A pocos sorprende que no haya valientes que quieran asociarse con un gobierno que acapara el poder y elimina la certeza jurídica.
Ya sabemos lo que piensan, amigos lectores, al leer el encabezado del opus de hoy: “¿Cuál de todos?”, se dirán. Pues sí, llevamos ocho años de pifias que han generado rotundos fracasos: el “rescate” de Pemex, la expansión de la oferta eléctrica de la CFE, Dos Bocas, el AIFA, “Mexicana”, el Interoceánico, el Tren Maya, Segalmex, la Farmacia del Bienestar, el IMSS, la mamila esa de “abrazos, no balazos”, el nulo crecimiento económico, la pérdida de patrones, la fuga de capitales, los ejecutados que no mueren (simplemente “desaparecen”), la nulidad de los TRES planes PACIC para bajar los precios, la narcopolítica en la que se requieren, exigen y demandan PRUEBAS SÓLIDAS irrefutables a los extraños para los morenarcos, pero para los propios simples ciudadanos basta sólo la “sospecha” para congelarle cuentas bancarias sin orden judicial... en suma, todas las pentontadas que se les han ocurrido a los cuatroteros que han minado la CONFIANZA y la CERTEZA en México, que en lugar de avanzar retrocede al marasmo del tercermundismo.
Lo enlistado conforma un gigantesco fracaso que ahora se manifiesta en el REPUDIO a los intentos del Gobierno por conseguir quien invierta en los “contratos mixtos” para renovar en PEMEX su industria petroquímica y para incrementar la generación de energía en la CFE, la cual TOPADA se convierte en una LIMITANTE grave para el crecimiento económico de México. Las razones del fracaso son básicamente dos: L- Los contratos son LEONINOS a favor del Gobierno y nada atractivos para los inversionistas, y... 2.- La falta de CERTEZA JURÍDICA hace que los contratos se tambaleen y que el inversionista no quiera arriesgar su capital para asociarse con un Gobierno autocrático que aplica sólo una ley: la del AZADÓN, que equivale a “todo para acá, nada para allá”. A pocos sorprende que no haya valientes -fuera de uno que otro narco, huachicolero, líder sindical o FAVORITO de los cuatro- teros- que quieran entrarle a una sociedad con un “partner” que acapara el poder, hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere, y no reconoce más leyes que las propias que inventa sobre la marcha. Un Gobierno con un historial de EXPROPIACIONES (Iberdrola, Vulcan Materials, entre otros) y que, como en el caso de Zama, se apoderó de un yacimiento petrolero que otros (privados) descubrieron gastándole bastante, o sea, la norma que siguen los cuatroteros es: ¡si te va mal, “lástima, Margarito”!, pero si te va bien, ¡te lo QUITAMOS por nuestras pistolas!
Estos fracasos demuestran que los cuatroteros no saben que no saben: inventan puras estupideces que en ninguna parte del mundo han funcionado. Es decir, no tienen la menor idea de cómo operan los mercados abiertos y libres, o de cuáles son las reglas básicas del libre emprendimiento; se apegan a esquemas socialistas obsoletos, en los que colocan al Gobierno como ACTOR principal de la actividad económica. ¡Algo que ya ni en países comunistas como Rusia y China practican, pues han recurrido al ciudadano emprendedor para crecer sus economías! Hasta ellos reconocen que el Gobierno debe tener OTRO papel totalmente diferente, que consiste no en ser PROTAGONISTA de la actividad económica, sino sólo IMPULSOR de la misma, y FOMENTARLA sentando bases justas y competitivas para desatar la fuerza de la libre empresa: o sea, empoderar al individuo y no al ESTADO.
La misma HISTORIA ha escrito una REGLA INVIOLABLE: los Gobiernos no crean riqueza... ¡la destruyen! Todos los esquemas de este tipo de “contratos mixtos” cuatroteros fracasarán. Para que funcionen y SALVEN a México del CERO CRECIMIENTO -o sea, del desempleo- necesita este Gobierno cambiar de chip, ponerse otro disco duro en el coco en el que la prioridad sea generar confianza, certeza jurídica, límites al poder, independencia del Poder Judicial, desterrar el terrorismo fiscal y la persecución criminal del causante cautivo por mera “sospecha”, y crear un PISO EQUITATIVO para la inversión en el que se respete la propiedad y los derechos de los ciudadanos.
De lo contrario, acabaremos todos, cuatroteros y no, como inquilinos de Belcebú, que es mucho peor que ser invitados a “La Chingada” con el Ayatola de Palenque.
Tomado de: Reforma