Esta nueva organización, que se crea sin la promoción y tutela del Estado, presentará todo un plan de gobierno con miras a influir decisivamente en la política del próximo sexenio. Se trata de “agrupar, representar y defender los intereses del sector privado mexicano para defender la libertad de emprender”. En su Declaración de Principios adoptan esencialmente la Doctrina social de la Iglesia anterior al Concilio Vaticano II. Por eso, Efraín González Morfín, presidente del Partido Acción Nacional, criticará su contenido, pues según él, ignora las nuevas tesis de la Iglesia. […]
Habrá unanimidad respecto a mejorar la imagen de las empresas por todos los medios disponibles, no así respecto a la participación política de los empresarios, pues la mayoría hasta entonces, estaba de acuerdo en que no buscaban el poder, sino sólo estaban contra la participación del Estado en actividades empresariales. Sin embargo, los empresarios más radicales, minoritarios pero poderosos, comenzarán a infiltrar al PAN y crearán, sobre todo a partir de 1982, la corriente llamada “neopanista”.