Inicio
Postales Políticas VirtualesGuía de AutoevaluaciónAdquiera nuestras publicaciones
Inicio arrow Biblioteca del Político arrow Documentos arrow La Interpretación de Algunos Sucesos Históricos.

Busqueda
Entrada al sistema





¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí
 
 
 
La Interpretación de Algunos Sucesos Históricos. PDF Imprimir E-Mail

"[...] Todos suponen que al momento de interpretar algo se contribuye a generar información valiosa sustentada en datos confiables, pero en realidad la mayoría de las afirmaciones que se hacen día con día descansan en la intuición y en la escasa capacidad de interpretar objetivamente lo que se observa. En este trabajo se espera ofrecer a un esquema y un método para interpretar información. Las tesis se sustentan en los postulados que ofrecen las Ciencias Sociales y su lectura servirá para reflexionar y tal vez comprender, lo complejo de este tema. "

 

 

Capítulo I.

La Interpretación de Algunos Sucesos Históricos.

No me confundan hablando de los hechos.

John F. Kennedy.

1. El Descubrimiento de Plutón

Plutón fue descubierto el 18 de febrero de 1930 por el astrónomo estadounidense, Clyde William Tombaugh en el Observatorio Lowell en Flagstaff, Arizona. Su descubrimiento permitió ubicarlo en la lista de planetas que giran en torno del Sol. Durante el siglo XX, Plutón fue considerado el noveno y más pequeño planeta del Sistema Solar por la Unión Astronómica Internacional y por la opinión pública desde entonces.

Su descubrimiento fue muy interesante y fue resultado de una observación minuciosa y de la capacidad interpretativa de Tombaugh. Este astrónomo, al observar las posiciones de los planetas Urano y Neptuno en el espacio, encontró pequeñas desviaciones de sus posiciones cotidianas y al observar este fenómeno con mayor detenimiento descubrió que las trayectorias de estos dos planetas estaban siendo perturbadas por la atracción gravitacional de otro cuerpo celeste. Esta fuerza revelaba que existía una masa detrás de las posiciones y que lo más probable es que existiera un planeta más en nuestro sistema solar. Esta falla, recién descubierta y que siempre había estado en esa misma posición, fue llamada Plutón y se convertía en el noveno planeta del Sistema Solar. Lo más interesante de esto, fue la capacidad de interpretación de los datos por este astrónomo, incluso antes de ver a Plutón.

El avance científico del siglo XX, permitió añadir datos interesantes sobre Plutón. En 1978 se descubrió que Plutón tiene un satélite muy cercano, llamado Charon, el cual orbita a Plutón a una distancia de 20,000 kilómetros, a lo largo de 6.4 días. Esto permitió determinar, a partir de la interpretación de los datos, que Plutón tiene una masa de sólo el 0,2% la de la Tierra y que su diámetro era de cerca de 2,500 kilómetros, por lo cual su densidad era mucho menor que la de la Tierra. También se descubrió que es muy oscuro, por lo cual, algunos astrónomos suponían que se asemeja más al núcleo de un cometa gigante, que a un planeta. Su temperatura de superficie es de cerca de -230° C; demasiado fría como para que exista mucha atmósfera.

El infrarrojo permitió interpretar los nuevos datos que surgían y a partir de ello se supo que la superficie de Plutón se compone de hielos de nitrógeno, metano, y monóxido de carbono. Esto implica que tiene una tenue atmósfera de estos gases a su alrededor. La única información que existe sobre los detalles de su superficie, proviene de un análisis de la variación en su brillo observado durante 5 años, durante los cuales su satélite, Charon no ocultó diferentes partes de la superficie de este planeta. A partir de estas mediciones, se logró interpretar que el polo Sur de Plutón había recibido recientemente una nueva capa de hielo de metano, dándole una alta reflectividad de cerca de 90 por ciento, mientras que otras partes de la superficie, sólo reflejaban menos de 30 por ciento de la luz del Sol.

Plutón sólo es visible en algunos telescopios, en los que aparece como un objeto parecido a una estrella de magnitud 14. Debido a su gran distancia del Sol, Plutón se mueve muy lentamente a través del espacio. Actualmente está cerca de la frontera entre las constelaciones de Libra y Serpens Caput. La órbita de Plutón tiene la mayor excentricidad, y la mayor inclinación con respecto a la eclíptica, de todos los planetas. Debido a su gran lejanía, siempre ha sido difícil obtener más información sobre este planeta. A pesar de lo poco que se conocía en esos años de Plutón, recibió el honroso nombramiento de planeta, ya que reunía todas las características que definían, conceptualmente, en esos años a un planeta.

La vida de Plutón, sin embargo, como todo descubrimiento científico, siempre se cuestionó. Su destino nunca fue muy claro y todo cambió el 24 de agosto del 2006, cuando un grupo de astrónomos de la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional, redefinieron los términos que definen a un planeta. Con una votación cerrada de 600 manos alzadas, se reconceptualizó esta nueva definición, con lo cual Plutón quedó automáticamente fuera de la lista de planetas que giraban en torno del Sol.

Su salida era esperada, ya que el debate en torno a la definición de un planeta había sido discutido durante varios años. La nueva conceptualización, surgió de nuevos datos y observaciones, estableciendo que solo son planetas aquellos que puedan despejar el entorno de su órbita. Con esto, Plutón dejaba de ser un planeta que gira en torno del Sistema Solar, para convertirse en un planeta enano.

El grupo de astrónomos reunidos en Praga en esta asamblea, plantearon que un planeta es, “un cuerpo celeste que está en órbita alrededor del Sol y tiene la masa suficiente para que su autogravedad sobrepase las fuerzas de cuerpo rígido de forma que toma la forma casi redonda de equilibrio hidrostático y ha despejado sus inmediaciones a lo largo de su órbita”. A esta propuesta original se añadió un apartado que señalaba que además de ser un cuerpo en el que la gravedad es la fuerza dominante, es por su masa, el cuerpo dominante en su entorno. Fue en este contexto que se estableció que los planetas enanos, aunque son similares a un planeta, no ha despejado sus inmediaciones a lo largo de su órbita.

