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Diccionario

PROLOGO

 

Todos los diccionarios son incompletos e imperfectos. Incompletos porque a diario aparecen nuevos términos que incluir. Imperfectos porque pretenden definir conceptos a veces ambiguos o controvertidos. Son intentos presuntuosos de algo que nunca podrá acabarse del todo, Sin embargo, los diccionarios proporcionan siempre alguna utilidad a quien carece de un lenguaje; son un instrumento valioso de trabajo y reflexión.

El “Ensayo de un Diccionario de Política y Administración Pública” trata de presentar el vocabulario más relevante que se utiliza, actualmente, en la teoría y práctica de las funciones gubernamentales y de la actividad política en general. Centra su interés en las teorías, técnicas y autores que describen, explican, analizan el fenómeno político-administrativo, desde la perspectiva de diversas disciplinas: Ciencia Política, Sociología, Administración, Economía, Psicología, Derecho.

La extensión que se dedica a cada concepto está en función de su importancia; de modo que puede aparecer una definición escueta o dedicarse todo un artículo a la enunciación de las cualidades y caracteres de un objeto. El conjunto de estos artículos constituye un curso de Ciencia Política y otro de Administración Pública. Así, la consulta puede realizarse conforme a un tema determinado, como en todos los diccionarios; o según un orden de lectura si hay interés en estos cursos.

Para la elaboración de este “Ensayo de un Diccionario"

Los vuelcos de la historia. Del nacionalismo revolucionario al neoliberalismo. Doralicia Carmona Dávila

Septiembre de 1973: mes y año que señalan el rumbo de la historia hacia el futuro neoliberalismo. Un cambio que abarcará todos los aspectos de la vida humana y la manera de ver el mundo, la vida y aun la Historia. Un cambio que prometerá progreso para todos, pero que provocará desempleo y pobreza para los pueblos y acumulación de poder y de riqueza para sus élites gobernantes. Un cambio que acelerará el deterioro y los desastres ecológicos. Un cambio que seguimos viviendo con mayor rapidez, pero hoy con violencia y sangre. Veamos cómo sucedió ese cambio.

 

Día 11 de septiembre, Chile: un golpe militar, auspiciado por los Estados Unidos, pone fin al gobierno democrático de Salvador Allende. En los siguientes quince años que durará la dictadura, se pondrán en práctica las ideas del neoliberalismo que hoy mueven al mundo capitalista.

 

Día 14 de septiembre, México: en un acto de solidaridad con el derrocado gobierno de Allende, Jesús Reyes Heroles (Carmona, 2014: internet), presidente del Comité Ejecutivo del PRI, analiza el significado del cuartelazo y los rasgos que adoptará el nuevo régimen que implantará en Chile la nueva dictadura militar, en los términos que leo a continuación:

 

Se trata de un nuevo fascismo [...] Si el viejo fascismo [...] quería dominar pueblos, explotar tierras y hombres con la fuerza y la hegemonía militar, el nuevo fascismo colonial encuentra su apoyo en el hecho de que los grandes monopolios internacionales exploten despiadadamente los recursos naturales de su país; quiere evitar las tensiones y conflictos imponiéndose con mano férrea a las contradicciones económicas; busca la alianza entre los monopolios internos y los externos, o mejor dicho, la subordinación de los primeros a los segundos, y facilita, acabando con la libertad sindical, con los derechos de los trabajadores, la mayor explotación de la mano de obra por los monopolios internos y externos.

 

2008 Junio 13 Bitácora Republicana. La devolución del poder. Por Porfirio Muñoz Ledo.

En el marco de la postinera recepción ofrecida por el Estado español a Felipe Calderón, destaca su presencia en la Cámara de los diputados y la generosidad con que fue recibido por los parlamentarios. También las simplificaciones con que eludió definiciones plausibles sobre los problemas de una región convulsa y la ausencia de propuestas claras, de la envergadura que requiere la anunciada “transformación de México”.

La referencia a la “confusión ideológica” que prevalece en América Latina más bien denuncia la propia, y el vínculo entre “románticos ideales” y “criminalidades terroristas” pareció un regaño a Lucía Morett, más que la consideración ponderada de un estadista en torno a la profunda desigualdad que nos aqueja y a las vías para afrontarla. Prefirió alentar el ánimo repsolero del auditorio con su oferta de “atracción a las inversiones extranjeras”.

Incurrió no obstante en un hallazgo subconsciente al afirmar que no era su propósito “sobrevivir, sobrellevar circunstancias, o administrar parálisis”, cuando es precisamente lo que está haciendo. No cabe duda que las cumbres embriagan. Sostenía un diplomático socarrón que todo festejo entre jefes de Estado tiene reminiscencias monárquicas: los coloca por encima del común de los mortales y les hace olvidar —merced a los oropeles y complacencias recíprocas— la dura realidad cotidiana.

En 1977 había pasado por esa tribuna José López Portillo, quien aprovechó la ocasión para empatar la reforma política que promovía con la transición española. Propósito desmesurado, pero indicativo de la orientación que deseaba imprimirse a la reanudación de relaciones diplomáticas. Esa fue la mayor laguna del discurso calderonista: ninguna alusión a las reformas constitucionales que supuestamente son prioridad del Congreso mexicano, habida cuenta de la anormalidad política que vive el país.

