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Marshall T. H. y Tom Bottomore. Ciudadanía y clase social.

 

CIUDADANÍA Y CLASE SOCIAL

 

PRÓLOGO

Ha sido para mí un gran honor escribir el ensayo complementario sobre ciudadanía y clase social para el presente volumen. Las ideas que expuso T. H. Marshall en su monografía de 1950 y el conjunto de cuestiones que suscitaron son todavía de vital importancia para nosotros; en cuanto a sus escritos, continúan influyendo en los estudios sociológicos de numerosos países. En efecto, a medida que pasan los años se multiplican las referencias a su obra. Mi propio trabajo en ese campo ha reflejado siempre la influencia de una larga asociación con él; primero como colega de la London School of Economics desde 1952; luego, de otro modo, cuando él dirigía el Departamento de Ciencias Sociales de la UNESCO (1956-1960) y yo era secretario ejecutivo de la Asociación Internacional de Sociología; por fin, durante su activísimo retiro, en sus primeros años de presidencia de la AIS (1959-1962), cuando también desempeñaba un papel decisivo en la consolidación de la sociología en Cambridge.

En los últimos años, cuando dirigió su atención hacia aspectos más detallados del bienestar social, en sucesivas ediciones de una obra tan leída y tan influyente como Social Policy, volví a aprender mucho de mis conversaciones con él, sobre todo por su forma de relacionar sistemáticamente las cuestiones del bienestar con el conjunto de la estructura social en sus ensayos sobre el capitalismo del bienestar, el socialismo y la economía mixta. Su obra presenta para mí tres aspectos tan singulares como admirables. En primer lugar está la claridad y la elegancia de su exposición (una rara cualidad entre científicos sociales); en segundo lugar, la precisión y la carga crítica de sus análisis de las principales corrientes y cuestiones relacionadas con la formación política; y en tercer lugar, su moderada aunque manifiesta esperanza en las posibilidades de conquistar una mayor justicia social.

El propio Marshall, en una memoria de su carrera aparecida en el International Social Science Journal (vol. XXV, núms. 1-2, 1973), habló del valor de la sociología para la educación demo­ crática. Toda su obra fue una de las mayores contribuciones a esa educación y, en un sentido amplio, al proceso de formación de una sociedad más humana y más civilizada. Los sociólogos de la actual generación aún tienen mucho que aprender de él.

 

Tom Bottomore

Agosto de 1991

 

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