En la actualidad, todo lo que se sabe acerca de Plutón se debe a la manera en que se han interpretado los datos acerca de su propia existencia. Esto permite afirmar, con los datos que se tiene hoy en día, que Plutón pertenece a una nueva categoría de objetos transneptúnicos aún por denominar, que posee una órbita excéntrica y altamente inclinada con respecto a la eclíptica y que recorre acercándose en su perihelio hasta el interior de la órbita de Neptuno. Asimismo, que cerca de su órbita se encuentran Nix e Hidra, cuerpos celestes que comparten la misma categoría. Hasta el momento, Plutón, no ha sido visitado por ninguna sonda espacial, aunque se espera que la misión New Horizons de la NASA lo sobrevuele en 2015. Esto sin duda cambiará nuevamente, nuestra manera de comprender e interpretar al Sistema Solar, ya que los datos que arroje este vuelo revelarán información nueva que sin duda cuestionará los conocimientos que se tienen sobre su existencia.

Los libros de texto retomaran la exclusión de Plutón como planeta y tendrán que reimprimir los párrafos dedicados al Sistema Solar. El astrónomo británico, Ferry Mahoney, del Instituto Astronómico de Canarios, dijo que a partir del 25 de agosto de 2006, los libros de texto tendrán que cambiar su contenido y tendrán que decir “Plutón ya no es un planeta. Los alumnos preguntarán y la respuesta será: por la decisión que han tomado un grupo de astrónomos en Praga basándose en ‘consideraciones imperfectas’”.

La historia de la humanidad se explica por las diversas interpretaciones de lo que sucede a nuestro alrededor. El ejemplo que acabamos de revisar rápidamente sobre Plutón refleja claramente que los hechos físicos, y las relaciones sociales están presentes en el mundo, pero que no siempre se explican e interpretan correctamente. Interpretar no es algo sencillo, es un proceso que requiere tiempo, dirección, lógica y método.

En este capítulo se describen algunos procesos de interpretación que han sido esenciales para comprender los fenómenos sociales y políticos. Esto no implica que sean los únicos, o los más importantes, simplemente son algunos ejemplos que pueden ser interesantes y motivantes para el lector y que probablemente le sean útiles para comprender lo que se explicará a lo largo de este documento.

2. La Guerra de Vietnam: La Historia de un Fracaso.

La breve explicación que se dio sobre Plutón es un ejemplo de la manera en que se puede interpretar un fenómeno en la Cosmografía. La interpretación, sin embargo, pertenece a todos los ámbitos del conocimiento. En este apartado se presenta un interesante ejemplo de un suceso histórico central del siglo XX y cuya revisión revela como puede una interpretación incorrecta de los fenómenos llevar a decisiones muy costosas para un país. Se verá el ejemplo de la guerra de Vietnam, que explica de manera clara una de las historiadoras más renombradas en Estados Unidos del siglo XX, Bárbara Tuchman, en su libro, La Marcha de la Locura.

En este lúcido trabajo, Tuchman señala que algunos hechos históricos no pueden ser descritos ni interpretados de manera tradicional, es decir relatando el suceso como tal, sino que para comprenderlo e interpretarlos correctamente, se deben conocer los motivos detrás de los gobernantes para tomar las decisiones en la forma que lo hicieron. Para Tuchman, muchos sucesos históricos se pueden explicar solamente a partir del comportamiento irracional de los gobiernos ya que solo así se podrá comprender la razón por la cual muchos de ellos actuaron de manera insensata e irracional, en contra de sus propios intereses.

Al analizar la participación de Estados Unidos en Vietnam, Tuchman explica que el fracaso de ese gobierno en Indochina, fue que todas las decisiones fueron tomadas sin un sentido lógico y que son el resultado de la manera en que Estados Unidos enfrentó el tema del comunismo en el contexto de la guerra fría. Esto, de acuerdo a la historiadora, llevó a ese gobierno a tomar las decisiones equivocadas y al descrédito, al perder la guerra.

2.1 El Origen del Fracaso

Tuchman señala, que al término de la Segunda Guerra Mundial, y ante la imposibilidad de triunfo en la guerra de Corea, los Estados Unidos tenían que mostrar su fuerza en el mundo y para ello era fundamental evitar la consolidación del régimen comunista en Vietnam.

Esta obsesión, como dice Tuchman, le impidió analizar con detenimiento y serenidad el complejo tema de Vietnam. Para ellos, impedir que el comunismo se estableciera en Vietnam, era la única manera para demostrar a sus enemigos que la fuerza y el poder estaban de su lado.

Para ello tomo un conjunto de decisiones equivocadas. La primera, después de la separación del territorio vietnamita en sur y norte, fue la de apoyar al gobierno de Vietnam del Sur mediante la imposición de Ngo Dinh Diem como su Presidente, mientras que la segunda fue subestimar a la guerrilla del Vietcong.

El entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, comentaba en Viena, que ante la situación de Vietnam la única manera de demostrar su poderío y sobre todo, para legitimarlo, era interviniendo en el conflicto. Pero Vietnam, como señala Tuchman, nunca fue el lugar apropiado, porque el propio gobierno norteamericano nunca creyó completamente en lo que estaba haciendo, pero esto se subestimó y se ocultó por la supremacía militar que habían adquirido desde del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Para consumar la intervención militar en Vietnam, el Presidente Kennedy se apoyó de los generales más conservadores. Después de varias misiones a ese país, los Generales Taylor y Rostov, señalaban que la intervención militar era posible y que era la única manera de evitar el establecimiento del comunismo en la zona. La información, sin embargo, no era homogénea. Las misiones del Departamento de Estado señalaban que la situación se estaba deteriorando con los crecientes triunfos del Vietcong y señalaban que el esfuerzo comunista empezaba en el nivel más bajo social y en las aldeas. Ahí era el lugar donde se debía perder o ganar la batalla. Planteaban asimismo, que aunque el gobierno pudiera ayudar a ese país, ganar la guerra era otra cosa, por lo cual se debería evitar por completo, la participación de su país en esa batalla. Incluso sectores del Departamento de Defensa, señalaban que a pesar de su compromiso de detener el comunismo, no era aconsejable comprometer demasiado el prestigio norteamericano con un caballo que resultaría perdedor.

