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La fiesta mundialista ofrece un respiro momentáneo, pero los problemas estructurales de la economía mexicana permanecen intactos y sin solución visible.
Mucho entusiasmo, mucha felicidad, mucho júbilo, alegría y esperanza ha generado el Mundial -y nuestra Selección- en este nuestro México tan incrustado en la mente de Trump, pero ampliamente compensado por la protección de la Guadalupana. Nos proporciona tanta alegría ver a la gente tan entusiasmada, distraída momentáneamente con la fiesta del balompié, que en verdad nos da pena irrumpir en la fiesta con el golpe de realidad.

No todos lo hacen, pero los verdaderamente previsores piensan en la CRUDA a la hora misma de beber, lo cual conduce al autogobierno, freno al exceso. De ninguna manera proponemos fin a la fiesta; al contrario, ¡que continúe la algarabía!, nuestra sufrida ciudadanía se merece un respiro, un “break”.

Dicho esto, les proponemos que simultáneamente debemos tomar en cuenta los acontecimientos AFUERA de nuestros estadios que, afirman, son los más entregados y entusiastas del Mundial. Sólo por mencionar un tema que nos ocupará una vez entregada la Copa: en el ranking global del IMD

2026, México se desplomó SIETE lugares en competitividad: somos hoy el país No. 62 de 70 evaluados en ese índice que se elabora a partir de cuatro pilares:

  1. Eficiencia gubernamental: perdimos CINCO lugares y caímos al lugar 67 de 70.
  2. Infraestructura: perdimos tres lugares y nos ubicamos ahora en el lugar 64 de 70.
  3. Desempeño económico: descendimos dos lugares y nos ubicamos en el lugar 41 de 70 países evaluados.
  4. Eficiencia de negocios: bajamos tres lugares para ubicarnos en el 57 de los 70 calificados.

Tan sólo en Latinoamérica nos superan en competitividad Chile, Puerto Rico, Argentina, Colombia y Perú. La PEOR evaluación que recibió nuestro México mundialista fue en Legislación para Negocios: en este rubro quedamos en PENÚLTIMO LUGAR, o sea, en el 69. Esto da cuenta de los efectos reales que ha tenido en el desempeño económico de México la SOBRERREPRESENTACIÓN legislativa que se autogestionó la cuatroté, la cual, obteniendo el 54 por ciento del voto, acabó en el Legislativo con el 73 por ciento de los escaños, gracias a un INE Taddeico, cooptado por el cuatroteísmo. A lo cual, sin duda, habrá que agregar la INCERTIDUMBRE JURÍDICA que añade al ambiente económico del país un Poder Judicial electo conocido como los Jueces del Acordeón.

Sin certeza jurídica no puede generarse CONFIANZA y sin confianza no hay inversión; sin inversión no se da el crecimiento económico y, sin el anterior, imposible resulta la generación de nuevos empleos bien remunerados. A lo anterior se debe sin duda el crecimiento de la economía informal, con el agravante de que, con la mañosa medición empleada por el Gobierno, a los informales los consideran “plenamente empleados”, de ahí que surja -y presuman nuestros líderes cuatroteros- que México tiene una tasa de desempleo del 2. 5 por ciento. ¡Pamplinas!

Registramos en el primer trimestre del 2026 un crecimiento del PIB casi NULO y las perspectivas son de que así seguiremos el resto del año. La “derrama” del Mundial ha sido analizada y no mueve la aguja para nada en lo económico, aunque no dudamos nadita que la venta de bebidas embriagantes se haya disparado, observándose claramente los excesos de su consumo. Aunque debe decirse que, hasta ahora, ello no ha causado desórdenes más allá de los de la CNTE y otros grupos inconformes.

Esta medición externa a la que hoy nos referimos indica que ningún “Plan México” funcionará mientras no se implementen CAMBIOS concretos, positivos, en las reglas que rigen los parámetros de la inversión. El problema de la ANEMIA que muestra nuestra economía no obedece a la falta de planes, sino a la incertidumbre e inconfiabilidad que han sembrado ESTE Gobierno y el anterior en lo que respecta al ENTORNO de la inversión que se ha creado en el País.

SUMEN ustedes a lo anterior las amenazas muy concretas de Mr. Trump de que no firmará el T-MEC, y ya pueden tener un coctel de factores que representan para nuestro desempeño económico un reto casi insalvable. Como no queremos echarles a perder la fiesta, les decimos con sinceridad: ¡disfruten la pachanga, hoy, amigos! Disfrútenla, ya que, posiblemente, sea lo único que podamos celebrar en lo que resta del sexenio.

 

 

 

Tomado de: Reforma