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PRESENTACIÓN
Objetivo y argumento del libro
Debatir sobre las democracias, pensarlas y tratar de discernir sus significados y alcances pareciera, a estas alturas del desarrollo de la humanidad, un tanto irreverente. Esto es así porque se ha escrito mucho y ha corrido demasiada tinta al respecto, no desde cualquier pluma, sino de aquella empuñada por algunos personajes de gran quilaje intelectual que han reflexionado en distintas épocas sobre este polémico tema. A pesar de ello, los coordinadores de esta obra consideramos que, hoy día, cuando la democracia liberal representativa atraviesa una de sus peores crisis en todo el orbe, es necesario detenerse a pensar: ¿qué está ocurriendo en este ámbito?, ¿por qué razones surgió esta crisis justo después de que, según algunos teóricos, la historia había llegado a su fin, o por lo menos la lucha de las grandes ideologías y los modelos políticos y económicos? Todo parecía indicar que la civilización occidental se había impuesto a las demás con su modelo económico (el capitalista en su nueva fase) y político (la democracia liberal-representativa-electoral).

Sin embargo, lo que en verdad ocurrió es que en los años ochenta el mundo comenzó a cambiar de manera acelerada, se dirigió hacia el neoliberalismo ilimitado y ello, irremediablemente —aunque quizá cuando esto sucedió aún no lo sabían sus impulsores—, trastocó el orden planetario y así llegaron los desbalances institucionales, las ausencias políticas, el debilitamiento y la frustración del Estado, la supresión de los derechos socioeconómicos, el arribo violento y destructivo de la pobreza y la desigualdad. Como correlato a este desmontaje de los Estados de bienestar en Europa, Estados Unidos y otras latitudes, también se exigió, desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), la instalación de la democracia liberal, la del voto y su universalización. Entonces, todos fueron felices o creyeron serlo. Se cantó el himno de la victoria por Occidente. Se dijo que el mundo, a partir de ese momento, sería democrático y capitalista y que todos viviríamos felices para siempre, como final feliz del cuento que todos quisieran contar.

En este marco, el propósito principal de esta obra colectiva es pensar las democracias, así, en plural, en los tiempos actuales; tiempos de fuerte convulsión política y social, dado el orden planetario que prevalece, lastima y estruja, en lo fundamental, la dignidad de las personas. Pensar las democracias hoy, consideramos, es adentrarse en temas como la democracia y las ciudadanías (sobre todo la social, que ha sido terriblemente descuidada), el liberalismo y sus consecuencias, las emociones y la razón neoliberal, los aspectos electorales y sus principales retos y obstáculos para su plena realización: la desigualdad y la pobreza. Pensar las democracias es también preguntarnos por el malestar con esta forma de gobierno, con sus promesas, ilusiones y realidades. Asimismo, es conocer y entender las amplias y enérgicas protestas sociales frente al orden democrático y sus causas, al mismo tiempo que se toma en cuenta el ascenso del populismo en los últimos años. Todo lo anterior nos convoca y obliga a reflexionar sobre nuevas vías para la democracia, nuevas alternativas y (¿por qué no?) nuevas democracias. Éstos son los temas que encontrará quien lea las siguientes páginas.

En este sombrío escenario, las democracias liberales electorales —las que realmente existen (Dahl dixit)— están cercadas por el mercado global que lleva a los gobiernos a desentenderse de su fin principal: gobernar para toda la población. Este hecho tan evidente en todo el globo ha generado un gran malestar ciudadano en nuestros tiempos frente al mal funcionamiento de las democracias representativas. Éstas han entronizado las elecciones, el voto y la representación como únicos mecanismos democráticos reconocibles, posibles y deseables, lo cual ha vaciado de contenido a la democracia. Al imbricarse casi en su totalidad el modelo democrático liberal con el liberalismo económico y su etapa neoliberal, este último se ha impuesto con rigor en varios confines del planeta; para ello, se ha apoyado en los grandes centros de inversión, las empresas transnacionales y los centros de poder internacionales, todo lo cual ha destruido el tejido social y las condiciones de vida de miles de millones de seres humanos, que viven progresivamente en la precariedad y la exclusión, sumidos en una pobreza hiriente; mientras, unos cuantos individuos o familias (1% de la población mundial) atesoran y concentran cerca de 80% de la riqueza planetaria.