La prensa norteamericana también demostraba que los soldados apostados en Vietnam del Sur, no eran los más preparados. Un periodista del Washington Post, señalaba, que ante su propio asombro, se veían en los clubes nocturnos de Saigón a los soldados americanos hasta altas horas de la noche, mientras a 30 kilómetros de ahí, la guerrilla del Vietcong busca personas dispuestas a morir por su causa.

No obstante, triunfaban las tesis más conservadoras. El Departamento de Estado, apoyado por el informe del Secretario de la Defensa, McNamara, señalaba, que a partir de un análisis y una interpretación estadística de todos los factores observados, la intervención tenía que llevarse a cabo, a fin de evitar, a toda costa, que Vietnam del Sur cayera en manos de los comunistas.

La guerra de posiciones continuaba, y el gobierno tuvo que recapitular. Los conservadores reconsideraron sus posiciones y plantearon que la invasión podía detenerse, y que la única manera de garantizar su triunfo era preparando a los vietnamitas a pelear. Reconocían, a pesar de la presión conservadora por entrar a la guerra, que Estados Unidos no podría emprender una batalla en medio de una población hostil y apática, y que la caída de Vietnam del Sur socavaría la credibilidad de los compromisos norteamericano en todos lados y estimularía controversias y divisiones internas.

Ante la incertidumbre, Kennedy optó por apoyar técnicamente y financieramente al Presidente Diem quien era un ardiente nacionalista de una familia católica de mandarines y cuyo padre había sido un Lord Chamberlain en la corte Imperial de Annam. Diem había sido gobernador de provincia en el servicio colonial francés y ministro del Interior a las órdenes de Bao-Dai, pero había renunciado en 1933 como protesta contra el régimen francés y la cancelación de las reformas prometidas. Después de la negativa de aceptar un cargo con Ho Chi Minh, Diem se exilió en Japón, y posteriormente estuvo en Estados Unidos, en donde conoció al Cardenal Douglas en Washington y quien lo presentó con Mansfield y Kennedy, quienes lo apoyaron a ser presidente de Vietnam del Sur. Ambos confiaron en que Diem podría amortiguar la presencia de la guerrilla y proteger a su pueblo de la amenaza comunista. Él estuvo en el poder por más de diez años, pero no pudo contener el crecimiento del Vietcong. Los problemas aumentaron y el gobierno americano se empecinó en mantener a Diem en el poder.

Cuando Kennedy tomó posesión como presidente comenzó una escalada disimulada, al aprobarse un plan de contrainsurgencia previamente redactado por el Pentágono para vigorizar las operaciones de Vietnam del Sur contra el Vietcong, Este plan autorizaba la presencia de 32 mil hombres para activar las actividades antiguerrilleras y para aumentar 20 mil hombres en el ejército vietnamita. El gobierno americano acompañó este apoyo con un compromiso de Diem por apoyar las reformas que proponían. Sin embargo, esto nunca se dio ya que el propio Diem no creía en ellas. Con los meses, las demandas por presionar a Diem aumentaron y el gobierno americano optó por estructurar una salida negociada. Diem rechazó la propuesta Norteamericana y obligó a Estados Unidos a realizar una intervención militar inmediata y poco planeada en ese país. Fue así como se inició la guerra.

Esta brutal y desarticulada intervención militar no fue resultado de una falta de preparación militar de Estados Unidos, sino de una errónea interpretación de lo que sucedía en Vietnam. Los americanos, pensaban que se trataba de un enemigo fácil de vencer, pero en la realidad nunca lograron entender e interpretar correctamente lo que todos sabían, que los vietnamitas se oponían rotundamente a la intervención militar en su país, y que estaban dispuestos a luchar y morir por ella, con todos los medios que tuvieran a su alcance. Era una guerrilla, que nunca lograron entender ni descifrar. Los códigos que utilizaban para interpretar los hechos, no correspondían a la realidad vietnamita. Eso evitó comprender en toda su lógica al movimiento y por ende se condenó al fracaso más rotundo a esa aventura americana.

Este error generó derrumbes adicionales. La intensificación de las batallas requirió cambios drásticos. Se necesitaba más de un comando de entrenamiento para los soldados americanos y de Vietnam. En febrero de 1962, un comando de campo con el nombre de MACV (Military Assistant Command Vietnam), envió a mediados de 1962, 17 mil soldados americanos a pelear junto al ejército de Vietnam del Sur.

Los primeros resultados generaron un ánimo positivo en el gobierno de Kennedy. Se había logrado contener a la guerrilla y las bajas eran mayores para el Vietcong. Mc Namara se ufanaba ese año, “todas las medidas cuantitativas que tenemos muestran que estamos ganando esta guerra”. Una vez más, la manera en que manejaron e interpretaron los datos los llevaba hacia un callejón sin salida. Era información maniquea, evidentemente alejada de la realidad.

En ese año, John Kenneth Galbraith, quien se había opuesto a una intervención armada, sostenía nuevamente que era necesario abrir espacios para la negociación con Hanoi y aferrase a alguna solución negociada, en caso de que la hubiera.

No obstante los primeros triunfos, los cuestionamientos continuaban, sobre todo, ante quienes afirmaban que debido a que se trataba de una guerra civil, la participación norteamericana estaba fuera de lugar y proporción. Para Tuchman, el error de Kennedy fue no haber interpretado correctamente el conjunto de observaciones que ofrecían las distintas voces al gobierno y haber cerrado su gobierno sólo a sus seguidores y promotores de esta guerra. Siempre es más fácil, como lo señala la autora, una vez que ha adoptado el gobierno una decisión mantenerse encasillado en ella. Tuchman argumenta, que esto es lo que los psicólogos llaman la “disonancia cognoscitiva”, la cual implica un proceso de analizar e interpretar información discordante, o sea, un proceso de disfraz de datos para quien tomó la decisión no se confunda con los datos nuevos. En este sentido, esta disonancia logra suprimir y alterar información que produzca un conflicto o dolor psicológico en una organización. Esto hace que las alternativas reales y viables se rechacen y que incluso generen problemas y conflictos. Es lo que Tuchman llama, una “alteración inconsciente en la estimación de probabilidades”.

