Prefacio
1. Hace exactamente diez años, cuando daba a imprenta Categorías de lo impolítico, mis expectativas de éxito no eran por cierto elevadas. Y supongo que las del editor lo eran menos todavía, aunque la confianza que dispensara al libro, ante todo por mérito de amigos como Carlo Galli y de maestros como Nicola Matteucci y Ezio Raimondi, se reveló de todos modos decisiva. ¿Podía suponerse que nuestra filosofía política, conquistada ya por las certezas apodícticas de la political Science y por el carácter normativo de las distintas éticas públicas, llegaría a interesarse por lo “impolítico”?
[…] es importante considerar la interconexión entre instituciones y movimientos sociales. Ambos están profundamente imbricados por lo menos desde el aparato represivo del Estado en su capacidad de espionaje, control y persecución de aquel que generó algún tipo de cuestionamiento del orden y disrupción. Asimismo, están mutuamente imbricados en el hecho de que el Estado, como principal articulador de las relaciones sociales, también articula los derechos y, por tanto, administra la puja con los movimientos sociales por ampliación o reducción de derechos, dependiendo del tipo de movimiento del que estemos hablando.
I
Mención aparte en la crónica del jueves tendrá la protesta de las madres buscadoras, mujeres que, escribe Jorge F. Hernández, tienen como único delito buscar hasta el cansancio las almas y cuerpos de sus hijos desaparecidos. No sólo fueron ignoradas por el gobierno; desde Palacio Nacional se insinuó que su simbolismo era tan raquítico que necesitaban de dudosos refuerzos provenientes de Jalisco.
Este 11 de junio, mientras en los alrededores del Estadio Azteca y del Zócalo más de 56 mil elementos participantes en el plan interinstitucional de seguridad contenían y sofocaban las dolorosas demandas y desesperadas voces de una decena de grupos de nuestra sociedad demandantes de una Justicia que han pedido por años y de ser escuchados por la autoridad -el caso de las Madres Buscadoras el más evidente-, en la cancha del Coloso de Santa Úrsula atestiguamos cómo en la inauguración del Mundial de Futbol 2026 nuestro folklore, riqueza cultural y respeto a los símbolos patrios fueron ninguneados, menoscabados, ultrajados y enviados al rincón del olvido.
Usan el poder para cambiar la Constitución y centralizar el poder; para proteger a los suyos y atacar a quienes son sus adversarios.
Obras inconclusas; vialidades saturadas; aeropuerto disfuncional. Este es el gobierno que más ha concentrado el poder en las últimas tres décadas, pero no puede acabar las obras mínimas que se propuso para un Mundial que alojará solo 13 partidos.
Un país lleno de protestas no genera contextos propicios para la inversión; debemos potenciar lo que nos une para romper círculos viciosos.
En el sexenio pasado, el Ejecutivo federal culpó a sus predecesores de todos los problemas del país. No solo de los que efectivamente arrastrábamos, que tampoco resolvió y, en muchos casos, empeoró, sino también de los surgidos durante su propio periodo, algunos de ellos de su autoría directa.
No se puede tapar el futbol con un dedo, pero sí con miles de ellos. Con manos, pies, clavículas, fémures, costillas y otros huesos que han encontrado las madres buscadoras bajo la tierra, nuestra tierra.
En 1976, como Gerente de Promoción Internacional para Europa Occidental del IMCE, propuse e implementé el 1er Programa de Desarrollo de Proveedores de Exportación a Europa, con el objetivo de incorporar al proceso de exportación a un mayor número de empresas a fin de generar creciente valor agregado en nuestras ventas al exterior y crear riqueza en nuestro territorio.
Todos los postulados perniciosos presumen una marcada separación entre los mundos del orden y del desorden. La aplicación política más explícita de ese presupuesto separa las fuerzas ilegítimas de las legítimas. Según esta mistificación, el conflicto ilegítimo, la coerción y la expropiación incluyen los disturbios, la rebelión, el asalto, los tumultos defensivos, el robo y el fraude; son el resultado de procesos de cambio y desorden. El conflicto legítimo, la coerción y la expropiación suponen, por tanto, la guerra, el control de las masas, la pena capital, la prisión, los impuestos y el embargo de tierras como deuda; todos ellos derivan supuestamente de procesos de integración y control. Los misinos actos pasan de ser ilegítimos a ser legítimos cuando los realiza una autoridad constituida.
