Es un término que expresa la práctica de formar o reacomodar a los distritos electorales para ampliar las posibilidades de triunfo del partido en el gobierno en las elecciones legislativas. Es el esfuerzo de diseñar un distrito para sacar ventaja de los patrones de votación. Se trata de agrupar deliberadamente en un distrito, conforme a las tendencias electorales, a las secciones que tradicionalmente han favorecido a este partido con su voto y de separar en distintos distritos a las que han votado por el oponente, de modo que en el primer caso se propicie el triunfo del partido en el gobierno y en el segundo, la derrota de la oposición; se perpetua así a un partido en el poder.