Entre crisis, la Presidenta halla tiempo para escribir un libro que exalta a AMLO y confirma que México seguirá avanzando por el camino del autoritarismo.
Con tantas ocupaciones -y preocupaciones-, no podemos más que maravillamos de a qué horas encuentra tiempo nuestra Presidenta para ESCRIBIR UN LIBRO. De momento tiene que solucionar los ASESINATOS tanto del líder de los limoneros como del de los naranjeros, como parte de la cítricomatanza que han emprendido los narcocárteles extorsionadores. Ello mientras dirige su estrategia de seguridad y, como bombero, apaga fuegos en Michoacán, Sinaloa y Tamaulipas, entre otros.
Tiempo debe dedicarle a hacer funcionar el “Plan México”, ya que los estimados para nuestro crecimiento económico promedian alrededor del 0.5 por ciento, mientras estudia cómo responderle al Presidente Trump, quien volvió a repetir que los cárteles gobiernan México -ello tras cubrirla de lisonjas en lo personal- y anuncia un plan para frenar a los cárteles por tierra, tal como hace en el Caribe y ahora en el Pacífico volando lanchas con Narcomaduro y Narcopetro.
Todo lo anterior mientras “rescata” PEMEX e inventa nuevos impuestos, como el que se dice que intentarán gravar los AGUINALDOS superiores a los 3 mil 300 pesos.
Sumado a lo anterior, debemos suponer que no poco espacio ocupa en su mente el tema del huachicol, o sea, cómo pararlo -el robo directo y el fiscal- temerosa de que le saquen el tapete en la votación de REVOCACIÓN DE MANDATO que enfrentará en 2027.
No obstante todo lo anterior -¡y más’-, se dio el tiempo de escribir un libro, “Diario de una transición histórica”, en el que asegura, de forma absolutista, que “nunca podrán vincular a AMLO con la corrupción”. Ello, pese a SEGALMEX y que su director, Ignacio Ovalle -su amigo-, nunca fue investigado ni acusado; y pasando por el huachicol fiscal de los Almirantes que floreció y alcanzó su zenit durante su gestión, aparte de las denuncias sobre contratos indebidos en las obras del Tren Maya y de Dos Bocas.
Este “diario” presidencial refrenda la subordinación de la alumna hacia su maestro, e indica por qué no ha habido -ni habrá- un rompimiento. Y por qué este sexenio
ha sido una mera continuación del anterior, cuyo plan ha sido concretar las “promesas” inconclusas que dejó el pasado: someter al Poder Judicial y al INE, desaparecer a los organismos autónomos y, en general, acabar con la separación de Poderes.
Para este su servidor, el libro de la Señora Presidenta tiene varios “peros”, entre otros, que le da un espaldarazo al Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, de quien se dice que contribuyó con “Los Chapitos” para engañar y secuestrar a “El Mayo" para entregarlo a Estados Unidos. Este espaldarazo genera incertidumbre sobre la pacificación de Sinaloa, pues mientras Rocha esté ahí, con el apoyo de la Federación, las facciones seguirán en guerra con el subsecuente perjuicio para la población.
Y hablando de espaldarazos, seguramente ya miraron ustedes a propósito del citado libro una foto del pasado y actual titulares del Poder Ejecutivo ABRAZADOS mientras caminan, misma que dice un millón de palabras respecto a su relación cercana: hagan de cuenta un abrazo cariñoso como el que
un padre le daría a su hija. Motivo adicional para afirmar que no habrá rompimiento NUNCA, por lo que México seguirá avanzando por el camino del autoritarismo.
¡Y agárrense respecto a quien suceda en 2030 a la Presidenta Sheinbaum!, pues tendrá el poder de un tirano absoluto, del tipo de un Maduro o de un Ortega. Claro, a menos que el pueblo mexicano decida DESPERTAR y se percate de que el precio que paga por recibir las dádivas gubernamentales es entregar pedazos de sus libertades personales.
Nuestra opinión coincide con la recién expresada por Ernesto Zedillo, quien no sólo fue un BUEN PRESIDENTE, a quien le tocó sortear momentos muy difíciles para México, sino que además abrió la puerta a la verdadera DEMOCRACIA en 2000, fue honesto y hoy se gana la vida como maestro en la Universidad de Yale, no viviendo de sus “rentas” o de la nada, pues tenemos políticos que, sin trabajar fuera del servicio público, son millonarios o latifundistas o sibaritas viajeros o prósperos “ganaderos”.
Sin duda deja muchas lecciones profundas e informativas el libro “Diario de una transición histórica”, tristemente ninguna que genere esperanza.
Tomado de: Reforma