En este sistema económico, los grandes centros de poder financiero son los que mueven la balanza de las decisiones que se toman en el mundo, lo cual, desde luego, tiene importantes efectos sobre la política de los Estados, al perturbar hondamente a las democracias liberales. Hoy, esta modalidad democrática vive una crisis profunda y está desacreditada ante las ciudadanías, que no creen en sus representantes; de hecho, los consideran trabajadores al servicio de los intereses económicos transnacionales, entre otras cosas, porque han lacerado desde hace décadas los derechos socioeconómicos e impedido que el grueso de las poblaciones acceda a educación, salud, buenos empleos, remuneraciones justas y apropiadas para vivir con dignidad, seguridad social, jubilación, esparcimiento: a la felicidad.

En tiempos democráticos, cuando por todos los medios se prometió con insistencia en que los pueblos alcanzarían la felicidad vía la libertad y la igualdad, en realidad se generó un mundo disfuncional e incapaz de mirar por las grandes mayorías, por los desventurados de siempre. Esto es así, en lo esencial, porque la economía ha socavado a la política, el capital ha devastado a la democracia y cualquier intento democrático ha enfrentado resistencias colosales por parte del establishment neoliberal. Hay que decirlo: ésta es una de las grandes paradojas de nuestra época y, quizá, el principal indicador de que el modelo político liberal atraviesa una crisis civilizatoria, dado que sus fundamentos ideológicos están siendo fuertemente cuestionados desde distintos flancos por su incapacidad de resolver las distintas y cada vez más apremiantes y complejas necesidades humanas.

 

Estructura del libro
Con estas coordenadas de preocupación general, hemos organizado este libro de la siguiente manera, con el fin de abordar y poner sobre la mesa de la discusión algunas de las temáticas mencionadas y que consideramos urgente pensar. Eventualmente, así estaremos en condiciones de ofrecer salidas o vías que permitan, a la vez, seguir reflexionando en un mundo menos disfuncional, más humano y, también, más integrador e incluyente.

El libro se ha dividido en nueve capítulos y sigue un orden lógico. En primer término, abordamos las coordenadas teóricas que implica el concepto democracia, particularmente en su decantación liberal. El capítulo 1, titulado “Democracia y liberalismo: lecciones desde sus orígenes”, escrito por Gerardo Ávalos Tenorio, consiste en una revisión de los orígenes históricos y conceptuales de la democracia y el liberalismo; sostiene que la ensambladura entre ambos se produjo en ciertas condiciones históricas que no se generalizaron en el mundo. Además, se trata de dos procesos que difieren en su consistencia esencial, pues la democracia es una forma de constitución política de un pueblo, mientras que el liberalismo es una posición ético-política que ulteriormente deviene una ideología. En sentido estricto, el liberalismo es moderno. La democracia antigua es el resultado final de una larga ruta recorrida por algunos pueblos del Medio Oriente y sólo llegó a una consolidación definitiva en Atenas, pero nada más cuando se transformó en imperio. Ésta es una lección importante del capítulo: la democracia antigua modificaba la estructura social e incluía la configuración imperial, mientras que la democracia moderna se separa del intercambio mercantil y se instituye como una forma política representativa y, de manera posterior, de masas, propia de las sociedades de consumo. Así puede imbricarse con los principios liberales de la libertad subjetiva y el individualismo posesivo. Cuando se logra este feliz maridaje, se configuran los fundamentos de los Estados naciones democráticos liberales con un sólido sistema de derechos para las clases trabajadoras, algo que, de todos modos, sigue siendo excepcional.

“Democracia, neoliberalismo y ciudadanía social: una trama destructiva”, escrito por René Torres-Ruiz, inicia al señalar que la tradición liberal ha enfatizado el ejercicio de un conjunto de derechos vinculados a ciertas libertades, en deterioro de los derechos sociales y económicos de la ciudadanía. La emergencia del neoliberalismo a finales del siglo XX consolidó un enfoque de riesgo social cuyas consecuencias son contundentes: ciudadanos precarizados que viven en democracias representativas, pero que muestran frente a éstas un enorme malestar y una profunda desconfianza que vulneran su legitimidad como forma de gobierno. El artículo sugiere que las sociedades modernas autodenominadas democráticas presentan marcadas contradicciones entre el reconocimiento formal de los derechos ciudadanos y la incapacidad para que los habitantes puedan ejercerlos a cabalidad. Esta condición ciudadana promueve una desafección y ruptura no sólo con la cultura política sino en todos los órdenes de la vida, lo cual nos obliga a repensar la tradición liberal desde un enfoque igualitarista como posibilidad de la reconfiguración de lo político. El supuesto es que sin ciudadanos no hay ni puede haber democracia, y sin democracia no hay ni puede haber ciudadanos.