Para Tuchman, la decisión de no hacer caso a las observaciones y voces diferentes se debió al interés de Kennedy por reelegirse. La aceptación de un fracaso en Vietnam no sería algo bueno para su administración. No estaba en su interés terminar con la guerra. Ya lo había pensado y solo lo haría durante su segundo período. Mc Namara, en este contexto, fue el responsable de redactar el documento mediante el cual se anunciaría la retirada de Estados Unidos.

Los problemas internos, sin embargo, aumentaban. El presidente Diem no podía mantenerse en el poder. Tuchman, señala, que en 1963 se abrieron dos escenarios a partir de la interpretación de la realidad. El primero, promovido por Estados Unidos, en la cual planteaban que la única salida era dar un golpe de estado para destituir a Diem y otra negociada y liderada por De Gaulle, en la cual se planteaba una negociación, mediante la cual se pudiera alcanzar la unidad nacional. Esto implicaba un triunfo de Vietcong y los norteamericanos no estaban dispuestos a aceptarla. En octubre de ese año, optaron por el golpe, pero solo que en ese intento fue asesinado Diem y un mes después moría asesinado en Dallas, el presidente Kennedy.

La opción del presidente Johnson ya la conocemos. Aumentó el número de soldados a 200 mil para finales de 1965, que combatirían contra 400 mil del Vietcong. Sin embargo, el Vietcong acompañaba esta decisión con una movilización de miles de personas, que ni el Pentágono pudo descifrar. La guerra continuo con los horrores que todos conocemos, como las bombas de napalm, la destrucción de plantíos con el agente naranja, los prisioneros de guerra y el bombardeo a Camboya. Johnson perdió la elección y Nixon ofrecía en su campaña, poner un fin a la guerra, la cual tampoco llegó pronto. Las tensiones en Estados Unidos aumentaron y las protestas por la guerra fueron reprimidas por el gobierno, con lo cual el problema de la guerra se extendía en su propio territorio.

Los resultados los conocemos. Hanoi abrumó a Saigón en dos años. Cuando Nixon fue destruido por el escándalo Watergate y el Congreso finalmente reunió los votos para impedir un mayor escalamiento militar. Vietnam del Norte envío una ofensiva final y el sur no la resistió. Como decía un soldado americano, el ejército nacional del sur era como una casa sin cimientos, el desplome vino naturalmente. Los comunistas establecieron su gobierno en todo Vietnam y lo mismo sucedió en Camboya. El nuevo orden político, fue el mismo que se hubiera formado, aun sin la participación de Estados Unidos, solo que fue, como dice Tuchman, más vengativo y cruel. Tal vez la mayor locura fue la de Hanoi de luchar de manera tan constante, durante 30 años, por una causa que se convirtió en una brutal tiranía una vez ganada la guerra.

Para el general Ridgeway, la guerra condujo a un despilfarro de poderío y recursos, en una inmensa locura en total desproporción al interés nacional. La falta de pensamiento inteligente al respecto fue asombrosa. “No se necesitaba gran visión para percibir que no estaba presente ningún interés verdaderamente vital para Estados Unidos y que el compromiso fue una pifia monumental.”

En suma, la negativa de Estados Unidos de tomar en cuenta la resolución y capacidad del enemigo se explica por el problema tan serio que tenían para interpretar lo que sucedía. Tuchman los enlista de la siguiente manera:

Por su ignorancia de la historia, de sus tradiciones y de su carácter nacional. El nacionalismo y la probada resistencia de Indochina se pudo haber aprendido en cualquier libro de historia.

La negativa a dar crédito a la evidencia y la negativa a atribuir categoría y propósito fijo a un país asiático de “cuarta”.

La subestimación del país y una excesiva estimación de Vietnam del Sur y por supuesto, la idea equivocada de que estas personas lucharían por su “libertad”, entendiendo la libertad a partir de una interpretación occidental. Algo similar como lo que ocurre hoy en día en Irak.

El rechazo de toda prueba disonante que demostrara que esa guerra se levantaba sobre arenas movedizas. Para Tuchman, en la medida que aumentaba la información disonante, en vez de interpretarlas como problemas que pudieran modificar actitudes y acciones, las rechazaban y con ello las reglas de la necedad, se hicieron más rígidas.

La falta de un pensamiento reflexivo e interpretativo de lo que el gobierno norteamericano hacía en Vietnam. La ausencia de metas y equilibrios en torno a las metas buscadas y una incapacidad para comprender los costos de las pérdidas y los daños para los actores de la guerra.

La falta de un pensamiento inteligente en el gobierno, y un análisis serio sobre las expectativas racionales.

3. La Interpretación de los Textos

Umberto Eco nos revela otra manera de interpretar la historia. Este afamado comunicólogo, filósofo y literato planteó al estudiar la estética medieval, que se debía distinguir entre la teoría y la práctica. En relación a la Edad Media, espacio en donde relata su famosa novela, “El Nombre de la Rosa,” señaló, que existe un esquema racional geométrico de lo que debe ser la belleza y por el otro una forma de vida no mediada del arte con intenciones en constante transformación dialéctica en todo lo que hace el hombre.

Para Eco, los textos literarios son campos de significados abiertos, dinámicos y comprometidos psicológicamente. Entre más abiertos sean los textos, se vuelve más dinámica la relación entre la mente y la sociedad. Para Eco, las palabras no tienen un significado, pero operan en el contexto de las expresiones de una sociedad. Eco aplicó este esquema al análisis y la interpretación de la literatura, en el cual planteó que las palabras se convierten en instancias que expresan un juego entre las expectativas y el cumplimiento del significado. Estas conclusiones, las realiza a partir de un estudio del lenguaje y la semiótica, y no a través de un estudio histórico o psicológico, como el que realiza Tuchman.

Eco, se convirtió en un experto en la interpretación de la literatura medieval. En “El Nombre de la Rosa”, relata la vida de un monje que investiga una serie de asesinatos que suceden alrededor de la biblioteca del monasterio donde vive. Este monje se convierte en un experto al traducir controversias religiosas medievales y herejías en un lenguaje político y económico moderno para que el lector pueda comprender estos complicados textos sin ser un teólogo. En la conclusión de la novela, el lector se encuentra con un monje que espera reconstruir una biblioteca a partir de pedazos que de manera aleatoria constituyen el conjunto de las piezas de la información que busca. De hecho, el monje desempeña el rol del lector.

