A partir de cierto punto, personas, sociedades e imperios pierden la capacidad de regenerarse y perecen. Múltiples y complejos son los indicadores de la declinación de un cuerpo social.
Teoría de la política que proclama que debe existir en todo sistema de gobierno algún poder absoluto decisorio en última instancia, ejercido por alguna persona singular o colegiada, a la que se reconoce la competencia para decidir y la capacidad para hacer cumplir las decisiones.
Desde el punto de vista de la ciencia política conviene centrar el concepto. Por ser el Estado la comunidad humana mejor organizada y más solidaria cuenta con una supremacía de hecho sobre otras comunidades de menor rango. En este sentido, Duverger afirma que “la supremacía es una noción de hecho, sin juicio de valor: la soberanía es el elemento de un sistema de valores en que la supremacía del Estado es considerada como buena: así la teoría de la soberanía es una justificación de esa supremacía”. De esto, de la necesidad del Estado para la vida social surge la soberanía como valor fundamental.
Derecho de disposición plena sobre un territorio en virtud del derecho internacional. Puede aparecer más o menos limitada la soberanía territorial de un Estado cuando en su territorio otro tenga derecho a ejercer actos de señorío (bases militares, por ejemplo).
El soberano territorial puede desplegar en su territorio la integridad de su señorío, puede impedir que otros lo utilicen, pero puede también transferir el territorio a otra comunidad —cesión— o conferir a ésta simplemente el derecho de administración —cesión administrativa— o de realizar ciertos actos de señorío en determinada parte del mismo. ABD
“El Estado no se derrumba de golpe; primero deja de proteger”. Francis Fukuyama
“Un Estado entra en zona de riesgo cuando pierde el control efectivo de partes de su territorio”. Robert I. Rotberg
La mayor derrota de este sexenio no será perder una elección ni enfrentar una crisis económica ni siquiera sufrir un revés legislativo. ¡Qué va! Esas derrotas son las que la política sabe administrar: se maquillan con un buen discurso, un año, dos, tres de mañaneras; se procesan con una gira nacional y se amortiguan con un par de conferencias donde alguien —probablemente aleccionado por Jesús Ramírez Cuevas— repite que todo va requetebién.
“No es de la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero de donde esperamos nuestra cena, sino de su propio interés.” — Adam Smith
Durante años nos acostumbramos a creer que la economía mundial era una maquinaria estable: cadenas de suministro aceitadísimas, transporte barato, energía relativamente predecible y mercados abiertos que hacían circular mercancías como si el planeta fuera un gran supermercado. Bastó una guerra en un punto estratégico del mapa para recordar que esa estabilidad era, en realidad, una ilusión logística.
En el puerto de Veracruz, desde el punto denominado Antón Lizardo, dos barcos de la facción conservadora del autoproclamado presidente Miguel Miramón, atacan a las fuerzas republicanas del presidente Benito Juárez.
Juárez logra que el comandante Turner de la corbeta norteamericana "Saratoga" lo auxilie, y éste y las fuerzas republicanas, atacan a los conservadores, los vencen y quitan ambos barcos y considerable armamento.
Tanto los liberales como los conservadores tienen en estos momentos su atención concentrada en Veracruz: si los conservadores la ocuparan, acabarían con el gobierno constitucional de Juárez instalado ahí y obtendrían los ingresos de aduana que proporciona el primer puerto del país. Miramón se prepara para la campaña, en Jalapa reorganiza su ejército; el 26 de febrero expide una proclama y un decreto en el que concede amnistía a los enemigos y prosigue hacia Veracruz.
Históricamente, las intervenciones militares extranjeras nunca han logrado mejorar la vida del pueblo iraní y sus consecuencias han sido destrucción, guerra civil, hambre y un gobierno central dependiente de los deseos externos más que de los intereses nacionales. Pero, al mismo tiempo, es improbable que Irán pueda ganar esta guerra luego de perder a la mayor parte de sus líderes, su marina y su fuerza aérea, pero nadie muestra todas sus cartas al principio y un accidente, un atentado o una situación por fuera de lo esperado, podría alterar los cálculos, e incluso una derrota por puntos será bienvenida si su sistema persiste.
Partidos y candidatos usan dinero sustraído del erario, obtienen recursos del crimen organizado, reciben narcofinanciamiento y muchas otras variantes
La inyección de dinero ‘caliente’ de origen ilícito a las campañas electorales no es novedad en el sistema político mexicano.
El comienzo de una guerra mundial
El imperio estadounidense se derrumba como la Unión Soviética, afirma Emmanuel Todd. En 1976, el demógrafo predijo la caída de la superpotencia comunista basándose en datos de mortalidad infantil. Hoy, ve las estadísticas demográficas como una señal del declive de Estados Unidos. Y advierte sobre una Alemania rearmada.
La obsesión de Morena por concentrar el poder amenaza con destruir el federalismo, crear una dictadura de partido y dinamitar el T-MEC.
México, por lo menos hasta el día de ayer, es una REPÚBLICA federal, lo que quiere decir que se conforma de una federación de Estados autónomos bajo una misma Constitución.
