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A hora resulta que entre los nuevos dogmas políticos que nos tratan de imponer, sin derecho a objeción alguna, se encuentra el de la reelección inmediata de diputados y senadores, para que éstos, a través del transcurso de muchos años de ejercicio legislativo, vayan aprendiendo a conocer y entender los problemas que nos aquejan; y así, dentro de algunos lustros, logremos contar con verdaderos expertos que por fin puedan producir las leyes que tanto necesita nuestro país.
Quienes impulsan esta propuesta deben de creer que los diputados y senadores, a través de la ósmosis de su escaño y el inmenso número de horas en que aposenten ahí su humanidad, habrán de adquirir la profunda sabiduría que es tan necesaria para entender y aplicar las tecnologías más avanzadas de las ´convergencias´ electrónicas y mediáticas que permitan mantener los monopolios y los botines tan arduamente obtenidos por nuestros próceres públicos y privados, olvidándose que es mucho más fácil contratar en cada caso a cualquier sabio a la carta, o a los mismos empleados de esas grandes corporaciones para que ´orienten e inspiren´ a los legisladores, que difícilmente lograrán estar siempre al día en temas tan mutantes.
Este mismo criterio podría aplicarse para llamar a expertos en transportación terrestre, aérea o marítima; o a los grandes conocedores en sistemas hidráulicos, legislación fiscal o bancaria; a peritos en materia aduanera o a los inspirados sabios de la globalidad y la libre competencia; que siempre estarán listos para defender a capa y espada a los intereses que los hayan contratado, razón por la cual lo único que verdaderamente se necesita es contar con recursos abundantes y legisladores de verba florida, actitud insinuante y epidermis impenetrable a los insultos y andanadas de sus contrincantes; para que saquen adelante las iniciativas que se les vayan confeccionando, sin importar la ignominia o la vergüenza que tengan que asumir, porque al fin y al cabo para eso es "la vocación de servicio".
Quienes quieren eternizar a nuestros padres conscriptos se olvidan que ellos ya lo son desde tiempo inmemorial, cuando empezaron a columpiarse en los trapecios de la política, pasando de la Cámara de Diputados a la de Senadores, para después regresar a la de Diputados, y así sucesivamente, mientras hubiera vida, salud y secretaría general de alguna organización obrera que se los permitiera, junto con la bendición generosa y benévola de la dictadura perfecta y sus inefables detentadores; de lo cual fue ejemplo inmarcesible don Fidel Velásquez, quien legisló "para el bien de la patria" durante casi toda su existencia; y cuyo caso se repite constantemente a través de ejemplos extraordinarios encarnados en algunos célebres y exóticos tiranosaurios -Rex-, que aún se pueden observar en los ámbitos legislativos, donde acechan con malicia implacable a cualquiera que se atreva a disputarles sus territorios y sus botines.
También los partidos son fuente inagotable de diputados y senadores que se eternizan en las cámaras, pasando de una a otra para representar a cualquier sector, o a los territorios que la inmarcesible generosidad política le entrega a los legisladores por los que nadie vota, pero que son beneficiarios del reparto de esas curules, a cambio de su probada complicidad con la "causa".
Por todas estas razones, les pedimos a los promotores de estas reformas que no olviden que el "sufragio efectivo no reelección" fue una de las decisiones políticas más inteligentes de nuestro sistema, que entendió muy bien que este pueblo aguanta casi todo, menos la eternidad de sus verdugos.
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Doctor en Derecho
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