La ENOE no puede reportar los ingresos de las personas, las mediciones de Pobreza Laboral subestiman la masa salarial y la ENIGH es incapaz de medir bien el ingreso por remesas.
Jesús Cervantes es director de estadísticas económicas en el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), y es referente obligado en el tema de remesas.
Si el gobierno federal quisiera hacer un esfuerzo de austeridad y de mejora parlamentaria estatal, tendría que detenerse a estudiar caso por caso. Así descubriría, por ejemplo, que al de Jalisco le sobran 600 personas.
Las coincidencias sospechosas sobre la muerte de "El Mencho" apuntan a un encubrimiento para proteger a peces gordos.
A propósito del “plan B” que la presidenta Sheinbaum envió al Senado, el doctor en Derecho Emilio Rabasa Gamboa me hizo ver anoche, en El asalto… de MILENIO Tv, que la centralización del poder característica del obradorato atenta contra el carácter federalista de la República.
Cuando empezó el Gobierno de López Obrador, el joven empresario de origen italiano Jorge Stephan Romita Iturbe era un sencillo proveedor de material de oficina para la Casa de Moneda.
Hoy acumula contratos por 4 mil 500 millones de pesos. Le vende de todo al Gobierno: desde cubrebocas y despensas hasta equipos de reconocimiento submarino para las Aduanas y filtros migratorios para el aeropuerto.
Al conocerse la detención y fallecimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, circularon en redes expresiones de simpatía, apoyo, justificación y narrativas favorables hacia él y su cártel. Así lo documentó, con la coordinación del académico Sergio Aguayo, el Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México, cuyos investigadores recopilaron, durante las 30 horas posteriores a los hechos, “publicaciones textuales, videos, comentarios, sonidos, extractos de canciones, videos cortos y animaciones”.
Es la ventaja que tienen algunos candidatos cuando tratan de reelegirse, sea por el hecho de ocupar ya el cargo o en menor grado, por pertenecer al partido en el poder. La ventaja se da porque los titulares ya no tienen que convencer electores sino sólo evitar que les retiren su apoyo; además, desde el inicio de la campaña son más conocidos que sus adversarios por ser figuras públicas (muchos electores votan por quienes les son familiares) y porque debido a su posición tienen más posibilidades de allegarse mayores recursos de los ciudadanos, de obtener una mayor cobertura de los medios noticiosos y de disponer de una trayectoria ya probada en el desempeño del puesto. En ese sentido, los titulares pueden explotar esa ventaja para lograr la reelección cuando ésta posibilidad existe. Esta ventaja es manifiesta en Estados Unidos, en donde la mayoría de los titulares (presidentes, gobernadores, senadores y diputados) ganan su reelección, en buena medida porque parten de condiciones más ventajosas respecto a sus opositores.
Así, se dice que "para un candidato nada tiene más éxito que el éxito mismo" dado el uso que puede hacer del poder y de las prerrogativas del cargo que ocupa, para buscar su reelección, además de que puede hacer campaña con goce de sueldo. Es cierto que en el desempeño de un puesto se pueden cometer errores, se tienen que tomar medidas impopulares o que muchas cosas están fuera de control, pero generalmente las ventajas son mayores que estas desventajas.
Pero basta mirar la Cuba real -no la de los murales ni la de los discursos- para entender que la revolución no produjo una sociedad igualitaria ni un modelo exitoso de justicia social
Durante más de medio siglo, la revolución cubana fue vendida al mundo como una epopeya política. La pequeña isla heroica resistiendo al perverso imperio que la había convertido en un burdel; el experimento socialista que prometía justicia social, soberanía nacional y recuperar la dignidad para los pueblos del continente. Ese relato fue repetido con fervor casi religioso en una multitud de universidades, partidos políticos y no pocos gobiernos latinoamericanos que, desde economías abiertas y cómodos despachos oficiales, mismo a la fecha siguen recitando la liturgia revolucionaria con la nostalgia de quien habla de una revolución que en la gran mayoría de los casos jamás tuvo que padecer.
Hay hechos que marcan tendencias y el camino que seguirán los fenómenos, de acuerdo con variables indicativas.
Los resultados de la balanza comercial de México, en el primer mes de 2026, obligan a ponerse alerta para lograr buenos resultados en un momento que se ve harto difícil el desarrollo de nuestro país.
Como se sabe, la propuesta de reforma constitucional electoral presentada por la presidenta fue rechazada por la Cámara de Diputados. Cinco de los seis partidos que habitan la Cámara votaron en contra. Por primera vez Morena se quedó sola.
Nuestros políticos demuestran que el bienestar de México les importa muy poco. Lo que quieren es acaparar poder.
Los toreros maletas "se van por peteneras" cuando no aciertan en el arte; igual sucede con nuestros políticos, que en lugar de ubicarse como grandes estadistas se despliegan como practicantes menores, brincando de pifia en pifia. Lo más risible de esto es que celebran el fracaso y recurren a crear escándalos para di- simularlo.
Es inadmisible que la 4T prefiera proteger los intereses criminales de los cárteles sin importar la posibilidad de una agresión armada de EU.
