Por proteger a presuntos narcopolíticos, el gobierno de Sheinbaum se encamina a un peligroso choque con Washington.
Todas las indicaciones apuntan a que nuestro Gobierno, el segundo piso de la cuatroté, avanza con rumbo de colisión contra la Administración del Presidente Donald J. Trump.
Justo a la par de que un barco mexicano atracó en Cuba con “ayuda humanitaria” de parte del Gobierno de acá, el Secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, anunció sanciones contra ONCE altos funcionarios del régimen cubano. Esta acción coincide con el envío del testaferro y cargamaletas de dinero del ex dictador venezolano -y amigo también de Cuba- Nicolás Maduro, Alex Saab.
Saab le sabe todo a Maduro y su relación con Cuba, de los envíos de petróleo para apuntalar a Raúl “El Chino” Castro y a su títere, Díaz-Canel, y de misteriosos vuelos de supuestos cargamentos de droga que se trasladaron por el Caribe latinoamericano desde Sudamérica. No cabe la menor duda de que el colombiano Saab estará cantando “Rigoletto” como todo un Pavarotti en el Tribunal Federal de Miami, ante el cual fue presentado TRAS SU EXTRADICIÓN de Venezuela.
O sea, tenemos a EU presionando al REPRESOR régimen cubano contrastando con la AYUDA y defensa que le brinda el Gobierno de México, con el cual Estados Unidos renegocia un Tratado de Libre Comercio, es acusado de ser gobernado por el narco, y rehúsa la petición norteamericana de entregar a la justicia de allá a DIEZ individuos, entre ellos al Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya (que no ha renunciado, sólo pidió licencia), al ex Alcalde de Culiacán y al Senador sinaloense Inzunza, acusados de trabajar para y con el Cártel de Sinaloa.
Al mismísimo tiempo, el Secretario del Tesoro de EU, Scott Bessent, pide a sus aliados del primer mundo ayudar a combatir a entidades terroristas: “Desde Hezbolá hasta el CÁRTEL DE SINALOA”. Ese mismo cártel -dicen las acusaciones del Fiscal del Distrito Sur de Nueva York- ayudó a Rocha Moya a ganar las elecciones y financió campañas políticas en ese Estado (y presumiblemente en otros), recibiendo a cambio PROTECCIÓN de las autoridades citadas.
El Gobierno de Trump los JALA y el Gobierno de la cuatroté no se los quiere soltar. Ello a pesar de que el Fiscal del sur de Nueva York YA SABE lo que tiene que saber para probar las narcoactividades de los 10 acusados gracias a la defección voluntaria del ex Secretario de Seguridad de Rocha Moya, Gerardo Mérida, y del ex Secretario de Finanzas, quienes de seguro ya entonaron las mejores arias de ópera para ser grabadas en ese juzgado.
Ha pedido nuestra Presidenta “pruebas”; difícilmente puede creerse que no sepa que los norteamericanos ya las tienen y que seguramente las acusaciones contra políticos mexicanos (sobre todo de Morena) se AMPLIARÁN. Hacia afuera se muestran desafiantes, bravucones, alegando que EU ha rechazado al Gobierno de México peticiones de extradición, como para justificar el porqué ellos no entregan a los reclamados.
Ello cuando saben que es porque, a raíz de que las acusaciones en EU contra el General Cienfuegos fueron nulificadas por la FGR del Ayatola Macuspano, descubrieron que este organismo actúa de manera politizada y en sintonía con los intereses cuatroteros. O sea: ¡no confían en la justicia mexicana! Quienes ayudan al Cártel de Sinaloa y a otros han violado las leyes norteamericanas Y NO HAN SIDO NI ACUSADOS ni procesados por México.
Nadie les cree eso de que la UIF (a la que el mismo Gobierno que hoy pide pruebas decidió que NO LAS NECESITA para que congele cuentas sin orden judicial) tomó medidas cautelares con las cuentas de los 10 acusados en EU. Es la típica jugada mañosa para, sin ir al fondo (ayudar y participar en el NARCOTRÁFICO), inventar un elemento para ‘justificar” su negativa de entregarlos a EU. “¡Es que nosotros los estamos investigando! ”, argumentarán (pero no por narcos).
No se requiere ser Nostradamus para adivinar quién gana y quién pierde en esta insensata disputa de colisión: normalmente, a quien se pone enfrente del tren bala se lo carga la chimuela. Escoger proteger narcos y no los intereses nacionales, ¡ésa sí es traición a la patria!
Tomado de: Reforma