El texto de Pablo Tepichín Jasso, titulado “Democracias, afectos y razón neoliberal”, reflexiona sobre la noción de democracia desde algunas derivas con acento en la teoría y la filosofía política contemporáneas. El objetivo del capítulo es presentar algunas expresiones de la democracia a partir de su carácter contingente, a contrapelo de una lectura liberal. Desde la propuesta de un factor salvaje de la democracia, o desde la idea de un litigio democrático, hasta el planteamiento de una esfera pública de identificaciones colectivas, este trabajo plantea el conflicto como algo inherente a la política. Asimismo, analiza la emergencia de los afectos y las pasiones en el escenario político a partir de las dimensiones simbólicas de las redes digitales, las cuales expresan nuevos sentidos en las democracias bajo la lógica del capital como forma social.

A continuación, el capítulo elaborado por José Antonio Carrera Barroso y Ulises Flores Montealegre, “El malestar con la democracia: de promesas, ilusiones y realidades”, trata del creciente y cada vez más profundo malestar ciudadano con las democracias representativas contemporáneas en el contexto de la globalización económica y la polarización política; factores de donde provienen aspectos como la percepción ciudadana de gobiernos cada vez más deshumanizados, falta de eficacia y eficiencia en la resolución de problemáticas públicas, una clase política alejada de la realidad social, etcétera. Este fenómeno lleva a una desconexión entre las elites políticas (tomadoras de decisiones) con la ciudadanía, la cual vive su cotidianidad en un ambiente fundamentalmente adverso, en donde predomina la idea del vaciamiento del Estado y la banalización de la política. Más allá de si los gobiernos son eficientes, eficaces o creíbles, la percepción ciudadana generalizada se encamina a inferir un Estado con una ineficiente capacidad para responder a las demandas sociales y con monopolios socavados. Palabras como “descontento”, “desafección”, “desencanto”, “desilusión” o “malestar” dominan el imaginario colectivo. El control de pocos sobre muchos desvela una falsa promesa de un régimen que no necesariamente debe solucionarlo todo. Este capítulo tiene como objetivo principal analizar el descontento hacia la democracia, con base en diversos preceptos teóricos recientes y en los datos que arrojan agencias serias en torno a la problemática del desencanto.

Asimismo, Jatsive Minor engasta el significante democracia en una constelación característica de la época actual y que tiene en la “seguridad humana” su leit motiv. Mientras las condiciones de la acumulación del capital se han recrudecido al grado de que las desigualdades sociales, las desposesiones y las exclusiones se han acentuado en todo el planeta, resulta que la capa ideológica que obnubila tal situación se ha vuelto más densa y cargada. Las ideologías identitarias, al principio con un fuerte fundamento ético-político procedente de la descripción de relaciones de poder y dominación reales, han sido absorbidas por una lógica individualista que forma grupos cerrados y separatistamente respecto de las clases subalternas en cuanto a la producción de la vida material. Este artículo, entonces, muestra los contornos de una estratagema que busca, ante todo, convertir las eventuales y potenciales protestas y movilizaciones contra el capital en una caterva de protestas y demandas particulares desde una supuesta sociedad civil, la cual ha sido colocada como un universo adversarial del Estado. Con esto, además, el Estado se cosifica, así como es rebasado en su legitimad y autoridad, y por lo tanto, en su capacidad de responder apropiadamente a las necesidades, otrora prioritarias, de la ciudadanía.

En un desplazamiento del análisis sobre la democracia, Áquilas Mendes y Leonardo Carnut, en su artículo “La democracia fallida y el ascenso del neofascismo en el capitalismo contemporáneo en crisis”, interpretan el fracaso de las democracias en la legitimación del orden social de un capitalismo en crisis, especialmente en América Latina. Los autores recuperan la categoría “neofascismo” para connotar las formas de dominación política que se desencadenan, incluso en el marco de procesos democráticos para el acceso al poder del Estado. Desde el punto de vista teórico, los articulistas desenvuelven su horizonte categorial desde la “forma-social”, que es la “forma-valor”, hasta apuntalar los conceptos de Estado y de estatalidad para aventurarse en una propuesta original de interpretación de los procesos políticos actuales.

