Resumen
El presente artículo examina el fútbol, y en particular el campeonato mundial de la FIFA, como una tecnología de poder que activa mecanismos psicosociales específicos para producir cohesión acrítica, legitimar regímenes de dominación y suspender el juicio moral colectivo. Se argumenta que el Mundial FIFA 2026 constituye el caso empírico más nítido y actual de esa función, al articular en un mismo evento la corrupción institucional de la FIFA, la xenofobia gubernamental del anfitrión principal, Estados Unidos, la explotación corporativa de la identidad nacional y la manipulación de la psicología de las masas.
“Su madre era rusa; su padre, griego, y ella nació en Suecia”. Theodor Kallifatides. Una mujer a quien amar.
Escuché a un cronista del Mundial informar que de los once jugadores de Marruecos que estaban sobre el terreno ninguno había nacido en ese país. Luego, otro anunció que había 99 franceses peleando por la copa en diferentes equipos.
Introducción
El siglo XXI ha devuelto al primer plano una verdad que durante décadas pareció olvidada: el desarrollo no es una consecuencia espontánea de los mercados, sino el resultado deliberado de la acción colectiva. Ningún país ha alcanzado el progreso confiando únicamente en las fuerzas del intercambio. Los grandes procesos de industrialización —de Inglaterra en el siglo XIX a Corea del Sur y China en el XX— fueron siempre proyectos políticos antes que milagros económicos. Su motor no fue la apertura comercial, sino la capacidad del Estado para orientar el aprendizaje productivo y coordinar el esfuerzo nacional.
Introducción
La creciente presencia socioeconómica global de la República Popular China (China, en lo que sigue), así como en América Latina y el Caribe (ALyC) y en México, ha sido uno de los eventos más significativos del siglo XXI. Habría sido impensable hace algunas décadas que China se convirtiera en el principal exportador, la principal economía (según el PIBmedido por la paridad de poder adquisitivo), así como por su creciente liderazgo en la innovación, ciencia y tecnología (CYT). Sus avances en la erradicación de la pobreza absoluta y en un efectivo incremento en el desarrollo socioeconómico y en la calidad de vida de su población ha sido notable, considerando el tamaño de su población (poco más de 1, 400 millones de habitantes, más del doble de ALyC) y la rápida dinámica en estos indicadores. Paralelo a este desempeño se han presentado nuevas formas de cooperación de China con el sur global, así como tensiones y confrontaciones con diversos países, particularmente con Estados Unidos.
La pérdida de posiciones como potencia económica, en los 32 años más recientes, es la muestra más clara de que la “palanca del desarrollo”: el comercio exterior, que representa el 68% del PIB Total de México, no ha sido efectivo en función de los objetivos pues, la caída del contenido nacional del 59% a sólo el 40% en la exportación, permite concluir que ha sido mal conducido, ya que no ha habido una estrategia con programas, proyectos y políticas realistas que permita añadir valor y pensar en un mejor avenir para el desarrollo económico de México, así como la generación de riqueza en nuestro territorio.
Recientemente ha despertado gran interés un nuevo libro de Virginia Dignum, una de las voces más influyentes en el debate sobre la ética y la gobernanza de la IA: The AI Paradox: How to Make Sense of a Complex Future
Los partidos que obtuvieron registro son “Construyendo Sociedades de Paz” y Somos México.
El jueves pasado, el INE decidió otorgar registro a dos nuevos partidos y negarlo a otros tres que lo habían solicitado. Uno de estos últimos no logró organizar suficientes asambleas ni reunir el número de afiliados requerido, de manera que su caso era evidente. Los otros dos que no fueron aprobados se debió a temas relacionados con el financiamiento y la participación de ministros de culto, entre otras irregularidades que los consejeros del INE consideraron suficientemente graves.
¿Por dónde comenzamos? ¿Por la docena de legisladores y gobernadores que se han apresurado en convertirse en colaboradores de la justicia estadunidense ante la sospecha o la convicción de que serían acusados de ser parte de las redes de protección del crimen organizado? ¿O por Víctor Rodríguez, que hasta hace unos días era el director general de Pemex, al que nadie en el gobierno federal, siendo amigo desde hace décadas de la presidenta Claudia Sheinbaum y de muchos de los principales integrantes de la administración federal, supo identificar como lo que es: un brutal golpeador de mujeres, exhibido por su esposa gracias a un video grabado desde marzo pasado?
La estrategia es brillante. No vale igual la declaración de un narcotraficante que la de un político en activo. No es lo mismo que Ovidio Guzmán, desde la cárcel, señale a funcionarios de Morena por sus vínculos con el narco, a que el senador Enrique Inzunza, por ejemplo, rinda una declaración en el mismo sentido.
El sábado se consumó una tomadura de pelo más del oficialismo con el registro de aspirantes —totalizaron 277— a encabezar los eufemísticos “comités de defensa de la transformación y la soberanía”, de donde surgirán los candidatos a las 17 gubernaturas que se disputarán en 2027.
La presunción de inocencia es borrada por el gobierno en casos que involucran a sus "adversarios", pero se convierte en impunidad para amigos y aliados.
"Es de mayor importancia para la comunidad que la inocencia sea protegida a que la culpa sea castigada". John Adams
Hay tres tipos de acciones que el gobierno de Claudia Sheinbaum podría impulsar para vacunar a México contra este escenario.