La calle enfrente de las canchas de futbol. Esa es la referencia que siempre doy de mi casa. En Iztapalapa no mencionábamos parques, pero sí llanos y terrenos baldíos en los que se jugaba futbol los fines de semana. Para muchas personas, el futbol es un juego más; para la gran mayoría del país, es el juego que nos creó espacios públicos. En lugar de parques, muchas personas tuvimos tan sólo terrenos que se apropiaban para la comunidad.
Sí, la Selección nacional metió dos goles y no recibió ninguno al iniciar el Mundial: el marcador fue 2-0, ¿pero eso significa que México ganó?
Lo ocurrido esta semana en torno a las madres buscadoras no puede analizarse únicamente como una polémica política más.
En México, a la madre no se le toca.
Quienes alimentan de información al INEGI están entregando datos falsos para dar la impresión de que la economía está en condiciones menos deplorables.
Durante los últimos años, el INEGI está siendo víctima de un gran fraude. Quienes alimentan de información al instituto están entregando datos falsos para dar la impresión de que la economía está en condiciones menos deplorables. Esto se puede demostrar para el caso de Pemex y de la Defensa Nacional, pero creo que es un comportamiento generalizado. No dudo de la capacidad y honestidad de los funcionarios del INEGI, pero dependen de la buena voluntad de sus fuentes, y no pueden auditarlas.
Este domingo se cumplirá el plazo que las comunidades indígenas de la Bahía de Ohuira establecieron para que las autoridades federales frenen la construcción de una planta de amoniaco de capital suizo-alemán (en especial, del banco estatal alemán KfW-IPEX) que producirá 2 mil toneladas diarias de material de exportación que luego de ser procesado como fertilizante podrá ser revendido a México por una empresa con sede en Estados Unidos, Kock Fertilizer (división agroindustrial de Koch Industries), especializada en el control integral de plantas de gas, amoniaco y etanol, así como ductos.
México vuelve a ser sede en 2026, cuarenta años después del Mundial de 1986 que muchos recordamos por razones públicas y privadas. En mi caso, además, 1986 tiene una memoria personal: ese año me hice novia de quien hoy es mi marido.
Ayer fue un día de fiesta, pero es una lástima que el potencial lucimiento de un gran evento haya exhibido piedritas en el arroz.
La CDMX debería estar en el mar, porque ahí, como dice la canción: "La vida es más sabrosa, ¡en el mar todo es felicidad! ". Y sí, cuando menos dentro del Estadio Azteca, ayer todo fue felicidad.
Cuando hablo de acumulación por desposesión, no me refiero a la acumulación primitiva. Esta última obliga a la gente a abandonar la tierra, cerca las tierras comunales y conduce a la creación de una fuerza de trabajo asalariada. Me refiero, en cambio, a la forma en que la riqueza ya acumulada es objeto de apropiación o de robo por ciertos sectores del capital sin tener en cuenta la inversión en la producción. Esto puede ocurrir de diferentes maneras. Sostengo que el capitalismo contemporáneo depende en gran medida, y cada vez más, de la acumulación por desposesión, en contraposición a la acumulación mediante la explotación del trabajo vivo en la producción.
Nadie hubiera imaginado que, de integrar del Consejo Estudiantil Universitario de la UNAM, que en 1986 protestaba contra el gobierno represor, sus integrantes acabaran gobernado el país.
Ya no hallan cómo desconocer al aliado rebelde. Si con alguien ha tenido afinidad la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) es con Morena. Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum cree que los belicosos maestros se cambiaron de bando y ahora tienen pacto secreto con la ultraderecha.
Quienes hablamos del Mundial desde la Ciudad de México, no estamos realmente hablando del Mundial, sino del mal gobierno, de sus promesas incumplidas, de su sordera a reclamos legítimos, de su falta de respuesta a problemas reales.