En “Nuevas vías para la democracia. Participación y deliberación como alternativas: 15-M, Occupy Wall Street y #YoSoy132”, Daniela Castillo asegura que los movimientos sociales que han marcado el inicio del siglo XXI en diversas regiones del globo tienen un punto de convergencia: el uso de internet y de las redes sociales como elemento de autorganización. El capítulo reflexiona sobre las transformaciones de la deliberación política y centra el interés en el espacio de las redes sociodigitales. Para ello, la autora delinea los alcances y las limitaciones de movimientos tecnopolíticos como el 15-M, Occupy Wall Street y #YoSoy132 a manera de experiencias que plantean la discusión entre democracia y protesta social en el marco de los regímenes democráticos contemporáneos.

Asimismo, Annaliesse Hurtado Guzmán, en su capítulo “Democracia y protesta social: masacres y desaparición forzada en México”, aborda uno de los temas más fuertes y de más hondo significado cuando se trata de discutir las democracias. La autora afirma que, con un fin específico de cambio social, la protesta ha acompañado al proceso de democracia en México; pero éste no ha sido terso o de causalidad mecánica, sino que se debe tomar en cuenta la cuota de represión contra las movilizaciones obreras, campesinas y populares que, aunadas a sus demandas específicas de clase, sector o grupo, han enarbolado siempre la protesta contra el autoritarismo y la necesidad de construcción de un régimen democrático integral. Es cierto que también han emergido protestas contra el asesinato y la impunidad; tal es el caso de las desapariciones forzadas, como el ya tristemente célebre expediente Ayotzinapa. Pero el acontecimiento distó mucho de ser nuevo, pues desde los años sesenta, el Estado fue el principal agente de la violencia represora contra los movimientos de protesta y la organización independiente, lo cual inició la Guerra Sucia. En este sentido, el capítulo pretende reflexionar sobre la relación existente entre la democracia representativa y la protesta social con fines emancipatorios. Por ello, se discuten procesos estructurales como la relación del capital-gobierno, la figura de la burocracia dentro de una democracia representativa y el dilema de la autonomía indígena dentro de la democracia en México. La autora sostiene que, de forma histórica, se evidencian dos grandes problemas irresueltos: el poder de las elites políticas y las prácticas clientelares, y la intervención del capital dentro de las decisiones estatales, lo que ha originado un escenario de mayor pobreza, mayores violencias, menores oportunidades de crecimiento en el nivel educativo y baja probabilidad de incidencia profesional de trabajadores especializados.

Por último, Alfonso León Pérez y Fortino Vela nos invitan a explorar el vínculo entre la desigualdad, la pobreza y la democracia en México, para lo cual se apoyan en los datos de la Encuesta Nacional de Cultura Cívica (ENCUCI) 2020. A través de la construcción de un índice de privación económica (IPE) y un índice de democracia (IDD), se emplean modelos de regresión simple y múltiple para analizar el impacto de la desigualdad en la democracia en el nivel microsocial. Se trata de un artículo muy documentado y de un análisis muy fino que reivindica el uso de la estadística para evaluar situaciones empíricas, concretas y específicas de aquel universo tan complejo como el que aborda este libro.
Gerardo Ávalos Tenorio y René Torres-Ruiz
Ciudad de México, verano de 2024

 

ÍNDICE
Presentación
Democracia y liberalismo: lecciones desde sus orígenes. Gerardo Ávalos Tenorio
Democracia, neoliberalismo y ciudadanía social: una trama destructiva. René Torres-Ruiz
Democracias, afectos y razón neoliberal. Pablo Tepichín Jasso
El malestar con la democracia: de promesas, ilusiones y realidades. José Antonio Carrera Barroso y Ulises Flores Montealegre
Estado, democracia y seguridad humana. Jatsive Minor
La democracia fallida y el ascenso del neofascismo en el capitalismo contemporáneo en crisis. Áquilas Mendes y Leonardo Carnut
Nuevas vías para la democracia. Participación y deliberación como alternativas: M-15, Occupy Wall Street y #YoSoy132. Daniela Castillo
Democracia y protesta social: procesos de masacre y desaparición forzada en México. Annaliesse Hurtado Guzmán
Los efectos de la privación económica en la democracia mexicana a partir del análisis de la Encuesta Nacional de Cultura Cívica (ENCUCI) 2020. Alfonso León Pérez y Fortino Vela Peón

 

 

 

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