vehículos y no pagamos impuestos. Pero había una filosofía fundamental: que el desobediente y el resistente civil estaban conscientes de que violar una ley tendría una consecuencia".
"La izquierda, y es uno de sus problemas estructurales de este movimiento, nunca ha estado propiamente preparada para la 'resistencia civil'. Siempre ha estado más orientada a responder la piedra que le lanzan; no aguanta que saquen a su gente de las greñas de los puentes internacionales, como hicieron con nosotros.
"Resistir es otro asunto que, necesariamente, debe tener un enfoque ciudadano. Ese fue el éxito de la 'resistencia civil' en Chihuahua: los ciudadanos estaban conscientes del atropello a su derecho del voto, independientemente de que el instrumento haya sido Francisco Barrio o el PAN", añade en una entrevista difundida 26 de abril de 2005, en su página web.
En 1988, Manuel J. Clouthier del Rincón, Maquío, encabezó nuevos actos de resistencia civil por lo que consideró un fraude derivado de la caída del sistema. Durante la presentación de la muestra "José Chávez Morado, su tiempo y su país" en el Palacio de Bellas Artes, a la que acudían el entonces presidente Miguel de la Madrid y su secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, Clouthier intentó romper la valla de seguridad para denunciar el fraude.
El retén integrado por militares armados y el Estado Mayor Presidencial golpeó al candidato panista e incluso un grupo de soldados le apuntó con sus armas, que un oficial de civil bajó a manotazos. Una mujer al Iado de Clouthier gritaba: "iDéjenlo, déjenlo!" en el forcejeo, el candidato presidencial panista perdió momentáneamente un zapato y, ante el amago de los militares, pidió a sus simpatizantes sentarse frente al edificio.
Refieren las crónicas que una mujer se interpuso entre los soldados y Clouthier y exclamó "iAquí estamos las mujeres para que nos maten!". El Maquío portaba una pancarta en la que se leía: "Señor Presidente: cumpla su palabra", que mostró al paso de Miguel de la Madrid.
Otro personaje que también buscó la resistencia civil para hacer valer lo que consideró un fraude electoral fue Vicente FoxQuesada, en Guanajuato en 1991. Una elección ríspida, luego de los conflictos postelectorales de 1988. En aquella ocasión, dos gubernaturas estuvieron en entredicho: Guanajuato y San Luis Potosí.
"Un verdadero ejército de ciudadanos libres tomará la capital de la República en el corto plazo. Porque a la capital de la República llegará el pueblo entero atrás del paso firme del doctor Nava... en Guanajuato ganamos un batalla pero nos falta ganar una guerra", resumía Fox el ánimo de la resistencia civil organizada en las dos entidades.
Mediante los actos de presión, el actual Presidente de México logró entonces que el gobernador electo Ramón Aguirre renunciara al cargo y que se nombrará a Carlos Medina Plascencia como interino.
Desobediencia de Calderón
En 1996, el actual candidato panista a la Presidencia, Felipe Calderón, era dirigente del PAN nacional y con motivo de un presunto fraude electoral en Huejotzingo, Puebla, advertía que no respetaría las reglas electorales si el gobierno federal no respetaba, a su vez, los resultados. Un grupo de panistas, encabezados por la dirigente estatal Ana Teresa Aranda -hoy titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol)- se instaló a las afueras de Casa Puebla para protestar y para que se rectificara el triunfo de Acción Nacional en ese municipio.
Pero durante la campaña presidencial de Vicente Fox, Calderón Hinojosa también previó, en algún momento lo cerrado de las elecciones y el riesgo de que le "arrebataran" el resultado, "eso implicaría probablemente organizar una resistencia civil, incluso mucho más radical, porque para mí era la última oportunidad que había para generar una alternancia verdaderamente pacífica o, por lo menos, no violenta.
"No que quisiéramos la violencia, pero era tal la esperanza de la gente que un golpe hubiera sido insostenible. Yo me acuerdo que le había dicho a mi esposa que estaba preocupado y que había tomado precauciones por si tenía de alguna manera que salir súbitamente del país". La declaración fue hecha en febrero de 2004, para el programa de televisión México, la historia de su democracia, cuando los panistas no acusaban a sus adversarios, como dijo Sor Juana, "sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis".
Tomado de DIARIO MONITOR 3 de agosto de 2006.
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