El mayor complejo industrial de la Tierra se centraba en torno a Multivac... Multivac, la gigantesca computadora que había ido creciendo en el transcurso de medio siglo, hasta que sus diversas ramificaciones se extendieron por todo Washington, D. C., y sus suburbios, alcanzando con sus tentáculos todas las ciudades y poblaciones de la Tierra.
Un ejército de servidores le suministraba constantemente datos, y otro ejército relacionaba e interpretaba sus respuestas. Un cuerpo de ingenieros recorría su interior, mientras multitud de minas y fábricas se dedicaban a mantener llenos los depósitos de piezas de recambio, procurando que nada faltase a la monstruosa máquina.
Multivac dirigía la economía del planeta y ayudaba al progreso científico. Mas por encima de esto, constituía la cámara de compensación central donde se almacenaban todos los datos conocidos acerca de cada habitante de la Tierra.
Y todos los días formaba parte de los innumerables deberes de Multivac pasar revista a los cuatro mil millones de expedientes (uno para cada habitante de la Tierra) que llenaban sus entrañas y extrapolarlos para un día más. Todas las Secciones de Correcciones de la Tierra recibían los datos apropiados para su propia jurisdicción, y la totalidad de ellos se presentaba en un grueso volumen al Departamento Central de Correcciones de Washington, D. C.
Bernard Gulliman se hallaba en su cuarta semana de servicio al frente del Departamento Central de Correcciones, para el cual había sido nombrado presidente por un año, y ya se había acostumbrado a recibir el informe matinal sin asustarse demasiado.