¿Cómo es posible que Trump nos tenga que amenazar con el uso de la fuerza para obligarnos eliminar de nuestro país a terribles parásitos que devoran una parte muy importante de la energía nacional? ¿Acaso carecemos del poder militar, de la tecnología y de la inteligencia para erradicar el maldito flagelo de los cárteles? ¿Vamos a consentir que el narco continúe provocando cierres de empresas, asesinatos en contra de candidatos a puestos de elección popular, fuga de capitales, desempleo, desaparición forzosa de patrones, salida de profesionales, destrucción de instituciones republicanas y cancelación de inversiones con la consecuente parálisis económica y el desplome de la recaudación en cualquier nivel de gobierno?
Prefacio a la primera edición de 1788
Confiamos en que esta colección de artículos, aparecidos en los periódicos de esta ciudad, bajo el título de El Federalista, resulten útiles para formar el juicio del público respecto a la perentoria cuestión de la Constitución para los Estados Unidos, sometida estos días a la consideración del pueblo de América. El deseo de iluminar tan interesante asunto ha conducido, en buena medida de modo ineluctable, a una más prolija discusión de la que fue inicialmente proyectada. Y, no estando aún completada la empresa, se ha juzgado apropiado dividir la colección en dos volúmenes, de los cuales los números ya publicados componen el primero de ellos. El segundo volumen aparecerá en cuanto el editor lo tenga listo para su publicación.
El capitalismo es, en esencia, un sistema económico que se reproduce a través de la violencia. Son violentas sus formas de acumulación de capital y sus estructuras de poder, dominación y riqueza fundamentadas en la explotación laboral y en la exclusión social. Para mantenerlas, incentiva la violencia criminal, no como patología exógena, sino como estrategia consustancial a la valorización de capital y a la reproducción de la desigualdad y la pobreza.
Con el tiempo todo va perdiendo densidad. Con la explosión masiva de las tecnologías todo se convierte en producto desechable. Vemos series que en dos semanas no recordamos quien las protagoniza; las películas pasan sin dejar huella. Los libros se han vuelto tan perecederos como en otro tiempo las revistas. Ya no leemos periódicos por la insoportable levedad de las redes y cada día nos cuesta entender más cosas, porque nuestra atención está atomizada y permanentemente requerida por nuevos estímulos.
“Hay que poner orden en los Congresos de los estados”, dijo Luisa María Alcalde y dijo bien, pues retrata con precisión el espíritu centralista del plan B contra entidades federativas y municipios: un “yo mando” desde Palacio Nacional; un “yo sé lo que tienes que hacer”; un “me vale un comino la pluralidad de tu estado o municipio, yo, desde el ombligo de México, decido cuántos legisladores y cuántos regidores pueden representar a tu sociedad”. Es cierto que, en este caso, congresos y municipios pueden interponer controversias constitucionales ante la SCJN, pero difícilmente procederán si ello contraviene al oficialismo. Se argumenta que a las entidades y municipios y alcaldías les van a regresar los recursos ahorrados. Mal chiste: no pueden ni surtir una farmacia y les van a regresar el dinero.
El poder inimaginable, como caracteriza a la IA, lo contrasta con la gran incógnita de si los sistemas social, político y tecnológico tienen la madurez para utilizarlo.
En 1589 la reina Isabel primera de Inglaterra negó al reverendo William Lee la patente de la máquina tejedora de calcetines que había inventado. “Usted apunta alto, maestro Lee. Considere lo que su invento puede hacer a mis pobres súbditos. Seguramente les traerá la ruina al privarlos de su empleo, convirtiéndolos en pordioseros.”
Al afirmar la Presidenta que nuestra soberanía no se negocia falsea la verdad, porque fue negociada previamente con los cárteles.
Sentidamente le agradecemos a la Señora Presidenta el que con sonora frecuencia nos obsequie material comentable para compartir con ustedes, amables lectores. Los dimes diretes intercambiados con el Presidente Trump, por ejemplo, nos parecen una fuente prodigiosa e inagotable de la cual nos hidratamos nosotros, los de la "comentocracia", como nos califica la señora.
México sí necesita reformas electorales para castigar las trampas, pero nada de eso forma parte del Plan B que nace de farsas y engaños.
El gran engaño. La gran trampa. La gran farsa. Así nace el llamado Plan B de Claudia Sheinbaum. No como una reforma pensada ni negociada, sino como un rodeo. Un ardid. Una salida de emergencia después del fracaso, porque el Plan A no consiguió la mayoría calificada para reescribir las reglas del sistema electoral. Y cuando la democracia impone límites, el oficialismo decide rodearlos. Si no se puede cambiar la Constitución, se cambian las leyes secundarias. Si no se entra por la puerta, se entra tramposamente por la ventana.
Deja de tratar de controlar. / Déjate de ‘grandes planes y proyectos’, / y el mundo se gobernará a sí mismo. / Cuanto más prohibiciones tenga la gente, / menos virtuosa será. / Cuanto más armas tengas, / la gente menos segura estará. / Cuantas más subvenciones des, / menos libres e independientes serán. / Deja ir a la economía y la gente prosperará. / Deja ir la religión y la gente se serenará. / Deja partir todo deseo de ‘bien común’, / y el bien común aparecerá. Lao Tsé. S. IV a. C.
Se invoca la democracia como legitimidad moral en la guerra, mientras que la autoridad de Irán descansa sobre unas complejas bases políticas, religiosas e históricas.
Sin embargo, la democracia no es el enemigo, lo es manipularla.