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Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie. Emily Dickinson
Claudia Sheinbaum no ha podido entender los resortes de la manifestación del 15 de noviembre, y esto la lleva a repetir otra vez esa frase vacía: “el pueblo está con la Presidenta y la mayoría de los jóvenes con la transformación”. Pero, sin quererlo, la mejor propagandista de la movilización fue la propia inquilina de Palacio. Creyó que al lanzar una campaña denunciando a los presuntos organizadores inhibiría la asistencia.

Para la cultura hegemónica morenista, heredada del priismo corporativo, sólo sus agremiados tienen derecho al uso del Zócalo. Su aldeanismo los lleva a pensar en un presunto monopolio de la “simpatía única del pueblo”. La plaza es de ellos, por eso está justificado impedir el acceso a la plancha cerrando calles, cortando vías, poniendo muros de cemento y vallas de metal, contrastando con sus eventos de acarreados.

El gobierno puso todo para calentar el ambiente y hasta llevó a los encapuchados de siempre, con los propagandistas del régimen que antes se constituían como defensores de las marchas y hoy apoyan la violencia de los granaderos, que había “extinguido” Sheinbaum.

Las acusaciones desde la Mañanera tienen como objetivo desprestigiar los movimientos sociales y sus diversas expresiones en contra del régimen. Incentivar la violencia es una meta gubernamental para exorcizar los reclamos ciudadanos.

En la dialéctica del oportunismo que apela a una unión sin ideas no importa el pasado, sino la lealtad ciega y sus mendrugos: dinero y empleo. AMLO lo inició, Claudia continuó y lo perfeccionó. Por ello, no puede existir rompimiento, ya que se caería el edificio de impunidad e ineptitud. En su simetría con el pasado se mimetizan los discursos de corte diazordacista o echeverrista, de supuestas “conjuras de la derecha” y “del exterior”.

Atención. El país no crece y no hay ninguna perspectiva de que lo haga el próximo año. Los ultra ricos felices obteniendo las mayores ganancias. Los jóvenes con una paupérrima educación, con bajos salarios o desempleados, sumidos en el sector informal o en el halconeo. El narco más fuerte que nunca. La salud y el acceso a una vivienda digna son demandas ignoradas. El discurso oficial no concibe los reclamos y repite con soberbia que “el pueblo está con la 4T”. La autocomplacencia como único recurso.

Epílogo. El país se incendia y en los circuitos del morenismo se disputan los negocios y las próximas candidaturas. La fractura entre el gobierno y diversos estamentos sociales es evidente. Sólo falta organizar la rabia y darles un golpe en el 2027. Ese es el gran desafío.
@pedro_penaloz

 

 

 

 

 

 

Tomado de: El Sol de México