La contradicción entre discurso y hechos exhibe el bajo nivel democrático de un régimen que presume respetar libertades, pero busca acallar a sus críticos.
A las 9: 44 de la mañana del 24 de octubre del 2021, Claudia Sheinbaum escribió en su cuenta de Twitter: “Una cosa es hacer público un debate y otra muy diferente es hacer listas con amenazas implícitas, características del fascismo. En la 4T hay libertad de expresión. No se mete a periodistas a la cárcel. Hay libertad de manifestación y reunión”.
Ahora como Presidenta, vía su “asesora jurídica”, la antes modelo Luisa María Alcalde -ex Presidenta de Morena, también-, soltó una lista de “enemigos” que critican a la 4T; dijo que era un “bloque”.
Esto tras pretender aprobar aprobar una Ley Censura, de corte estalinista, para acallar la crítica mediante una falsa “Ley de Audiencias” quesque busca proteger al público de la desinformación, legislación de la cual afirma la Presidenta que un buen número de mexicanos aprueba.
¿Cuál de las dos Claudias miente? ¿La del 2026 o la del 2021?
¿Y quién defiende a las audiencias ciudadanas de las mentiras constantes de la Presidenta y su Gabinete?
Se requiere una cierta personalidad poco común para pararse frente a la nación y tomar, en espacio de unos años, dos posturas diametralmente opuestas: ¡tienen los de la 4T la consistencia de la gelatina y la credibilidad de un merolico de carpa!
Afirmó la Presidenta que “no se debe juzgar a una persona porque le quita Estados Unidos la visa”, esto en defensa del hijo del Ayatola de “La Chingada”, Andy, a quien EU se la retiró.
Pero, al mismo tiempo, SÍ ESTABAN dispuestos a linchar por “traidora a la patria” a la Gobernadora de Chihuahua, Maru Campos.
Ahora que, hablando del tal Andy, a quien algunos hacen (o hacían) el sucesor de Sheinbaum en la Presidencia, se requiere “inteligencia que no le sobra” para enviarle (en español) una carta al Presidente Trump reclamándole el retiro de la visa de una manera SOEZ, soberbia, agresiva, insultante, mal escrita y con puntuación de un niño de primaria haciendo peticiones absurdas, como ésa de que despida a Marco Rubio, Secretario de Estado.
¡No hay congruencia en la 4T! Se quejan de que el retiro de la visa es “injerencista” y, sin embargo, se sienten con el derecho de solicitar el despido de un alto funcionario del Gobierno de EU.
Sin ánimo de ofender, pero una persona que actúa así demuestra tener muy escasa materia gris entre las orejas.
Y quien respalda esta posición absurda demuestra algo peor: un sesgo hacia terrenos diplomáticos contrarios a los intereses de México, por más que invoquen la soberanía, porque la que ellos defienden es la propia para hacer cuanta estupidez les viene en gana y no para hacer avanzar los intereses del País.
¿Importa más defender a un mequetrefe, junior descarrilado, presa de ambiciones políticas inconfesables e insaciables?, a quien, por cierto, rodean acusaciones no aclaradas de interferencia en asuntos públicos para beneficio personal o de sus allegados.
Estos dos temas muestran con toda claridad el BAJÍSIMO NIVEL de la política de la cuatroté, que no es un movimiento, sino una SECTA que comparte resentimientos de tiempos pasados, cuyos integrantes no se adaptan -porque no la entienden- a la democracia moderna.
Mentira que sean demócratas, que respeten la libertad de expresión: el hecho de que pretendan imponernos con embudo su Ley Censura es la prueba de que ni son demócratas ni defienden audiencia alguna, es sólo un pretexto para defender su autoritarismo y blindarse contra toda crítica.
No les gusta que les llamen “narcogobierno”, de ahí su interés por penalizar y acallar la crítica, que es un derecho constitucional, pues siguen mostrando que su prioridad es cubrir con el manto de la impunidad a sus corruptos, exhibiendo así que su “movimiento” probablemente nació sobre cimientos podridos.
El AMOR por el poder, la obsesión por SOMETER con su ideología castrista a toda una nación y ser intolerantes con otras corrientes de opinión, pudieron haberlos llevado a hacer PACTOS CON EL DIABLO para apoderarse de los puestos públicos y, desde ahí, someter al ciudadano y no empoderarlo y elevar su nivel de vida.
No deseamos ser severos en nuestro juicio, pero algunas de estas gentes que protagonizan el cuatrerismo conforman la peor escoria de la política y así -estamos seguros- lo consignará la historia
Tomado de: Reforma