2008 Abr 15 Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo.

Al Poder Legislativo: A la opinión pública:

Ante un triunfo de la civilidad, la saludable aceptación en el Congreso de la Unión de la propuesta del debate nacional del Frente Amplio Progresista sobre los temas energéticos, queda señalar algunas certidumbres y sugerencias:

El debate necesita el tiempo justo y el primer debate debe ser sobre cuál es el tiempo justo.

Estos días se han distinguido por sólidas y lamentables campañas de odio y por la personalización al extremo del conflicto. Nos importa sobremanera destacar que el centro y la razón de todo es el carácter de la reforma del cuál dependerá gran parte del destino próximo de México. Aunque ningún debate lo signifique todo, éste, ya propuesto y aceptado, sí clarificará lo suficiente las condiciones de la reforma a PEMEX. No sólo hay que darle tiempo al debate, hay que negárselo a las descalificaciones tan innecesarias, y hacerlo todo en el clima de serenidad exigible y evidente. Las razones trascienden siempre a las presiones y éste es nuestro compromiso.

Es indispensable que no sólo el Poder Legislativo, encargado de la última forma legal del proyecto, sino la sociedad civil en sus muy variados sectores discuta y adquiera, durante el debate, muchísimos elementos de juicio, hasta ahora monopolizados por quienes creen monopolizar a los expertos. Como se ha probado, expertos los hay en ambos lados de la polémica y a ellos les corresponderán los cuestionamientos centrales, pero a todos nos corresponde participar, en la medida de nuestras posibilidades, en el proceso de ciudadanización que va de lo que no se nos ha permitido conocer a lo que necesitamos saber para ser parte activa y no meramente contemplativa o rezongona de la nación.

Para que el debate sea efectivamente nacional y efectivamente local, requiere de la intervención de la radio y la televisión. Sin esto sería un diálogo entre expertos o inexpertos sin las repercusiones mínimas, salvo, como se ha visto, el saqueo de los recursos nacionales.

La experiencia histórica impulsa la exigencia de tiempo justo para el debate. Hemos visto y lo hemos resentido profundamente cómo, de qué forma, al arrinconar a la ciudadanía y al concentrar todo en unos cuantos delegados de todavía menos personas, se cometen atentados auténticos como Fobaproa, el IPAB, el rescate de las carreteras y demás privatizaciones. ¡Cómo hubiera hecho falta un debate nacional en torno al Fobaproa!

Un resultado positivo ya innegable: Se vive en el orden nacional y como exigencia inaplazable, la exigencia de debates que contrarresten y trasciendan el desánimo y el aplazamiento de la ciudadanización. Ese vigor comunitario no debe perderse. Ir al debate en los tiempos que el debate mismo exige, es un procedimiento civilizado y racional.

15 de abril de 2008.

 

ATENTAMENTE

 

Marco Antonio Campos

Rolando Cordera

Arnaldo Córdova

Laura Esquivel

Bolívar Echeverría

Víctor Flores Olea

Luis Javier Garrido

Fernando del Paso

Héctor Díaz-Polanco

Margo Glantz

Antonio Gershenson

Enrique González Pedrero

Hugo Gutiérrez Vega

David Ibarra

Guadalupe Loaeza

Lorenzo Meyer

Carlos Monsiváis

Jorge Eduardo Navarrete

Carlos Payán

Carlos Pellicer

José María Pérez Gay

Sergio Pitol

Elena Poniatowska

Ida Rodríguez Prampolini

Enrique Semo

Héctor Vasconcelos.

 

 

2008 Abril 14 Se mantendrán las acciones de resistencia civil en defensa del petróleo.

Reitera el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo su propuesta de convocar a un debate nacional, plural y democrático “… Insistimos: Un cambio histórico de esta magnitud debe ser conocido por toda la población. Todos los ciudadanos deben tener acceso a las opiniones calificadas y también la posibilidad de expresar sus puntos de vista...”

 Reitera el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo su propuesta de convocar a un debate nacional, plural y democrático

México, Distrito Federal

Lunes, 14 de abril de 2008

 

* Precisa que el debate de 50 días, propuesto por PAN y PRI, no ofrece ninguna garantía de equidad, transparencia y difusión

 El Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo define su posición sobre la propuesta que hacen el PAN y el PRI acerca del debate nacional del petróleo.

Nosotros exigimos que se convoque a un debate nacional que sea plural, democrático y con toda la sociedad. Un debate sin prisas, no simulado, abierto a todas y a todos los que tengan algo que decir. En el entendido que el petróleo es de todos los mexicanos y, por lo tanto, todas y todos tenemos derecho a opinar.

Estamos en contra de la privatización y del despojo que se pretende hacer de la riqueza nacional. Estamos en contra de la iniciativa que propone Felipe Calderón que busca darle la vuelta a la Constitución, mediante la aprobación de leyes secundarias que de manera flagrante la contradicen.

Hoy el PRI y el PAN proponen llevar a cabo un debate de 50 días, sin ofrecer ninguna garantía de equidad, transparencia, difusión y acceso de toda la población a los argumentos de las partes. Lo que pretenden es justificar el acuerdo ya tomado entre Manlio Fabio Beltrones y Felipe Calderón. Eso no es debate.

Nosotros no podemos aceptar ningún debate hecho a modo, bajo la tradición de las consultas legislativas que quedan encerradas en los salones de las Cámaras. Los ciudadanos tienen derecho a tener información plena, acceder a todos los argumentos y a poder manifestar su opinión con libertad, como se hace en todos los países verdaderamente democráticos.

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