Portal politico ciudadano

La exigencia tiene mucho rato. Se los comerá su propia desconfianza. El deslinde, el paso atrás, el yo no fui.
No es una grieta de reparación pronta. Es la manifestación de una falla estructural. El diseño es quirúrgico. El propósito final del andamiaje judicial en Washington no es solo capturar capos, desmantelar gobiernos locales, socavar y condicionar.

El fondo es llegar a la conclusión jurídica y política de que el movimiento de la 4T y los gobiernos de ahí emanados se han fundado en el financiamiento y apoyo logístico de grupos criminales. No buscan solo individuos, buscan desmontar la legitimidad del régimen mediante evidencias, insumos y delaciones.

La advertencia lleva rato junto con el desdén mexicano. Están en esa olla las elecciones de 2018, 2021 y 2024. La resistencia morenista, como la llevan, cava más hondo y no necesariamente para trincheras.

Morena y sus gobiernos no han podido construir un discurso y una realidad que los separe, de manera tajante y creíble, de sus vínculos con el crimen organizado. Y en la confusión han mezclado asuntos de Estado con los del partido.

La evidencia -y la exigencia- la tuvieron desde hace mucho rato. De las fobias trumpianas, de las amenazas, de las peticiones. La inacción y la permisividad frente a las relaciones con grupos del crimen organizado conjugaron velozmente las condiciones del nuevo juego político interno de los morenistas: ganar a toda costa. Se aliaron con quien friera para obtener el poder, y terminaron siendo empleados de grupos delictivos.

Rápidamente, en la misma velocidad con la que han ascendido al poder con mayorías impresionantes, han encontrado su flaqueza.

No es retórica contra retórica. El imperio contra el rebelde. No es, tampoco, la doblez y la entrega.

Obvio que hay un propósito político de incidir desde Estados Unidos en las estructuras de poder mexicanas. No tendría efecto ese interés injerencista si no tuviera asidero interno. Tiempo hubo para procesar personajes y situaciones. Por las razones que sean, no hubo intención seria de desactivar las bombas.

Los esfuerzos mexicanos de cooperación en la lucha antidrogas resultan insuficientes.

La lógica conspirativa daña y ciega con el argumento del enemigo que asedia y mina. No se hace cargo de la debilidad interna construida con la voracidad ajena al discurso humanista, solidario y justiciero.

El nombre del movimiento es Regeneración. La verdadera regeneración debería ocurrir ahora, pero hacia adentro del propio Morena. El asunto central hoy es la “desintoxicación” de un partido que debe deslindarse de las alianzas y pactos con grupos criminales y del conjunto de prácticas de mafia que impregnan a gobiernos locales.

Confundir líos de partido con conflictos de Estado provoca el extravío. El partido está más que tocado. Puede ser maquinaria electoral pero rápidamente desvanece su discurso. No es el monolito. El asunto no es solo que entre los diez funcionarios del gobierno sinaloense requeridos por Estados Unidos, hay un par que desdeñó la protección patriótica y acogerse a las leyes mexicanas. Que evitó ocultarse en el manto del grito de “¡pruebas! ” y mejor acudió con ellas en sus manos para obtener atenuantes de castigo.

La gobernadora interina Yeraldine Bonilla pinta la raya para lo que venga: el nombramiento del general Mérida al frente de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa no fríe decisión de Rubén Rocha Moya “sino una decisión de la propia Sedena”.

Los políticos no tienen la culpa de las cosas del narco. Y así sucederá paulatinamente; el deslinde, el paso atrás, el yo no fui.

El asunto es cuántos aspirantes a testigos protegidos tienen en el Consejo Nacional morenista o incluso en el gabinete de Gobierno. Su lógica conspirativa tomará forma pero no hacia afuera sino hacia adentro. Se los comerá su propia desconfianza.

El fenómeno Delcy Rodríguez no es una fantasía. La entrega este fin de semana a Estados Unidos de Alex Saab, el socio de Nicolás Maduro con casos criminales y fraudulentos abiertos en México ligados a esa mina de corrupción llamada Segalmex, no es un dato menor de cómo se rehacen los gobiernos asediados.

 

 

 

Tomado de: Reforma