Solo los medios independientes pueden darse el lujo de criticar abiertamente al gobierno, como lo ha hecho siempre Reforma.
"Es parte de un vínculo que tienen entre todos ellos, que no quieren al gobierno. ¿Y por qué no lo quieren? Pues porque no damos ‘chayote’, así, tan sencillo como eso, porque nosotros no le damos dinero a un periodista, a un reportero para que diga lo que queremos que diga... Sí hay recursos que se distribuyen en medios de comunicación a partir de sus audiencias, esencialmente es el esquema que tomamos. Hay algunos a los que no les damos: TV Azteca no recibe, Reforma tampoco, El Universal tampoco... Abiertamente lo digo... ”.
Así de explícita y sincera estuvo ayer la presidenta Claudia Sheinbaum en su mañanera. Esa aclaración tan abierta no hace más que enorgullecerme del periódico para el que colaboro desde 1993. Tal vez sin darse cuenta, la mandataria le hizo una espléndida publicidad a nuestro diario. En efecto, Reforma es un periódico independiente, cuya información es veraz, pero sobre todo, es un diario que ejerce la libertad de expresión.
Aunque me encantan los chayotes, fríos, tibios, en ensalada, en sopa, en huevos revueltos, en jugo, en puré y hasta horneados, no hay cosa más deliciosa que el corazón del chayote: es blanco y tierno y sabe a hostia. Por cierto, últimamente los chayotes han subido de precio (100 pesos el kilo); ha de ser porque finalmente somos un pueblo “chayotero”, o porque el “chayote” (medio dulce por dentro y espinoso por fuera) se recomienda como remedio contra la hipertensión. Habría que recomendárselo a la Presidenta, últimamente la estoy sintiendo súper tensa, esto se
manifiesta en que sus labios se ven como una liga restirada a punto de reventar.
Por lo que a mí respecta, nunca en mi vida he aceptado semejante dádiva. Igualmente podría poner mis manos en el fuego por mis colegas de Reforma. Por eso nos damos el lujo de criticar abiertamente al gobierno, en especial al de la 4T. Asimismo, lo hacíamos con los anteriores sexenios en otros periódicos independientes, como era La Jornada, que, ahora, no es más que un apéndice del gobierno. Ellos sí que son chayoteros porque dependen de la 4T.
Qué extraño que esta declaración del “chayote” haya llegado unos días después de que el gobierno presentara el decreto de transparencia y los lineamientos sobre “derechos de las audiencias”, que obligan a los medios a distinguir contenido informativo de publicidad y opinión, algo que la oposición y varios colegas han calificado de intento regulatorio disfrazado. Pero con una desfachatez impresionante, la Presidenta insiste en decir que en nuestro país no hay censura y que la responsabilidad de dar a conocer su código de ética recae en los medios. Y el suyo, ¿dónde está? Porque ella sí se puede permitir lo que le venga en gana.
En una de las obras de teatro de Salvador Novo, llamada “A ocho columnas”, estrenada en 1956, el autor expone cómo funciona “el chayote” para nombrar el dinero que reciben los periodistas de parte del poder a cambio de escribir a su favor. El personaje se vende al mejor postor, como el famoso periodista Carlos Denegri, quien de alguna manera “industrializó el chayote”, tal como se hace alusión en la maravillosa novela titulada “El vendedor de silencio”, de Enrique Serna.
En la obra nos enteramos de que Denegri contaba con un “fichero político”, el cual le permitía chantajear y comprar los silencios de todo el gabinete en funciones, como si se tratara de verdaderas pepitas de oro. En este fichero se encontraban todas las transas de los políticos y de los secretarios “sin cartera”, como el poderosísimo Jorge Pasquel, el rey de la fayuca. Dice Serna en su libro: “Tiene vía libre en todas las aduanas del país para introducir infinidad de mercancías, desde medias de nylon, hasta autos lujosos, sin pagar un centavo de arancel. Por si fuera poco, es dueño del ‘Novedades’”. ¿Por qué tenía tanto poder Jorge Pasquel? Porque era socio del Presidente, y porque le conocía todos sus secretos sentimentales...
Dicho todo lo anterior, lo que me tiene de plácemes es que mi periódico no recibe ni un centavo por parte del gobierno de Claudia Sheinbaum. He allí una muestra de los contrapesos necesarios para enfrentar al poder. Yo escribiría en este diario tan independiente aunque no me pagaran... (es broma).
Tomado de: Reforma