El libro es un excelente trabajo del método escolástico que fue muy popular en el siglo XIV. El trabajo realizado por Eco, demuestra la importancia del pensamiento deductivo y de los silogismos, y retoma la importancia del método para analizar e interpretar correctamente los datos en esa época. A través del monje, Eco explica los asesinatos rechazando en primer lugar, las definiciones diabólicas que explicaban estos hechos. Esto es fundamental para introducir el método mediante el cual el monje realizará una exhaustiva investigación con la cual demostrará que los asesinatos se están llevando a cabo por más de una persona y que por supuesto, no eran obra del diablo. Mediante un proceso central para interpretar los datos, recopila información, emprende observaciones, valora su intuición, usa el método dialéctico y una mente abierta, e investiga de la misma manera en que lo hubieran hecho los escolásticos de la época. Con esto logra demostrar la importancia del sentido de la oportunidad y del uso de un método para analizar e interpretar la información, sin la cual hubiera sido difícil descubrir a los misterios del convento. La solución que utiliza Eco para resolver el misterio del convento, se basa en libro de Comedia de Aristóteles, del cual ya no existen copias. Lo interesante de este método, es que logra desentrañar, a partir de supuestos y su imaginación, la forma en que interactúan la historia y la ficción y con ello la manera en que se entrelazan los datos reales con los datos que proporciona la imaginación y que solo logran evitar la comprensión del fenómeno con toda precisión.

Otro ejemplo que ilustra el proceso de interpretación mediante la deducción es cuando el monje se reúne a cenar en el convento y comienza a platicar con los monjes sobre un problema que habían tenido en la mañana por no haber podido identificar a los caballos. El monje intenta explicar que los monjes se asustaron ya que no pudieron deducir, a partir de lo que se observaba, que los caballos eran los suyos.

El monje explicó que identificar un caballo es el mismo proceso que se utiliza para identificar un símbolo y que solo una lectura correcta lleva a comprender correctamente lo que se observa. Comienza su explicación diciendo que los monjes cometieron varios errores que él no cometió y les explica porque los venció el miedo ante la incertidumbre de lo que observaban.

En primer lugar porque no pudieron identificar las huellas en la nieve, ni la evidencia en las ramas de los árboles las cuales indicaban que se trataban de sus caballos. Continúa explicando que esas huellas hablaban por sí mismas, ya que debido a la hora y el lugar en dónde se encontraron se podía deducir que por lo menos uno de los caballos había estado ahí y que por eso no se trataban de las huellas de cualquier caballo, sino el de los suyos. En segundo lugar, continuando con el proceso de deducción, explicando que cuando se observa algo a la distancia es lógico que surjan dudas de lo que esa masa representa, por ello, el proceso de identificación comienza con la identificación de un cuerpo y una dimensión, y que en la medida que uno se acerca más se observa que esa masa probablemente sea un animal, y mientras más se avanza se podrá ver que se trata de un caballo o un animal similar en tamaño. Y finalmente, al acercarse aún más, podrá asegurar que se trata de sus caballos. Esto es lo que el monje llama un proceso pausado de comprensión asociado a la lentitud en el proceso de deducción.

Concluye explicando que solo en el momento en que reconoció a sus caballos comprendió que su razonamiento lo había acercado a la verdad. Por ello indica que las ideas que había utilizado para imaginar al caballo, que aún no había podido detectar eran los signos que se utilizan cuando no se tienen los objetos frente a uno. Esto era para el monje, el símbolo y la esencia del conocimiento, es decir la capacidad de comprender lo singular mediante la deducción.

En este texto, al igual que en el Péndulo de Foucault, Eco se obsesiona con la hermenéutica y en particular en la manera en que se puede interpretar la verdad a partir de de la construcción de una realidad. Esto se puede lograr, a través del estudio de la literatura a partir de la cual se demuestra la manera como se construye el significado consciente de lo que sucede y explica que el ser humano no pueda vivir sin interpretar todo lo que sucede a su alrededor. Es decir, que el hombre vive día a día, construyendo una interpretación cotidiana de los significados. Como en la semiótica, Eco, establece que es posible que exista un orden que antecede, incluso la manera aleatoria a través de la cual se construye el conocimiento y que hace que lo que se interpreta sea falso o verdadero en la medida en que cada quien crea en ello.

El trabajo de Eco ilustra el concepto literario posmodernista en la cual conviven textos y se interconectan todos los trabajos literarios y su interpretación. Eco señala, que una filosofía del lenguaje analiza no solamente la conducta verbal, sino toda clase de producción e interpretación de signos. Para este autor, la semiótica general es una forma aceptable de filosofía en la que el Ser puede ser explicado de varios modos, por lo cual se convierte en una investigación semiótica.

Los ejemplos que se han presentado muestran el complejo proceso detrás del análisis y la información de los datos. Desde distintas ópticas como se ha visto, explicar un fenómeno físico, social o político requiere de un método para obtener datos, procesarlos, analizarlos e interpretarlos correctamente. Cualquier error en ello lleva a no comprender adecuadamente lo que se estudia. Como se pudo ver, el descubrimiento de Plutón fue resultado de una minuciosa observación e interpretación de las pequeñas desviaciones de las posiciones cotidianas de Urano y Neptuno en las cuales se encontró que sus trayectorias estaban siendo modificadas por la atracción gravitacional de otro cuerpo. Si el astrónomo no interpretaba estos datos adecuadamente no se hubiera descubierto este planeta. Lo mismo sucedía en Vietnam. Sin duda el manejo discrecional de la información, aunada a una interpretación política y no racional de ella, llevó al gobierno estadounidense a cometer uno de los errores más graves de su historia al intervenir militarmente ese país. Una lectura estructurada de la realidad hubiera permitido entender la magnitud y la fuerza de la guerrilla del Vietcong, así como de su propia incapacidad militar y política para combatirla. De ser así la historia hubiera sido distinta.

