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En redes sociales hay una intensa actividad criminal, pero el gobierno mexicano evade enfrentara las grandes tecnológicas.
Es lógico que la Unión Eu­ropea regule las prácticas nocivas de las grandes tec­nológicas estadounidenses; es in­comprensible la pasividad de los gobiernos de Morena, el Verde y el PT frente a ellas.

De acuerdo con UNICEF- España, el 92. 5% de las niñas, niños y adolescentes entre 10 y 20 años está en alguna red so­cial. De ellos, el 5. 7% tiene una “conexión excesiva y poco con­trolada” a las pantallas que se asocia con “síntomas de ansie­dad, depresión y riesgo suicida”. Este tipo de información sirvió al gobierno socialista español para enviar una iniciativa de ley al Parlamento para regular a las tecnológicas, cuyas redes el pre­sidente Pedro Sánchez compara con “un estado fallido” donde “se ignoran las leyes y se toleran los delitos”.

La atención mediática a la iniciativa se focalizó en la prohi­bición de acceso a redes sociales para menores de 16 años (tal y co­mo hizo Australia). Los dueños y los directivos de las tecnológi­cas se preocuparon y enfurecie­ron ante la posibilidad de que se les haga “legalmente responsa­bles de las múltiples violaciones que tienen lugar en sus plata­formas”. El dueño de Telegram, Pável Dúrov, calificó la iniciativa de “censura excesiva”; el dueño de X, Elon Musk, llamó a Sán­chez un “tirano” y un “fascista totalitario”.

La situación en México es mucho más seria por la inten­sa actividad criminal en las re­des sociales. El gobierno fede­ral mexicano es consciente de ella porque en marzo de 2025 el secretario de Seguridad, Ornar García Harfuch, informó de la deshabilitación de 39 cuentas del crimen organizado en TikTok. Pero no habla de la magnitud del problema ni regula a las tec­nológicas. Es una pasividad violatoria de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Ado­lescentes de 2014 (reformada en enero de este año) que obliga a erradicar “todas las formas de violencia que causen daño a su intimidad, privacidad, seguridad y/o dignidad”.

La evasión deliberada se con­firma en las mañaneras. El 18 de marzo de 2025, el periodis­ta juarense Juan Fierro le pre­guntó a la Presidenta si habría una regulación para frenar “la utilización de las redes socia­les por parte del crimen”, Sheinbaum le respondió “vamos a revisarlo [para] ver si es factible”.

Pasaron ocho largos meses. En noviembre de 2025, Sofía Ote­ro, de Los Reporteros Mx, le pre­guntó sobre la regulación “de la inteligencia artificial que se es­tá utilizando cada vez más para vulnerar la intimidad de niñas y de mujeres”. La Presidenta re­accionó afirmando que, en “vez de prohibir”, se planteaba “un acuerdo voluntario con las pla­taformas” que, informó, estaban dispuestas a ayudar.

En el Seminario sobre Vio­lencia y Paz de El Colegio de México monitoreamos el reclu­tamiento que se hace a través de TikTok, empresa de propie­dad china, y no hemos detecta­do ninguna modificación des­pués de que en noviembre la Presidenta elogiara la disposición de las tecnológicas a “ayudar”.

Los narcocorridos siguen retumbando en YouTube, y en TikTok continúan apareciendo videos para reclutar jóvenes. El 31 de diciembre de 2025 sobre­pusieron a la imagen de una ca­mioneta el anuncio: “Te quedas­te sin chamba? Es tu señal para que trabajes para la empresa, te damos hospedaje, comida, ro­pa y todo lo que ocupes”. Co­mo estuvo varios días, recogió 215 me gusta, 85 comentarios, 25 guardados, y 10 compartidos.

Añado los mensajes que pro­vocan los videos; son reveladores de lo que en esas plataformas sucede. El 12 de enero de 2026 un reclutador pidió a alguien mandarle “menores de donde eres tú”; el interpelado pregun­tó: “los menores pa’ qué sirven”; y la respuesta fue como una da­ga clavándose en el cuerpo social: “son pa’ [la] guerra”.

Las guerras beben sangre jo­ven. El matemático Rafael Prieto-Curiel, del Centro de Ciencias de la Complejidad de Viena, estima que los cárteles mexicanos reclu­tan cada año a unos 20 mil jóve­nes de entre 14 y 19 años. Siete mil mueren cada año y otros siete mil son encarcelados o inhabilita­dos por heridas. El reclutamien­to es tan imprescindible como las redes sociales.

Ante esta evidencia, la pre­gunta es obvia: ¿por qué los go­biernos de Morena, el Verde y el PT miman tanto a las tecnoló­gicas?; ¿son conscientes de que coadyuvan a la muerte o des­aparición de decenas de miles de niñas, niños y adolescentes?
Colaboró Elena Simón Hernández.

 

 

 

 

 

Tomado de: Reforma