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Entre chapopote "huérfano" y aeropuertos con tráfico inflado, el sello cuatrotero persiste: negar, maquillar... y esperar a que nadie voltee a ver.

Bienvenidos todos los vacacionistas a casa y, los que siguen de periplo de Pascua, que sigan gozando: mientras, en nuestro México Mágico, nada nuevo bajo el Sol. El derrame del Golfo, que ya llegó a playas texanas y tamaulipecas, sigue siendo HUERFANO: el Gobierno afirma que son "chapopoteras", y ambientalistas están casi seguros de que el derrame proviene de un ducto que conecta una plataforma petrolera en la Sonda de Campeche con la refinería Dos Bocas. Tristemente, la credibilidad del Gobierno es prácticamente nula, pues han hecho del embuste y el engaño una herramienta de Gobierno sumamente socorrida, tanto que aflora a diario.

Quienes anduvieron fuera en la Semana Mayor se perdieron de uno de estos bochornos: la Administración sheinbaumista fue pillada en otro embuste, relativo al aforo del AIFA. Esto, pretendiendo hacer creer que este aeropuerto incomunicado, con un tren conectante que parece nunca quedar terminado, compite en tráfico y eficiencia con el sensacional aeropuerto de Singapur. Para comprobarlo, divulgó el Gobierno fotos del aeropuerto abarrotado, informando que alcanzó un aforo del 100 por ciento, La foto del AIFA "abarrotado" se hizo viral, pero (y casi siempre hay un pero en las presunciones) resultó que la foto al parecer no correspondía a Semana Santa y pronto se divulgaron otras que sí son de esta época vacacional mostrándolo casi VACÍO.

Será el tema una nimiedad, pero cuando menos ilustra cómo los cuatroteros insisten en intentar tapar el astro solar con el meñique para OCULTAR sus pifias y errores, que son cuantiosos y ONEROSOS. Si el AIFA es tan exitoso, ¿por qué requiere subsidios directos de Hacienda que rondan los 5 mil 800 millones de pesos? Dinero tirado a la calle lo es, y esto es lo que los cuatroteros no quieren reconocer (y, por lo visto, que el pueblo no se entere). Tantean ellos que la raza anda en camión, y que sólo los fifís (y ellos, los miembros más machuchones de la cuatrotería) viajan en avión; por lo tanto, la gente -esto es, su clientela electoral- ni se entera, y si se entera no le importa, puesto que no le atañe. Calculan mal, pensamos, pues hoy todo el mundo se entera de todo. Ahora que, hablando de rolas que nos han intentado colar en esta Semana Mayor en la que andábamos todos distraídos "vagacionando" con dinero que no tenemos para disfrutar con la familia playas enchapopotadas o nieve que parecía lodo, y en la mayoría de los casos parajes turísticos abarrotados y encarecidos, hay una que merece mención especial: el nombramiento del nuevo Secretario de Relaciones Exteriores, tras la sorpresiva renuncia de Juan Ramón de la Fuente "por motivos de salud". (Especulamos que se refiere a su salud mental, que corre peligro al negociar un Tratado crucial con la nación más poderosa de la Tierra mientras el Gobierno que representa cocorea al enemigo y le tira patadas debajo de la mesa). Siendo un hombre inteligente (psiquiatra de renombre, ex Secretario de Salud y ex Rector de la UNAM), el Dr. De la Fuente, sin duda pensó: mejor paso y que sea otro "valiente" el que se eche ese torito a la uña.

El "honor" recayó en un bisoño e inexperto joven de apenas 38 años llamado Roberto Velasco Álvarez, cuya experiencia principal ha sido en "relaciones públicas". El nuevo Secretario NO ES diplomático de carrera, nunca ha sido Embajador ni Cónsul, ni nada más que vocero. Ostentó cargos menores en la Asamblea Legislativa del DF, la entonces Delegación Miguel Hidalgoy en la Secretaría de Economía. Lo más probable es que en este relevo tenemos una repetición de la fórmula favorita de los cuatroteros: 90 por ciento de lealtad y 10 por ciento de capacidad.

Dato curioso del joven Secretario es que en sus inicios como político fue dirigente juvenil en el DF de Convergencia (hoy MOVIMIENTO CIUDADANO). No afirmamos que sea lerdo: sólo que no tiene experiencia en el servicio diplomático como para ser ahora el Canciller. No de la tallade un Jaime Torres Bodet, Fernando Solana, José Ángel Gurría y el propio Ebrard, algunos Secretarios previos. Pero bueno, poralgo se afirma que la "culpa no es del indio, sino de quien lo hace compadre".

Esperaremos a ver qué nuevos embustes PILLADOS recibirán los vacacionistas, aún gozando inocentes la Semana de Pascua.

 

 

 

Tomado de: Reforma