La aportación de Umberto Eco al estudio deductivo y de silogismos es también un hito en la historia de la interpretación. La manera en que aborda la investigación de los homicidios y contrasta la importancia de un método versus las explicaciones diabólicas revive la discusión entre lo real y lo mágico. Al recurrir a un proceso estructurado para indagar, analizar e interpretar datos, reivindica al método y lo impone como la única manera de garantizar la confiabilidad de la información. Su ausencia representa la falta de veracidad y la recurrencia de las explicaciones alejadas de la realidad.

3.1 Que es la Semiótica

La semiótica es el estudio de los signos individuales y grupales. Incluye el estudio de la manera en que se construyen los significados y la manera en que se comprenden. El término semiótica viene del griego σημειωτικός, (semiótico) el cual es un intérprete de signos. Para Locke, (1823) la semiótica estudia todo lo que entra en la comprensión humana, es decir la forma en que se comporta, sus relaciones, la forma en que opera, así como todo aquello que hace el hombre de manera voluntaria y racional para alcanzar algún objetivo. El conjunto de estos datos, explica Locke, es la forma en que se obtiene y comunica el conocimiento.

Los expertos en semiótica clasifican los signos por la manera en que se transmiten. La transmisión se hace a través de códigos que las personas utilizan para crear palabras. Las palabras se transmiten a través de estructuras gramaticales y reflejan los valores y la cultura de una sociedad.

Para explicar la relación entre semiótica y comunicación es necesario conocer el proceso a través del cual se transfiere información de una fuente hacia un receptor de manera eficiente. Por ello, los expertos en comunicación, como Eco, construyen sus modelos a partir de códigos, medios y contextos para explicar los procedimientos detrás de ellos.

En este sentido, el receptor de la información, la decodifica, o interpreta, y reconoce el contenido y construye un significado a partir de su interpretación. Esto quiere decir que se entrelazan la comunicación y la semiótica. Por ello, la mayoría de los expertos en semiótica, establecen que primero se estudia el significado de las palabras y después la manera en que se comunican las interpretaciones de los significados. En suma, la semiótica es el proceso mediante el cual se construyen los significados del mundo.

La importancia de los signos y sus significados ha sido reconocida a través de la historia de la filosofía. Platón y Aristóteles exploraron la relación entre los signos y el mundo. San Agustín consideró la naturaleza de los signos dentro de un sistema convencional. Umberto Eco, ha establecido que las teorías semióticas están inmersas en todas las obras de los grandes pensadores. La semiótica incorpora tres sujetos: el objeto, el signo y su interpretación. Otras corrientes, como lo explica Chandler, plantearon que la semiótica incorpora la sintaxis, la semántica y el pragmatismo. La sintaxis estudia la relación entre los signos en relación a su significado; la semántica estudia la relación entre los signos, sin estudiar su significado, mientras que el pragmatismo estudia la relación entre los signos y los usuarios.

3.2 Para qué sirve la semiótica:

Representa una metodología de análisis de textos independientemente de la modalidad del libro. El texto, en este sentido, es un mensaje que se mantiene hasta que el receptor y el emisor confrontan e interpretan lo que dice.

Permite enriquecer nuestra comprensión de la biología, antropología, computación, ingeniería, lingüística, matemáticas, filosofía y psicología.

Mejora el diseño ergonómico en situaciones en las cuales es importante asegurar que los seres humanos pueden interactuar de manera más efectiva dentro de su medio ambiente.

En suma, un símbolo demuestra que algo se va a experimentar si se satisfacen ciertas condiciones. Esto quiere decir que un signo puede influir el pensamiento y la conducta de su intérprete. Cada palabra es un símbolo. Cada oración es un símbolo. Cada libro es un símbolo, cada representación es también un signo. Así como una fotografía tiene un icono en ella, un símbolo puede también tener un icono que obligue a interpretarlo para convertir a la palabra y al signo en una imagen o una fotografía compuesta de imágenes sobrepuestas, como lo representan los versos y los sujetos.

4. Adorno y el Autoritarismo.

Otra de las interpretaciones interesantes que se han hecho a lo largo de la historia, es la que emprende el filósofo alemán Theodore Adorno. Este autor intentó encontrar una explicación al desarrollo de las personalidades autoritarias y trató de ir más allá de las explicaciones convencionales. El concepto que construye Adorno versa alrededor de la personalidad autoritaria. Para él, el comportamiento de un líder político se explica más por factores de índole psicológico, que políticos. La construcción de este concepto fue un parteaguas en el estudio de los regímenes políticos y del comportamiento de los liderazgos.

La construcción del concepto de personalidad autoritaria, predice el potencial que tiene un líder de actuar de manera autoritaria (fascista como la llama él) o de incurrir en prácticas antidemocráticas. Estas características se llevan a cabo a través de una estructura de personalidad coherente que surgen y se explican, no por cuestiones políticas, sino por factores psicológicos vinculados a la niñez del líder y del procesamiento psicológico de su vida.

Este concepto fue utilizado por vez primera por Abraham Maslow en 1943, que a su vez retomó la idea del famoso psicólogo alemán radicado en Estados Unidos, Erich Fromm, quien planteó esta tesis en 1950. El concepto fue estudiado y su interpretación ampliada en el trabajo que desarrolló Adorno, Else Frenkel, Daniel Levinson y Nevitt Sanford, en un importantísimo seminario efectuado en la Universidad de California en Berkeley. El estudio fue parte de un proyecto más amplio cuyo objetivo central fue analizar las bases psicológicas de los prejuicios antisemitas de la época. Este grupo de investigadores emprendieron su trabajo influenciados por los desarrollos de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Como resultado de su estudio construyeron lo que fue llamada la Escala – F, la cual serviría para explicar e interpretar el comportamiento fascista de los líderes políticos. ¿Que establecía esta escala?

