Es irracional que un gobierno actúe en contra de sus propias indagaciones, que desoiga la evidencia recabada, dejando libres a culpables.
Oigan ustedes, amables lectores, qué sabroso merequetengue se está armando, uno tan pletórico en hechos insólitos como el registrar que un abogado muerda al can; vaya, lo mismo que si un pato le tira a la escopeta. Iniciamos destacando la DEFENSA tan enjundiosa que la Presidenta hizo ayer en su mañanera no sólo de su antecesor, padrino y mentor, sino también de su prole: vaya, insinúa que metería las manos a la lumbre por ellos. Casi nos convence de que las indagatorias de la FGR no dicen lo que dicen: será que ya perdimos la capacidad de leer en medio de este torbellino de contradicciones, mentiras y el rollo acostumbrado en medio. Veamos.
La FGR tiene como testigo protegido a un individuo que se desempeñó como secretario particular del Secretario de Seguridad de Tabasco, nombrado por el “broder” del inquilino de “La Chingada”. Este testigo afirma que Bermúdez, a quien Paraguay escupió antier y nos lo mandó de retache, había negociado con los narcos (uno apodado “El Pelón de Playa”) que ayudaran a que el jefe de Bermúdez, Adán Augusto López H., ganara la elección en Tabasco. Pidió Bermúdez el favor... ¿a cambio de qué?
De acuerdo con este testigo, poco tiempo después del favor, Bermúdez traicionó y detuvo a “El Pelón”, quedándose con el control de su organización criminal. Así, Bermúdez se convirtió en el
“Comandante H”, “Los Pelones” en “La Barredora” y AAL en Gobernador. Todo esto durante la Presidencia de ustedes ya saben quién.
Estaca Brown, colaboradora ocasional, opina que no entiende cómo en el caso de García Luna resulta Calderón culpable de todo lo que hizo el entonces Secretario de Seguridad, pero en el caso de los Almirantes hermanos Farías y todos los huachicoleros marinos, ni el Secretario de Marina Ojeda ni el Presidente Macuspano SABIAN NADA de nada. Como nos afirman ahora, AAL no sabía nada de lo que hacía SU secretario de Seguridad, nombrado por él y sostenido por su sucesor. Ello pese a que aseguran que el macuspano solicitó su remoción.
¡Ah, carbón! ¿¡Quién desafió entonces al anterior Presidente, que no respingó cuando sus órdenes fueron ignoradas, supuestamente!?
Existen también las declaraciones hechas a la FGR del Contralmirante que denunció el huachicol de los hermanos Farías y luego fue asesinado en Manzanillo, que SÍ MENCIONAN “al hijo del Presidente” en relación con el buque decomisado en Tampico con 10 millones de litros de huachicol fiscal. Todo lo que ha venido después huele a pamplinas. Esperemos que se entienda entonces de dónde proviene la desorientación de su h. escribano. Por un lado, le queremos creer a la Presidenta; queremos que sea la justiciera y que por el bien
del País le vaya bien y que pueda limpiar de rémoras el servicio público morenista. Igualmente que pueda sacudirse el yugo de la ciega ideología para proclamarse en dicho y hecho PRESIDENTA DE TODOS LOS MEXICANOS. Soñamos con que deje de defender lo indefendible reconociendo que, una vez destapado el caño, no hay quien pare lo que está aflorando.
México y los mexicanos tienen prioridad sobre Morena y los morenistas; es muy fácil que, defendiendo a ultranza todo lo que está podrido en un afán por salvar lo que quede sano, pudiera tornarse en complicidad. Si llegase a suceder esto no sólo se acaba la legitimidad del “movimiento”, sino de la primera mujer Presidenta de México, y, de pasada, del PRESTIGIO del País. Es irracional que un Gobierno actúe en contra de SUS propias indagaciones, que desoiga la evidencia recabada, castigando a inocentes y dejando libres a culpables.
Parece molestarle mucho a la Presidenta que se le cuestione. Para esto hay un antídoto: ¡decir la verdad siempre! Esto, aunque duela, aunque incomode a los poderosos, amistades o conocencias, compañeros o no. Ejemplo: Estados Unidos acaba de sancionar a una Diputada federal morenista, Aracely Brown, por su estrecha relación con miembros de “La Mayiza”, misma que data desde cuando ella fue Alcaldesa de Rosarito. Hacemos creer que Estados Unidos se equivoca “está en chino”: ni le muevan.
Tomado de: Reforma