En toda democracia consolidada existe un principio institucional que resulta esencial para evitar la concentración del poder: el control del gobierno por parte del parlamento. La idea es profundamente política y constitucional. El parlamento no sólo legisla; también debe vigilar, examinar y evaluar el ejercicio del Poder Ejecutivo. En el caso mexicano, esa responsabilidad recae en el Congreso de la Unión, que tiene el mandato de asegurar que el gobierno actúe conforme a la Constitución y que los recursos públicos se utilicen para cumplir los fines del Estado democrático.
De los pequeños municipios a las placas continentales, un monstruo híbrido ha tomado las riendas de la política. En el mundo del minotauro, Lorenzo Castellani llama a despertar el "espíritu de las instituciones".
Un imperio fundado por la guerra tiene que mantenerse por la guerra. Montesquieu
Donald Trump ha señalado varias veces que los cárteles gobiernan México y que la presidenta Sheinbaum no ha podido con ellos. Es ya común que el inquilino de la Casa Blanca se burle de la capacidad del gobierno mexicano para encarar a la delincuencia organizada.
La reforma electoral enviada por la Presidencia de la República fue desechada el pasado miércoles en la Cámara de Diputados. Al tratarse de una propuesta de reforma constitucional, era necesario que la votaran a favor dos terceras partes de la Cámara. No ocurrió así y no alcanzó la mayoría calificada. De hecho, obtuvo 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención. El dato importa no solo porque la oposición votó en contra, sino porque tampoco dentro del oficialismo hubo respaldo completo. El PT y el PVEM se apartaron de la propuesta. Eso, por sí solo, ya impide hablar de una reforma sostenida en un consenso político mínimamente sólido.
Son elecciones internas mediante las cuales los electores deciden los candidatos que serán nominados por un partido político para competir por los cargos públicos en una elección general que se avecina. Se trata de que sean los propios miembros e incluso, los simpatizantes de un partido quienes escojan a los candidatos que postule el mismo.
Una de las principales funciones de los partidos en una democracia es la nominación de candidatos, la cual puede realizarse por un pequeño grupo, un comité de dirigentes, una convención de delegados de las unidades que forman el partido, o bien, mediante elecciones primarias.
Desde muy temprano, Andrés Manuel López Obrador entendió que en un país de frágiles instituciones democráticas, una estrategia de fuerza no encontraría resistencia. Entre sus primeras experiencias estuvieron los bloqueos a los pozos petroleros en Tabasco, pero una prueba mayor fue su decisión de competir por la jefatura de gobierno del entonces Distrito Federal sin reunir los requisitos establecidos por el Estatuto de Gobierno (residencia efectiva). La reacción pusilánime de la autoridad (el miedo a los desórdenes callejeros con que amenazaba) la llevó a autorizar esa candidatura ilegal.
Así como fue falso que discutirían la reforma electoral, el "Plan B" será pura simulación para acabar con la democracia mexicana.
“En política, nada ocurre por accidente. Si ocurre, puede apostar que fue planeado”. Franklin D. Roosevelt
En la política mexicana hay algo que nunca falla: los muertos políticos siempre encuentran la manera de resucitar, especialmente cuando se necesitan votos. Ayer fue día de apariciones… o más bien de reapariciones.
Los regímenes democráticos en el mundo constituyen plataformas indispensables para la disminución de brechas de desigualdad y favorecer ecosistemas óptimos para un desarrollo comunitario.
Repensar la democracia hoy en día es una tarea colectiva que permite garantizar una serie de premisas para: a) fortalecer el Estado de Derecho; b) crear políticas públicas sostenibles; c) educar para la paz; e) replantear un nuevo contrato social y; d) elevar la seguridad humana como una filosofía para trascender de modo intergeneracional.
El artículo es una apuesta por la ética cívica. El fenómeno social de la corrupción de los funcionarios públicos es el aspecto más destacado de la corrupción del Estado, pero tiene una explicación más amplia que incluye la pérdida del sentido de dichas instituciones estatales. Por eso, la ética cívica se hace necesaria para repensar el rol de la función pública y la devolución de la vitalidad a la democracia. Desde una mirada integral, solo desde la mayor participación ciudadana se puede ir venciendo la corrupción política y obligando al Estado a ser más participativo y justo.
“Quien corrompe pone en peligro la cultura, la ética y la integridad de su entorno social”. Saúl Peña (2003: 79)
Proviene del latín dynasta que significa príncipe o señor que reinaba subordinado a otro soberano y se aplicaba a la familia real en el sistema monárquico, de modo que se refería a los integrantes de la misma estirpe que en forma periódica asumían la corona y condicionaban la política a sus propios intereses.
También se define como:
1) La sucesión del poder político entre los miembros de una sola familia, quienes heredan el gobierno de su país de un antepasado común.
2) El período durante el cual reinaban una serie de monarcas o emperadores del mismo linaje.
[…] En México, los apellidos Alemán, Bartlet, Batres, Calderón, Cárdenas, Del Mazo, De la Madrid, Echeverría, Farías, Fernández Ceballos, Figueroa, García Estrada-Medina, Gómez Mont, González Torres-Martínez, González Parra, Hank, Ling, Lugo, Madrazo, Rojo, Rosell, Sánchez Anaya, Vicencio, etc. ejemplifican la tendencia hacia la formación de dinastías políticas. A nivel de los estados las tendencias dinásticas han sido más notorias en Hidalgo, México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Tabasco, Veracruz y Zacatecas, en donde padres e hijos y hasta hermanos y nietos, han ocupado la gubernatura por elección popular.