Hasta ahora, nuestro país ha sido inmune a la ola de derecha ultra que ha contagiado al resto del continente. Sin embargo, si las cosas siguen como van, yo no descartaría que, para los comicios de 2030, los mexicanos sucumbamos también, sobre todo si para ese entonces la Casa Blanca sigue en manos de algún heredero del movimiento MAGA.
Hace pocos años la izquierda latinoamericana hablaba de la “marea roja”. Una serie de gobiernos izquierdistas estaban en los despachos presidenciales y aunque nunca tuvieron nada parecido a un proyecto común, ni siquiera una cumbre para combatir la inflación, pudieron celebrar; se sentía un ambiente dominado por una narrativa optimista. No se avanzó mucho porque, entre otras cosas, las tradicionales rivalidades entre México y Brasil se vieron exacerbadas por el protagonismo de dos viejos leones López Obrador y Lula. El brasileño no iba a compartir créditos con el tabasqueño y el tabasqueño no iba a quemar incienso en el altar del sudamericano.
Con motivo del 75 aniversario de la subsede de la Cepal en México, la semana pasada se realizó en el Senado de la República el seminario Las transformaciones para el desarrollo, que contó con la presentación de las conferencias magistrales Repensar el desarrollo para un mundo en ruptura, dictada por el secretario general de la comisión, José Manuel Salazar-Xirinachs, y El estructuralismo latinoamericano desde la perspectiva de la Cepal: asimetría histórica, reinvención y vigencia en un mundo en tensión, ofrecida por el rector de nuestra Universidad Nacional, Leonardo Lomelí Vanegas.
En la mitología de J.R.R. Tolkien, las palantíri eran piedras videntes que permitían observar lo que ocurría en cualquier rincón del mundo. Sin embargo, conllevaban un peligro intrínseco: eran capaces de corromper a quienes las usaban si una fuerza oscura controlaba la otra punta del canal. No es una coincidencia que Palantir Technologies, la hermética firma de análisis de datos cofundada en 2003 por el magnate Peter Thiel (vocal simpatizante del movimiento de la «Alt-Right» y el libertarismo radical) y dirigida por el excéntrico filósofo Alex Karp, tomara su nombre de este mito.
El 12 de junio 2026 se lanzó a la bolsa de valores la compañía SpaceX, de Elon Musk, fue el evento de ese tipo más grande de la historia financiera. No obstante, tiene un significado mucho más que solamente financiero. Es un indicador importante del avance del imperialismo tecnológico-militar, especialmente el de base estadunidense y lo que éste conlleva. Lejos de ser solamente un espejismo caro de cómo las élites irían a colonizar Marte pasando primero por la Luna, está ligado directa o indirectamente a eventos mucho más terrestres.
Para impedir su registro como partido, Morena usó el padrón de afiliados de Somos México adjudicándose miles de militantes de forma irregular.
Era febrero de 2025. Emilio Álvarez Icaza se encaminaba a un salón en la colonia Guerrero, en la CDMX, para presidir una asamblea. La organización Somos México buscaba afiliar nuevos integrantes para constituir un nuevo partido. Debía reunir al menos 200 asambleas en el país, con un mínimo de 300 afiliados por asamblea. Podían afiliarlos en papel, aunque no lo hicieron. Usaron una aplicación del Instituto Nacional Electoral (INE) que obliga a tomar una foto del nuevo militante, a recabar su firma y a escanear su documento de identidad. De repente, le avisaron a Álvarez Icaza: había un problema.
Ya son muchos meses con datos adversos de inversión. Por su consistencia y por lo que nos dicen en términos relativos, apuntan a un problema estructural con implicaciones cada vez más tangibles.
De entrada, hay un notorio estancamiento de la economía y de su capacidad de crecimiento, rasgo distintivo del sexenio pasado que puede acabar siéndolo del actual si no se actúa ante los retrocesos traspasados por el antecesor y las asignaturas pendientes de larga data.
La tradicional respuesta del gobierno de México, de victimizarse y rechazar los cuestionamientos incómodos que llegan del exterior, lo único que hace es agravar los problemas y convertirlos en una crisis. Negar lo evidente no resuelve, sino que magnifica lo que se quiere ocultar. Si nuestro gobierno desde tiempo atrás hubiera empezado a actuar frente al problema de las desapariciones forzadas -que es un tema que duele para muchas familias mexicanas-, por una parte ya habría empezado a disminuir la incidencia de este fenómeno social, y por otra parte, el nombre de México no estaría siendo exhibido de modo tan vergonzoso como un caso de negligencia gubernamental, que ha permitido que nuestro país sea considerado como el caso más grave de todo el mundo, superando a países que están en guerra.
Charles Wright Mills escribió en 1956 La élite del poder (FCE), una obra que se convertiría en una de las primeras contribuciones al análisis de las formas en que el poder se ejercía en la cruda realidad. Para Mills, en la sociedad estadounidense que describió, el poder residía en los grupos dominantes en las esferas económicas, políticas y militares. El concepto de élite se fundaba en la similitud de origen y de visión y en el contacto social y personal entre los altos círculos de cada una de dichas jerarquías.
Pese a la evidencia, Morena se resiste a asumir que para conservar y ejercer el poder ya no basta la legitimidad política, se precisa también de la eficacia en el gobierno.
Pese a la evidente, Morena se resiste a reconocer una realidad: en el ejercicio del poder ya no basta la legitimidad política, se requiere también de la eficacia gubernamental e, incluir, aun cuando no sea su prioridad, al conjunto de los sectores sociales que integran el mosaico nacional.