La injerencia presidencial en lo electoral anticipa el fin de la democracia y el ascenso de un poder sin oposición ni límites.
La Comisión encargada de realizar la reforma electoral no es cualquiera: es una Comisión ‘‘PRESIDENCIAL”. O por lo menos así la bautizaron: “Comisión Presidencial para la Reforma Electoral”. Una que encabeza Pablo Gómez, activista converso y -de pasadita- causante de la censura del Departamento del Tesoro a tres instituciones bancarias y financieras mexicanas.
La historia de fondo que se cuenta es que el Tesoro norteamericano le pidió un informe sobre transacciones de la Banca mexicana con ciertas empresas de interés para Estados Unidos (por relaciones insanas), esto cuando este señor era encargado de la UIF (Unidad de Inteligencia Financiera). Y Gómez, en lugar de cumplir con la petición norteamericana, SE NEGÓ a entregar la información solicitada, ya sea por ineptitud, insensatez u otra causa. Debemos tomar en cuenta -y no es insulto- que don Pablo Gómez ya tiene 78 años, o sea que se encuentra en la antesala de la senectud, por lo cual pudiera estar sufriendo ya de dispersión caprina; es decir, que pudiera padecer del síndrome ese de que “se le van las cabras”.
Además, en sus previas encomiendas, ha postulado varias veces lo mismo que esencialmente contiene la reforma electoral “presidencial”: eliminar plurinominales y minimizar al INE. Esto viene siendo lo mismo que comprar al árbitro y obligar al equipo contrario a jugar con menos hombres. No inspiran confianza ni la designación ni la encomienda, y menos aún el sello presidencial, el cual esencialmente oficializa la injerencia del Poder Ejecutivo en los temas electorales, lo cual no le compete, pues no puede ser simultáneamente juez y árbitro.
Quienes conocen de la materia consideran que ésta es una maniobra que prepara el “tiro de gracia” para la democracia con la creación de un partido monoteísta sin oposición alguna. Estaremos bajo el dominio de los que distraen para embaucar, de quienes inventan temas para cambiar la conversación. Por ejemplo, les abre un boquete tremendo la situación de Tabasco y el ex jefe Hernán Bermúdez, y lo que el jefe del que era jefe policiaco sabía respecto a La Barredora, y para DISTRAER el tópico liberan a la pareja de Cassez sacando a relucir el “tapete del muerto”: Genaro García Luna y su segundo, Palomino. (Pero se les olvida que en esa misma época Ornar García Harfuch hacía sus pininos como aprendiz de García Luna). En suma, los temas que se sacan de la chistera estos señores de la 4T son DISTRACTORES para cambiar la conversación: siendo ésta la CORRUPCIÓN en Morena, sus alianzas con el crimen, ya sea en el trasiego de sustancias prohibidas o en la extorsión, robo y tráfico de personas.
Ah, y por supuesto, para cambiar el tema del HUACHICOL: decenas de millones de litros contrabandeados y otros millones más extraídos directamente de los ductos de PEMEX. ¿Esto con la complicidad de...? No sabemos, porque pese a que decomisan millones de litros, el número de “detenidos” -o acusados- no es para nada proporcional a la magnitud del FRAUDE/ROBO. Casos tenemos, el más reciente en Reynosa, en que se confiscan casi 2 millones de litros, pero NO DETUVIERON A NADIE. Nos quieren hacer creer que en México tenemos delitos SIN DELINCUENTES.
En el tema del huachicol hay fraude al fisco en relación con las “importaciones” fraudulentas, y robo a la nación en cuanto a los “piquetes” en los ductos. Para Morena son incómodos los anteriores temas, pues implican corrupción en el mismo Gobierno, ese que “no es como otros”, por lo cual introducen estos distractores con el afán de cambiar la conversación. Tal parece que para la Presidenta Sheinbaum resulta más fácil hablar de otras cosas que LIMPIAR la suciedad dentro de “su” movimiento.
Decimos “su” porque ella lo opera aparentemente, pero las señales se inclinan a que sólo sigue las indicaciones de su antecesor. Ello, ya que su atención se percibe dirigida a lograr no lo que resulte mejor para la Nación, sino lo que siempre quiso su mentor y padrino, el Mesías Tropical. La idea que domina es lograr lo mejor para Morena, y no lo que más le conviene a México. Tristemente, lo “mejor” para Morena es enraizarse en el poder, totalmente cargando los dados del juego electoral e imposibilitando que nadie gane más que ellos.
Tomado de: Reforma