4.1 La Teoría de la Personalidad Autoritaria.

Este concepto construido después de muchas reflexiones se distingue por el establecimiento de una serie de relaciones políticas y sociales inapropiadas y prejuiciados de la realidad. En este sentido, la historia personal de los líderes, así como sus referencias a su pasado, los lleva a estructurar posiciones etnocentristas que fácilmente desembocan en actitudes similares al antisemitismo. SI bien el modelo se basa en la búsqueda al surgimiento del antisemitismo, lo que revela, es que un problema serio etnocéntrico, sustentado en una profunda inseguridad personal puede llegar a convertirse en un comportamiento irracional como lo fue el antisemitismo de los alemanes de la época.

A estas características, el grupo de investigadores también incorporó el tema de los recursos financieros, y plantearon que este tipo de grupos fascistas en el poder, se apoyan generalmente por los grupos más conservadores de la sociedad, como lo fue el caso de Alemania, sin que esto implique que todos los grupos conservadores de la sociedad apoyaran siempre este tipo de gobierno.

El modelo que estableció marco la pauta para comprender e interpretar a fondo este tipo de comportamientos políticos La escala utilizada fue la siguiente:

La escala AS que mide en antisemitismo de los líderes

La escala E, que mide el etnocentrismo de los líderes políticos

La escala CPO, que mide el Conservadurismo Político y Económico

La Escala F, que mide las tendencias antidemocráticas y el potencial fascista de los líderes.

Esta última escala se compone de las siguientes subescalas:

Convencionalismo. La cual implica la aceptación y la obediencia de las reglas establecidas por las figuras autoritarias.

La Autoridad agresiva la cual denota una actitud agresiva hacia los individuos o grupos no aceptados por los líderes políticos, sobre todo, por aquellos que amenazan los valores tradicionales que este grupo apoya.

Rechazo del comportamiento subjetivo o imaginativo que no sea el mismo que ellos establecen.

La sustitución y los estereotipos que establecen supersticiones, clichés y un determinismo fatalistas de la sociedad.

Poder y fuerza, el cual identifica a la sociedad con el gobierno con énfasis excesivo en las cualidades egocéntricas y egolátrica de los líderes.

Capacidad de Destrucción y Cinismo. Hostilidad generalizada y menosprecio de las personas.

Capacidad de proyectar. Que es la tendencia a creer en la existencia del mal en el mundo y a manejar impulsos externos.

El objetivo del modelo era explicar las causas que afloran las tendencias fascistas y antidemocráticas desde un punto de vista psicoanalítica para intentar construir un frente en contra del fascismo. La teoría de la personalidad autoritaria sentó las bases de una rica tradición sociológica para comprender e interpretar el comportamiento errático de los líderes autoritarios generando conocimiento para enriquecer su comprensión.

En esta perspectiva psicoanalítica que retoma Adorno, establecen que la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, señalaba que los hijos de padres autoritarios, generalmente desarrollan una clara tendencia a consolidar un “superego”, por lo cual esas tendencias tienden a acentuarse con el tiempo. Un líder autoritario, era para este grupo de investigadores, una persona con una seria necesidad de ejercer su autoridad y su poder sobre los demás para contener su profunda insatisfacción con la inferioridad e insignificancia de su vida. La necesidad autoritaria de mantener el control sobre los otros se encuentra parte del supuesto de que el mundo es un espacio vacío en el cual conviven tus enemigos, y en donde no se pueden consolidar beneficios mutuos.

La aportación de Adorno a la comprensión de la personalidad autoritaria ha sido muy importante, ya que la explica a partir de situaciones psicológicas, que generalmente no se atienden al analizar el liderazgo político. La fuerza de esta teoría ha sido muy importante a pesar de haber sido influenciada por su posición política antifascista.

5. ¿A dónde se han ido todos los criminales?

Steven D. Levitt economista e la Universidad de Chicago publicó en abril del 2006 su interesante texto Freakonomics. La tesis central de este libro fue que la economía es una ciencia que cuenta con herramientas excelentes para la obtención de respuestas, pero que sufre una seria escasez de preguntas interesantes. Fue en este contexto que intentó explicar una serie de acontecimientos desde una óptica diferente que buscaba encontrar las causas de los sucesos a partir de la formulación de preguntas que nadie había logrado estructurar. Un interesante ejemplo que presenta y relevante para efectos de este estudio es el que realiza sobre la disminución de la criminalidad en Estados Unidos.

Levitt comienza su análisis diciendo que estudiar y comprender las causas del aumento en la criminalidad en cualquier ciudad del mundo es obligación de las autoridades. Durante la década de los noventa, la mayoría de las ciudades grandes de Estados Unidos sufrieron un aumento vertiginoso en los índices de criminalidad. La muerte por arma de fuego, intencionada o no, se había convertido en algo cotidiano, al igual que los asaltos, la violación y el robo de automóviles. La explicación más frecuente de este aumento era que existía una generación de jóvenes dispuestos a sumir al país en un profundo caos. El criminólogo James Alan Fox, planteaba que de continuar esta tendencia la era de 1995, sería recordada como una época de buenos tiempos. El Presidente Clinton vaticinaba también que tenían solo seis años para combatir el crimen o el país se sumergiría en un caos, por lo cual sus sucesores en vez de hablar de las bondades de la globalidad tendrán que hablar de la manera en que las personas lograron sobrevivir en la calles de sus ciudades.

Sin embargo, señala Levitt, sucedió algo imprevisto para todos los analistas y expertos en criminalidad, La criminalidad descendió. Era una situación inexplicable que se acompañaba de descensos que aumentaban año tras año. Los datos eran apabullantes. El índice de asesinatos adolescente en vez de aumentar el 100% o el 15%, como habían planteado los expertos, disminuyó en un 50%. En el 2000, el índice de asesinatos descendía al nivel más bajo desde hace treinta y cinco años. Lo mismo sucedió con todos los crímenes.

Ante estos hechos surgieron los expertos que querían explicar este fenómeno para el cual no encontraban explicaciones racionales. Todas las teorías resultaban ser lógicas y explicaban este desconcertante fenómeno a partir de sus estructuras mentales. Las explicaciones variaban pero las más frecuentes eran que esto era resultado de varios hechos como los que se describen a continuación: la economía emergente de los noventa ayudaba retroceder el crimen ya que generaba mayor estabilidad y más empleos; la proliferación de leyes para el control de armas rendía frutos; las estrategias innovadoras policiales, como las implementadas por el alcalde Rudolph Giuliani en Nueva York demostraban su eficacia; el aumento en el número de efectivos policiales; mayor confianza en las cárceles; cambios en el mercado de crack y otras drogas; envejecimiento de la población; medidas más estrictas de control de armas; mayor imposición de la pena de muerte; leyes de ocultación de armas; compromisos de readquisición de armas, entre otras.

