El régimen no actúa por demandas de la población; impone sus preferencias y luego las viste de democráticas.
“Yo, como les dije: yo cumplo con la gente. Ya vimos la encuesta: más del 80 por ciento está de acuerdo con que los diputados de representación proporcional sean elegidos directamente por la gente". Así defendió Sheinbaum su reforma electoral este martes.
En las encuestas de opinión, el cómo se formulan las preguntas y el orden en el que se presentan afectan el sentido de las respuestas. Por ejemplo, si se preguntara: "¿Usted cree que el gobierno debería cumplir con la promesa que hizo AMLO en el 2018 de bajar el precio de la gasolina a 10 pesos?", la respuesta sería evidente. Tienen margen: hasta antes de la guerra en Irán, el precio en Texas de un litro de gasolina regular era de 11.31 pesos; en México 23.24 pesos. Hoy en Texas cuesta 14.8 pesos. El diferencial es por los impuestos que nos cobran y los mayores costos logísticos de Pemex.
Pocos periódicos publican encuestas, por falta de recursos y por prudencia política. La citada por Sheinbaum es de El País. Fue publicada el pasado 6 de marzo y las preguntas eran exactamente las de la reforma electoral de Sheinbaum. No hay una sola pregunta alternativa, como "¿Usted cree que es deseable hacer consultas sobre los expresidentes y la de revocación de mandato como se hizo en el sexenio de AMLO y que costaron más de 2,200 millones de pesos?".
También habrían podido empezar con una pregunta abierta, para saber cuáles son los temas que preocupan al ciudadano: "¿Cuáles deben ser las prioridades del gobierno de Sheinbaum?" ¿Cuántos encuestados pondrían como primera prioridad hacer una reforma electoral?
La encuesta no empieza así, sino con la pregunta: “En general, ¿usted 'aprueba' o 'desaprueba' el trabajo de Claudia Sheinbaum como presidenta de México?". Así, de entrada, la gran mayoría de los mexicanos responde aprobar su gestión y va a tender a simpatizar con lo que ella proponga.
Pocos van a contestar que no están de acuerdo con elegir a sus representantes en el Legislativo, aunque uno sí los elige cuando vota. El problema es que con un sólo voto elegimos dos tipos de diputados o senadores, lo cual muchas veces nos pone frente a dilemas horrendos. Bastaría con tener dos boletas más: una adicional para los diputados de representación proporcional y otra para los senadores de lista. El partido que postule candidatos impresentables -que serían visibles- no debería ganar muchos votos.
Es el mismo estilo demagógico que vimos en la elección del Poder Judicial. Las personas encuestadas respondían mayoritariamente "si" cuando se les preguntaba si querían elegir a sus juzgadores. Pero cuando tuvieron la oportunidad de ir a votar, sólo de cada 10 mexicanos lo hizo, y de ellos una gran mayoría votó en función de los acordeones ilegales repartidos por el propio gobierno. No estamos frente a un partido con bases organizadas que demandan acciones del gobierno. Tenemos un gobierno que impone sus preferencias luego las viste de democráticas.
En la frase citada al comienzo de esta columna, Sheinbaum parece hablarle a AMLO. Está tratando de cumplir con él, pero afortunadamente parece que no se ha esforzado suficiente y que sus partidos aliados tienen principios: mantener las reglas que les han permitido tener poder y recursos.
Rápidamente presentó su Plan B lo conocemos sólo por unas láminas en un Power Point que presentó el jueves. Otra vez el tema central es una promesa de ahorro que implica debilitar la representación de las minorías a nivel local.
El gobierno también propone ampliar los posibles temas para las consultas populares, como preguntarle al ciudadano el monto de dinero que deben recibir los partidos políticos.
Es un buen momento para abrir la consulta a los temas que realmente afligen a los ciudadanos, como aquellos relativos a los impuestos y los precios fijados por el gobierno El pueblo es sabio, hay que confiar en él. Eso sería cumplirle a la ciudadanía.
Tomado de: Reforma