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2024 Jul Detrás de las nubes: impactos ambientales de la digitalización. ETC Group.

Principales mensajes:

  • Los datos no son etéreos ni inofensivos. Requieren el uso intensivo de recursos, están hechos de arena, agua, carbón y productos químicos nocivos que generan desechos tóxicos. Por ejemplo, la fabricación de chips semiconductores, el componente básico de todo lo digital, requiere arena de sílice, cuarzo y agua ultrapura.
  • Las fábricas de estos chips están construidas en extensas áreas de tierra y se ha documentado que sus trabajadores se exponen a químicos dañinos.
  • El cobalto, el litio, el níquel y los minerales de tierras raras son parte integral de la fabricación de dispositivos para las tecnologías digitales. El boom de la IA ha propulsado la explotación de territorios y fondos marinos, lo que provoca el desplazamiento de comunidades enteras, la degradación de la tierra y un impacto adverso en las formas de subsistencia de las personas.
  • Las corporaciones exploran la posibilidad de hacer minería en los asteroides en busca de estos minerales. La carrera entre billonarios para lanzar satélites al espacio ya dio paso a que las comunicaciones digitales se privaticen aún más y al aumento de la basura electrónica en la órbita terrestre.
  • Desde Estados Unidos hasta Uruguay, en zonas afectadas por la sequía, las comunidades se han enfrentado a los Gigantes Tecnológicos por la construcción de Data Centers (engañosamente llamados “nubes”). Para 2027 se espera que el agua extraída de las fuentes subterráneas para alimentar los centros de datos alcance entre los 4.2 mil millones y los 6.6 mil millones de metros cúbicos, o aproximadamente la mitad de la cantidad de agua que consume el Reino Unido cada año.
  • El agua también es necesaria para la minería, la explotación de canteras, el procesamiento y molienda de materiales extraídos y las explotaciones por fractura hidráulica, lo que crea graves presiones adicionales en los suministros locales de agua.
  • La Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que el requerimiento energético de los centros de datos del mundo podría incrementarse hasta alcanzar la demanda total de energía de Alemania para 2026, lo que llevaría a un incremento en el consumo de combustibles fósiles. En contraste, es poco probable que las energías renovables resuelvan el vertiginoso crecimiento de la demanda de energía de los centros de datos.
  • La proliferación de tecnologías digitales genera montañas enormes de desperdicios electrónicos, una gran cantidad de los cuales son exportados al Sur Global donde químicos como el mercurio o los retardantes de llama se liberan en el ambiente afectando severamente la salud de los trabajadores y las comunidades expuestas.
  • La digitalización está exacerbando las desigualdades existentes y está estimulando la extracción de recursos de la tierra, el océano e incluso el espacio.

 

Introducción

Con la masificación de las tecnologías digitales puede parecer imposible detenernos a evaluar y considerar todas las implicancias. Esto incluye considerar el daño ecológico oculto detrás de la narrativa de la digitalización, que nos transmite que los datos digitalizados no son más que “nubes” inofensivas y etéreas.

Nada más lejos de la verdad. Los promotores de la digitalización apuntalan la idea de que los datos son como figuras en el aire y tienen interés en ocultar la naturaleza material, extractiva y contaminante de la datificación y las tecnologías digitales.

Ya es común hablar de “minería” de datos –y somos cada vez más conscientes de que se extraen datos de las personas y las comunidades e incluso del medio ambiente– pero hay poca discusión sobre la verdadera explotación minera y la extracción de recursos naturales necesarios para la digitalización, incluidos el agua, la energía, la tierra, los minerales críticos y tierras raras, y la consiguiente contaminación y montañas de desechos electrónicos.

Aunque las gigantes tecnológicas (Big Tech) quieren hacernos creer que los datos y las “nubes” donde se almacenan, los chips de silicio, las baterías y demás componentes del dominio digital son etéreos y coloridos como un arcoíris, en realidad se fabrican con

arena, agua, carbón, combustibles fósiles, minerales críticos y enormes cantidades de químicos nocivos. Son estos materiales los que alimentan las máquinas que crean, canalizan, almacenan y analizan datos como parte del ecosistema digital.

Como veremos a continuación, la digitalización provoca el desplazamiento de las comunidades de sus tierras y sus medios de vida, pone en peligro la seguridad alimentaria y expone a las personas a productos químicos que ponen en riesgo su salud, entre otras consecuencias.

Además, las corporaciones y los gobiernos usan las tecnologías digitales para acumular y analizar datos granulares para predecir e “influir” (o manipular) el comportamiento humano con el fin de expandir los mercados para sus productos y servicios e incluso para rastrear y atacar personas u organizaciones consideradas una amenaza para sus intereses económicos o geopolíticos.

Al mismo tiempo, nos exhortan a creer que “la revolución digital” es un signo de progreso. Pero esto está lejos de ser un hecho, como se argumenta en esta investigación. Necesitamos exponer la realidad de la situación, reconocer que la digitalización tiene costos sociales y medioambientales significativos que sólo refuerzan las desigualdades existentes en el mundo.

 

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