El análisis de estos indicadores era muy interesante. Muchas de ellas demostraban que si habían logrado tener un impacto significativo en los hechos, pero para Levitt, aún faltaba una explicación que respondiera de manera lógica este fenómeno. Su argumento central era que aunque estos indicadores explicaban el hecho, ninguno era cierto. Para él, existía otro factor que explicaba esto fue la decisión que había tomado en Dallas, la joven Norma McCorvey. ¿Quién era ella? Norma McCorvey, era una mujer de 21 años, que cambió el rumbo de la historia criminal en Estados Unidos sin proponérselo. Esta chica era una joven sin educación, no calificada, alcohólica, consumidora de drogas que había entregado a dos hijos en adopción y que ahora, en 1970, quería abortar este nuevo embarazo. Después de varios procesos, en 1973, el tribunal falló a favor de ella, permitiendo así el aborto legalizado en todo ese país. Para ella, la noticia llegó muy tarde ya que había dado a luz a su tercer hijo y lo había dado en adopción nuevamente. Como resultado de esta medida, el primer año después de la legalización del aborto, abortaron cerca de 750 mil mujeres. En 1980, esta cifra aumentó a 1,6 millones, uno por cada 140 ciudadanos.

En lo que respecta al crimen, Levitt menciona que no todos los niños nacen iguales. Décadas de estudio han demostrado que un niño que nace en un entorno familiar adverso tiene muchas más probabilidades de convertirse en un delincuente y la mayoría de las mujeres que escogían el aborto como única salida, eran en su mayoría mujeres con ese perfil. Eran madres solteras, pobres, adolescentes, para las cuales el aborto nunca fue considerado una opción por su costo. Eran esas mujeres, cuyos hijos, en caso de nacer tenían mayores probabilidades de convertirse en criminales. Esta causa poderosa tendría un efecto dramático y lejano. Para Levitt, la explicación de la disminución de la criminalidad era que los niños simplemente no nacieron. Cuando los expertos en criminalidad intentaban explicar la disminución de la criminalidad ninguno de ellos analizó este importante indicador.

Cómo lograr explicar una relación de causalidad entre el aborto y la disminución de la criminalidad. En un estudio que realiza el autor encontró que los estados con los índices de aborto más altos en la década de los setenta, experimentaron los mayores descensos de crimen en los noventa, mientras que los estados con bajos índices de aborto experimentaron descensos más leves. Esta correlación se dio aunque también influyeron factores como el aumento en la población carcelaria y en el número de policías, así como la estabilidad y el crecimiento de la economía.

Descubrir, como lo dice el autor, que el aborto fue uno de los factores más determinantes en el descenso del crimen resulta desconcertante. Se parecía más a una tesis de Darwin. En el lenguaje de los economistas, el descenso del crimen era un beneficio no planeado de la legalización del aborto. Lo que indica la relación entre el aborto y el crimen es que cuando el gobierno ofrece a una mujer la oportunidad de tomar su propia decisión acerca del aborto, ella debe preguntarse seriamente si se encuentra en posición de criar un hijo en esas condiciones. SI decide que no puede, con frecuencia recurre al aborto.

En este mismo texto, Levitt analiza lo que sucedió a la inversa en Rumania, cuando el dictador Nicolai Ceausescu ilegalizó el aborto en 1966. La idea detrás de esta decisión era que fortalecería a su país rápidamente incrementando su población. Rumania, había tenido, hasta ese año, una de las políticas más liberales de Europa del Este sobre el aborto, pero la decisión de Ceausescu invirtió la estructura demográfica. En un año la tasa de la población aumentó drásticamente, pero lo que varió fue que estos niños que nacían, al menos que fueran de la elite que tuviera garantizado vivir bajo los privilegios del régimen, tenían asegurada una vida miserable.

La prohibición del aborto se mantuvo 23 años más, hasta que en 1989 se suscitó una enorme manifestación en contra del dictador, que curiosamente fue encabezada por jóvenes desempleados que protestaban contra su régimen. La respuesta de Ceausescu fue la represión y el asesinato de estos jóvenes por los militares. Los costos de esto fueron altísimos para el régimen y Ceausescu y su mujer fueron ejecutados por un pelotón de fusilamiento. La generación que logró su derrocamiento fueron esos jóvenes sin ningún incentivo laboral o social que se lanzaron a las calles y obligaron a derrocarlo.

En suma, este conjunto de interpretaciones que hemos revisado de manera somera, sirven para comprender los distintos elementos que intervienen al momento de intentar explicar un fenómeno. Desde distintas ópticas, cada uno de los temas revisados encierra un mar de datos y afirmaciones sobre los cuales cada uno de ellos ha intentado aportar elementos suficientes para avanzar en el conocimiento de lo que explican. A pesar de que estos textos se revisan de manera general, lo que si muestran es lo complejo y difícil que es analizar e interpretar correctamente lo que se observa y por supuesto, la dificultad que implica la generación del conocimiento. Todos suponen que al momento de interpretar algo se contribuye a generar información valiosa sustentada en datos confiables, pero en realidad la mayoría de las afirmaciones que se hacen día con día descansan en la intuición y en la escasa capacidad de interpretar objetivamente lo que se observa. En este trabajo se espera ofrecer a un esquema y un método para interpretar información. Las tesis se sustentan en los postulados que ofrecen las Ciencias Sociales y su lectura servirá para reflexionar y tal vez comprender, lo complejo de este tema.

 

Tomado de: El análisis y la intepretación de la información. Auditoria Superior de la Federación. Auditoria Especial de Desempeño. México. 2007, 200pp.

 

 
< Anterior   Siguiente >
 
   
     

 
 
© 2008 INEP Internet para el profesional de la política
Joomla! es Software Libre distribuido bajo licencia GNU/GPL.