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El poder del crimen y la dependencia alimentaria y energética de EU debilitan el margen de maniobra de nuestro país
En el pleito con Europa por su deseo de comprar Groenlandia, Trump afirmó el miércoles en Davos: “Sin nosotros, la mayoría de los países ni siquiera funcionan”.

Clásica hipérbole trumpiana, pero en parte terriblemente cierta. Qué tanto dependa cada país de lo que hace o no hace Estados Unidos, y qué puede darle o no a cambio, es la base de las negociaciones entre Trump y el resto del mundo

El gobierno de Sheinbaum ha confesado que nuestra soberanía está comprometida en instalaciones propiedad del gobierno federal y administradas por el Estado. El argumento para enviar a 37 criminales el martes fue, en palabras de García Harfuch, que “representaban una amenaza real para la seguridad del país”, pues desde las cárceles mexicanas seguían operando. Necesitamos a EU para contener sus actividades criminales.

La política de “abrazos, no balazos” de AMLO hizo aún más vulnerable al gobierno frente al crimen. Sheinbaum cambió la estrategia Recuperar el control de parte del territorio nacional hoy bajo control criminal es un reto mayúsculo. El gobierno ha logrado atrapar a delincuentes buscados por años. El reto es qué hacer si se topa con políticos de su coalición. Suelen mirar para otro lado. Hasta ahora ningún político importante de Morena ha sufrido molestia alguna.

Trump desea resultados más contundentes. Si México no los consigue, ha amenazado con actuar unilateralmente: “Ahora vamos a iniciar [ataques contra los cárteles] por tierra, vamos a acabar con todos”.

No es la única herencia de AMLO que debilita nuestro margen de maniobra Prometió que seríamos autosuficientes en granos básicos, gasolinas y diesel La llamada soberanía alimentaria fue un fracaso. En 2025 importamos más granos que nunca: 47. 9 millones de toneladas. La gran mayoría viene de EU, sin ellos México no tendría suficientes alimentos.

El rescate de la soberanía vía Pemex estuvo mal ideado. La mayor dependencia de México es del gas natural que viene por ductos desde Texas. No hay sustituto por la incapacidad para traerlo por barco y gasificarlo en México. Nada se hizo al respecto. A AMLO le preocupaba la gasolina, que se puede traer desde cualquier lugar del mundo. Sin el gas de Estados Unidos, se para la economía del país. Su bajo precio es fundamental en nuestra competitividad.

México es muy importante en las cadenas productivas de Norteamérica, pero no lo podemos usar como palanca de negociación. Si las paramos nos haríamos más daño a nosotros mismos, amén de que muchos de esos productos se podrían fabricar en otros países. No controlamos nada que no sea reemplazable en un plazo de tiempo no muy largo.

Para llegar a ser un socio más relevante y estratégico, y al mismo tiempo poder proveer bienes y servicios de mayor valor agregado, deberíamos tener una política educativa que priorice las competencias analíticas, la enseñanza del inglés y la formación de individuos capaces de ser autónomos económicamente. Los nuevos libros de texto enseñan lo opuesto. El gobierno debería promover la inversión con reglas del juego claras, oferta de energía a precios competitivos e infraestructura de calidad. Lo que encuentran los inversionistas son reglas opacas y amenazantes, la imposibilidad de conectar sus plantas nuevas por falta de suministro eléctrico y una infraestructura deteriorada congestionada e insegura.

El problema de fondo es el pacto político de Morena basado en repartir dinero sacrificando la provisión de bienes y servicios públicos de calidad; políticos coludidos con el crimen organizado , y un modelo de recaudación sobre quienes laboramos en la formalidad cada vez más agresivo, mientras el 55 por ciento de la población de 15 años o más lo hace en la informalidad. Quienes invitan a la intervención de Estados Unidos son quienes permitieron la expansión del crimen organizado e impulsaron un modelo económico que nos hace más pobres y dependientes.

 

 

 

 

Tomado de: Reforma